/ viernes 8 de abril de 2022

Bio-Informando | Evolución

Esta semana hemos estado de manteles largos y es que el pasado martes 05 de abril fue mi cumpleaños; he dado una vuelta más al Sol y aquí en confianza, ha sido un año lleno de bendiciones y de lecciones que ya en retrospectiva han sido fundamentales y necesarias para mi evolución en estos tiempos que vivimos muy deprisa.

Dentro del contexto biológico, evolución se define como el conjunto de cambios que se manifiestan en el individuo, tanto en lo que se puede apreciar en sus rasgos físicos como en su información genética permitiéndole, en el mejor de los casos, poseer una ventaja sobre sus pares para adaptarse a un entorno que se encuentra en constante cambio y además lo faculta a que dichas características pueda transmitirlas a futuras generaciones. Para no perder la costumbre, este concepto me gustaría ejemplificarlo con aspectos de la vida cotidiana.

En lo que respecta a mi labor docente, ya he comentado anteriormente que he preservado aquellas enseñanzas y modelos que me han sido inculcados y que reconozco su funcionalidad y valor, ya que por más que pase el tiempo, son formativos, útiles y por lo tanto carecen de fecha de caducidad.

No obstante, también tengo presentes vivencias que no fueron del todo gratas durante mi formación para transmutarlas, darles un sentido más positivo y transmitir lo que aprendí de ellas a los estudiantes para ahorrarles sinsabores y tropezones. Claro, ha sido también parte importante de mi aprendizaje la comprensión y el respeto del libre albedrío; entender y aceptar que aquellos que deseen aprovechar los consejos e indicaciones saldrán adelante mientras que los que hagan caso omiso probablemente tengan suerte o quizá lo mejor para ellos sea el experimentar en carne propia esas vivencias para que el aprendizaje quede marcado con tinta indeleble.

Por otra parte, ante las experiencias nuevas, me he asesorado con mis colegas y escucho mi intuición para tomar mis propias decisiones; a veces acierto en otras aprendo pero siempre voy mejorando. Lo anterior puedo resumirlo con mi lema y objetivo como docente: “Ser el docente que me gustó y que me hubiera gustado tener”.

Es muy satisfactorio ayudar a otros y darte cuenta que a la par de que enseñas, sigues aprendiendo ya que cada estudiante, cada grupo es diferente y por tanto, me motivan e impulsan a fortalecer estrategias que siguen funcionando y a modificar o eliminar aquellas que no son necesarias. Por otro lado, en el aspecto personal en este último año he aprendido mucho de mí mismo y he logrado tener claro qué es lo que quiero para mí en cada área de mi vida. He reforzado mi amor propio, identifico a la gente que está siempre conmigo, he hecho espacio para nuevas personas que quieran compartir su vida y alegría conmigo y me he permitido también disfrutar el recibir. He identificado patrones que me alejan de las cosas que quiero y sueño y he validado aquello que me acerca y a elegir por encima de todo mi paz mental.

Cada vez me es más fácil desapegarme de aquello que no me está aportando y a vivir un día a la vez. He conocido personas que son bendiciones y otras que han sido lecciones; ambos tipos de personas son vitales, ya que las primeras son pilares en los momentos de bonanza y adversidad y las segundas son aprendizajes cruciales si sabemos identificarlos.

El ser consciente de todo lo anterior, me da la satisfacción y certeza de que voy yendo hacia adelante, voy evolucionando hacia una versión personal más en paz consigo misma porque va librándose de ataduras y nutriéndose de cada aprendizaje para sobreponerse a cada una de las pruebas que se vayan presentando en su entorno y manteniendo su esencia. No se trata de ser desconfiado o dejar de ser uno mismo, se trata de identificar los aprendizajes en cada paso, incorporarlos en nosotros para ir evolucionando y así incrementar nuestras posibilidades de éxito en cada área de nuestra vida.

