/ miércoles 15 de enero de 2020

Andanzas | Educar para la paz

Hoy es el día: José Ángel, 11 años, 10 de enero de 2020 en Torreón, Coahuila… Mañana haré una masacre en mi escuela: Federico, 15 años, 17 de enero de 2017 en Monterrey, Nuevo León… Ambos estudiantes asesinaron a balazos cada uno a una maestra e hirieron a varios alumnos dentro de su escuela, para luego quitarse la vida.

Dos casos que traen a la mente hechos similares que han ocurrido en escuelas de Estados Unidos. Uno de ellos, el de la masacre de Columbine en Colorado, a manos de Eric y Dylan, de 18 y 17 años respectivamente, quienes segaron la vida de 12 estudiantes y un profesor con disparos de pistola y escopetas.

Mucho se ha especulado sobre las razones que llevaron a estos niños y jóvenes a cometer estos crímenes. Desde la influencia de videojuegos, hasta el rock, así como situaciones personales. Coincide en los tres hechos alusiones a la depresión, así como episodios de ira y deseos de venganza, en el caso de Eric Harris.

Pueden haberse conjugado más cosas. La influencia de la cultura bélica de Estados Unidos en las entidades del norte de México, la violencia que genera el narcotráfico, pero quizá en todos los casos pudo tratarse del último recurso para llamar la atención, para decir ¡aquí estoy, véanme, escúchenme, respétenme, quiéranme!

Vicenc Fisas cita en sus Quaderns de Construcció de Pau No. 20 “Educar Para una Cultura de Paz”, una definición de violencia que, refiere, le dio el pedagogo Bruno Bettelheim, de que “es el comportamiento de alguien incapaz de imaginar otra solución a un problema que le atormenta”.

Considera que a menos que se crea en la determinación biológica de la maldad humana, ésta se relaciona con la falta de educación y entrenamiento para manejar conflictos a lo largo de la existencia. Sostiene que “no hay violencia gratuita si previamente no ha existido frustración, miedo, maltrato, desamor o desamparo en la persona que la protagoniza”.

Es como hemos señalado en otras entregas al referirnos al tema de la violencia de género. Se trata de conductas aprendidas desde la infancia o como dicen las integrantes de colectivos feministas, es el patriarcado y vaya que sí. La cultura en la que el macho es el que domina a otros más débiles que él y somete a las mujeres.

Coeducación, una salida

Fisas propone como solución a la violencia poner en práctica los principios de la coeducación, “entendida como la acción educadora que valora indistintamente la experiencia, las aptitudes y la aportación social y cultural de las mujeres y los hombres, en igualdad de derechos, sin estereotipos sexistas y androcéntricos, ni actitudes discriminatorias, con objeto de conseguir el objetivo de construir una sociedad sin subordinaciones culturales entre mujeres y hombres”.

La coyuntura por la tragedia de Torreón debe movernos a la reflexión, pero también a la acción. Hay que voltear a ver no sólo a niñas, niños y jóvenes, sino también a sus padres. Lo que se ha aprendido y que hoy daña a nuestra sociedad bien puede desaprenderse. Nunca es tarde para comenzar.

Mientras tanto, hay que echarle un ojo a lo que ven los hijos en Internet, con quiénes platican, qué publican, qué páginas siguen, cómo se expresan, para orientar, para corregir. Hablarles de las bondades, pero también de los peligros de Internet, pero sobre todo, escucharlos, demostrarles amor, infundirles confianza y valores. No todo es tarea del gobierno.

Hasta el próximo miércoles.

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

@AlvaradoVMarce

Hoy es el día: José Ángel, 11 años, 10 de enero de 2020 en Torreón, Coahuila… Mañana haré una masacre en mi escuela: Federico, 15 años, 17 de enero de 2017 en Monterrey, Nuevo León… Ambos estudiantes asesinaron a balazos cada uno a una maestra e hirieron a varios alumnos dentro de su escuela, para luego quitarse la vida.

Dos casos que traen a la mente hechos similares que han ocurrido en escuelas de Estados Unidos. Uno de ellos, el de la masacre de Columbine en Colorado, a manos de Eric y Dylan, de 18 y 17 años respectivamente, quienes segaron la vida de 12 estudiantes y un profesor con disparos de pistola y escopetas.

Mucho se ha especulado sobre las razones que llevaron a estos niños y jóvenes a cometer estos crímenes. Desde la influencia de videojuegos, hasta el rock, así como situaciones personales. Coincide en los tres hechos alusiones a la depresión, así como episodios de ira y deseos de venganza, en el caso de Eric Harris.

Pueden haberse conjugado más cosas. La influencia de la cultura bélica de Estados Unidos en las entidades del norte de México, la violencia que genera el narcotráfico, pero quizá en todos los casos pudo tratarse del último recurso para llamar la atención, para decir ¡aquí estoy, véanme, escúchenme, respétenme, quiéranme!

Vicenc Fisas cita en sus Quaderns de Construcció de Pau No. 20 “Educar Para una Cultura de Paz”, una definición de violencia que, refiere, le dio el pedagogo Bruno Bettelheim, de que “es el comportamiento de alguien incapaz de imaginar otra solución a un problema que le atormenta”.

Considera que a menos que se crea en la determinación biológica de la maldad humana, ésta se relaciona con la falta de educación y entrenamiento para manejar conflictos a lo largo de la existencia. Sostiene que “no hay violencia gratuita si previamente no ha existido frustración, miedo, maltrato, desamor o desamparo en la persona que la protagoniza”.

Es como hemos señalado en otras entregas al referirnos al tema de la violencia de género. Se trata de conductas aprendidas desde la infancia o como dicen las integrantes de colectivos feministas, es el patriarcado y vaya que sí. La cultura en la que el macho es el que domina a otros más débiles que él y somete a las mujeres.

Coeducación, una salida

Fisas propone como solución a la violencia poner en práctica los principios de la coeducación, “entendida como la acción educadora que valora indistintamente la experiencia, las aptitudes y la aportación social y cultural de las mujeres y los hombres, en igualdad de derechos, sin estereotipos sexistas y androcéntricos, ni actitudes discriminatorias, con objeto de conseguir el objetivo de construir una sociedad sin subordinaciones culturales entre mujeres y hombres”.

La coyuntura por la tragedia de Torreón debe movernos a la reflexión, pero también a la acción. Hay que voltear a ver no sólo a niñas, niños y jóvenes, sino también a sus padres. Lo que se ha aprendido y que hoy daña a nuestra sociedad bien puede desaprenderse. Nunca es tarde para comenzar.

Mientras tanto, hay que echarle un ojo a lo que ven los hijos en Internet, con quiénes platican, qué publican, qué páginas siguen, cómo se expresan, para orientar, para corregir. Hablarles de las bondades, pero también de los peligros de Internet, pero sobre todo, escucharlos, demostrarles amor, infundirles confianza y valores. No todo es tarea del gobierno.

Hasta el próximo miércoles.

Maestra en Ciencias Sociales con especialidad en Políticas Públicas por El Colegio de Sonora y Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Sonora.

@AlvaradoVMarce

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