/ miércoles 19 de febrero de 2020

Andanzas | Asperger y el peregrinar por las escuelas

Una de las tantas batallas que ha de enfrentar una madre de familia que tiene un hijo con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), particularmente con el síndrome de Asperger es encontrar una escuela con al menos tres características: ser incluyentes, tener personal capacitado y estar al alcance de su bolsillo.

RECIBE LAS NOTICIAS DE EL SOL DE HERMOSILLO DIRECTO EN TU WHATSAPP, SUSCRÍBETE AQUÍ

Por lo regular, las escuelas públicas son descartadas porque tienen grupos numerosos y son pocas las que cuentan con maestros u otro personal capacitado sobre cómo enfrentar una crisis que tenga el menor. De ahí que se prefieran las escuelas privadas, donde hay atención más personalizada, pero, muchas veces la respuesta es negativa, por ignorancia, falta de empatía o falta también de capacitación.

Conozco de primera mano varios casos de lo que implicó para la madre y el padre de familia enterarse de que su hijo había nacido con esta condición del TEA, luego de hacerse muchas preguntas sobre rasgos de su conducta, de su forma de comunicarse, del rechazo o las burlas de otros niños hacia el suyo, el temor ante lo desconocido, la negación, la búsqueda de otras respuestas, hasta llegar a la aceptación y a comenzar a informarse.

Quienes presentan la condición neurobiológica del Asperger no están enfermos, incluso se considera que muchos de ellos tienen un coeficiente intelectual elevado, pero son hipersensibles a sonidos, la luz, algunos olores y sabores. Tienen dificultades en la comunicación e interacción social y en la flexibilidad del pensamiento y de conducta, son rutinarios, obsesivos, entre otros aspectos.

Estas características los han hecho blanco de bullying tanto en escuelas públicas como privadas, y como en otros casos, cada niño lo absorbe de manera distinta, algunos son más retraídos, tímidos, otros en algún momento se defienden. Y si esto afecta severamente al menor, los padres de familia vuelven al peregrinar por las escuelas.

Capacitar para una verdadera inclusión

Al igual que en tantos otros asuntos que deben aprender a manejar, las y los docentes deberían recibir capacitación sobre los casos de TEA, las características principales, cómo actuar ante una crisis de un alumno en pleno salón de clases o si es víctima de bullying, orientar también al resto de sus alumnos sobre el Asperger.

Las secretarías de Educación federal y estatales, son clave en esto. Se debe impulsar una política pública de inclusión social de amplio espectro, orientada a fomentar desde educación básica tanto a alumnos como a maestros en el respeto a todas las personas, informar y sensibilizar sobre la realidad a nuestro alrededor y que hay en muchos hogares.

Desde la pluralidad de los grupos étnicos, sus tradiciones, su forma de vestir; la diversidad sexual, que se entienda que no hay una sola forma de amor, como tampoco lo hay de un solo tipo de familia.

Lo mismo en el caso de la discapacidad, las de tipo motriz, mental, sensorial, múltiple, sensibilizar en las limitaciones y dificultades que enfrentan en las calles, en los espacios públicos y privados, entre otros. Y por supuesto, las características generales de una persona con Asperger.

El conocimiento, al menos básico de todo esto es un primer paso para una verdadera inclusión social. Si queremos que las nuevas generaciones crezcan sin prejuicios que los lleven a rechazar, odiar o segregar e incluso violentar a quienes son diferentes, es hora de que los gobernantes pasen de los meros discursos y la recordación de efemérides como el Día Internacional del Síndrome de Asperger a sentar las bases de un cambio de fondo.

Hasta el próximo miércoles.

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

@AlvaradoVMarce

Una de las tantas batallas que ha de enfrentar una madre de familia que tiene un hijo con Trastorno del Espectro del Autismo (TEA), particularmente con el síndrome de Asperger es encontrar una escuela con al menos tres características: ser incluyentes, tener personal capacitado y estar al alcance de su bolsillo.

RECIBE LAS NOTICIAS DE EL SOL DE HERMOSILLO DIRECTO EN TU WHATSAPP, SUSCRÍBETE AQUÍ

Por lo regular, las escuelas públicas son descartadas porque tienen grupos numerosos y son pocas las que cuentan con maestros u otro personal capacitado sobre cómo enfrentar una crisis que tenga el menor. De ahí que se prefieran las escuelas privadas, donde hay atención más personalizada, pero, muchas veces la respuesta es negativa, por ignorancia, falta de empatía o falta también de capacitación.

Conozco de primera mano varios casos de lo que implicó para la madre y el padre de familia enterarse de que su hijo había nacido con esta condición del TEA, luego de hacerse muchas preguntas sobre rasgos de su conducta, de su forma de comunicarse, del rechazo o las burlas de otros niños hacia el suyo, el temor ante lo desconocido, la negación, la búsqueda de otras respuestas, hasta llegar a la aceptación y a comenzar a informarse.

Quienes presentan la condición neurobiológica del Asperger no están enfermos, incluso se considera que muchos de ellos tienen un coeficiente intelectual elevado, pero son hipersensibles a sonidos, la luz, algunos olores y sabores. Tienen dificultades en la comunicación e interacción social y en la flexibilidad del pensamiento y de conducta, son rutinarios, obsesivos, entre otros aspectos.

Estas características los han hecho blanco de bullying tanto en escuelas públicas como privadas, y como en otros casos, cada niño lo absorbe de manera distinta, algunos son más retraídos, tímidos, otros en algún momento se defienden. Y si esto afecta severamente al menor, los padres de familia vuelven al peregrinar por las escuelas.

Capacitar para una verdadera inclusión

Al igual que en tantos otros asuntos que deben aprender a manejar, las y los docentes deberían recibir capacitación sobre los casos de TEA, las características principales, cómo actuar ante una crisis de un alumno en pleno salón de clases o si es víctima de bullying, orientar también al resto de sus alumnos sobre el Asperger.

Las secretarías de Educación federal y estatales, son clave en esto. Se debe impulsar una política pública de inclusión social de amplio espectro, orientada a fomentar desde educación básica tanto a alumnos como a maestros en el respeto a todas las personas, informar y sensibilizar sobre la realidad a nuestro alrededor y que hay en muchos hogares.

Desde la pluralidad de los grupos étnicos, sus tradiciones, su forma de vestir; la diversidad sexual, que se entienda que no hay una sola forma de amor, como tampoco lo hay de un solo tipo de familia.

Lo mismo en el caso de la discapacidad, las de tipo motriz, mental, sensorial, múltiple, sensibilizar en las limitaciones y dificultades que enfrentan en las calles, en los espacios públicos y privados, entre otros. Y por supuesto, las características generales de una persona con Asperger.

El conocimiento, al menos básico de todo esto es un primer paso para una verdadera inclusión social. Si queremos que las nuevas generaciones crezcan sin prejuicios que los lleven a rechazar, odiar o segregar e incluso violentar a quienes son diferentes, es hora de que los gobernantes pasen de los meros discursos y la recordación de efemérides como el Día Internacional del Síndrome de Asperger a sentar las bases de un cambio de fondo.

Hasta el próximo miércoles.

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

@AlvaradoVMarce