Excelente fin de semana y que disfruten sus vacaciones.

Esta semana hemos estado de manteles largos y es que el pasado martes 05 de abril fue mi cumpleaños; he dado una vuelta más al Sol y aquí en confianza, ha sido un año lleno de bendiciones y de lecciones que ya en retrospectiva han sido fundamentales y necesarias para mi evolución en estos tiempos que vivimos muy deprisa.

Dentro del contexto biológico, evolución se define como el conjunto de cambios que se manifiestan en el individuo, tanto en lo que se puede apreciar en sus rasgos físicos como en su información genética permitiéndole, en el mejor de los casos, poseer una ventaja sobre sus pares para adaptarse a un entorno que se encuentra en constante cambio y además lo faculta a que dichas características pueda transmitirlas a futuras generaciones. Para no perder la costumbre, este concepto me gustaría ejemplificarlo con aspectos de la vida cotidiana.

En lo que respecta a mi labor docente, ya he comentado anteriormente que he preservado aquellas enseñanzas y modelos que me han sido inculcados y que reconozco su funcionalidad y valor, ya que por más que pase el tiempo, son formativos, útiles y por lo tanto carecen de fecha de caducidad.

No obstante, también tengo presentes vivencias que no fueron del todo gratas durante mi formación para transmutarlas, darles un sentido más positivo y transmitir lo que aprendí de ellas a los estudiantes para ahorrarles sinsabores y tropezones. Claro, ha sido también parte importante de mi aprendizaje la comprensión y el respeto del libre albedrío; entender y aceptar que aquellos que deseen aprovechar los consejos e indicaciones saldrán adelante mientras que los que hagan caso omiso probablemente tengan suerte o quizá lo mejor para ellos sea el experimentar en carne propia esas vivencias para que el aprendizaje quede marcado con tinta indeleble.

Por otra parte, ante las experiencias nuevas, me he asesorado con mis colegas y escucho mi intuición para tomar mis propias decisiones; a veces acierto en otras aprendo pero siempre voy mejorando. Lo anterior puedo resumirlo con mi lema y objetivo como docente: “Ser el docente que me gustó y que me hubiera gustado tener”.

Es muy satisfactorio ayudar a otros y darte cuenta que a la par de que enseñas, sigues aprendiendo ya que cada estudiante, cada grupo es diferente y por tanto, me motivan e impulsan a fortalecer estrategias que siguen funcionando y a modificar o eliminar aquellas que no son necesarias. Por otro lado, en el aspecto personal en este último año he aprendido mucho de mí mismo y he logrado tener claro qué es lo que quiero para mí en cada área de mi vida. He reforzado mi amor propio, identifico a la gente que está siempre conmigo, he hecho espacio para nuevas personas que quieran compartir su vida y alegría conmigo y me he permitido también disfrutar el recibir. He identificado patrones que me alejan de las cosas que quiero y sueño y he validado aquello que me acerca y a elegir por encima de todo mi paz mental.

Cada vez me es más fácil desapegarme de aquello que no me está aportando y a vivir un día a la vez. He conocido personas que son bendiciones y otras que han sido lecciones; ambos tipos de personas son vitales, ya que las primeras son pilares en los momentos de bonanza y adversidad y las segundas son aprendizajes cruciales si sabemos identificarlos.

El ser consciente de todo lo anterior, me da la satisfacción y certeza de que voy yendo hacia adelante, voy evolucionando hacia una versión personal más en paz consigo misma porque va librándose de ataduras y nutriéndose de cada aprendizaje para sobreponerse a cada una de las pruebas que se vayan presentando en su entorno y manteniendo su esencia. No se trata de ser desconfiado o dejar de ser uno mismo, se trata de identificar los aprendizajes en cada paso, incorporarlos en nosotros para ir evolucionando y así incrementar nuestras posibilidades de éxito en cada área de nuestra vida.

Excelente fin de semana y que disfruten sus vacaciones.