/ viernes 10 de junio de 2022

Bio-Informando | Protocolo

Cuestión tan controversial resulta “el seguimiento de instrucciones”. Depende del ángulo en el que este tema sea abordado, algunos pueden decir que se limita la creatividad y la capacidad de escuchar nuestra intuición; no obstante, el seguir indicaciones aunque en ciertas ocasiones amerite el salirnos por la tangente, en la mayoría de las veces es esencial para lograr el éxito en los proyectos, llegar a un destino y/o en circunstancias especiales inclusive hasta salvar nuestras vidas.

Como científicos, es clave el seguir protocolos para el desarrollo de los experimentos; obviamente, al tratar con diferentes organismos, uno debe conocerlos lo mejor posible para que, de lo que ya establecido, se puedan hacer modificaciones y así dejar fluir nuestra intuición y conocimiento, pero si no se parte de una base (es decir, una referencia de la cual ya se sabe que generalmente al seguirla, se tiene en el mejor de los casos, los resultados esperados), estamos caminando a ciegas. Un ejemplo claro de lo anterior, es el protocolo que explica el proceso de extracción de ácidos nucleicos (ADN y ARN); independientemente del organismo del cual se desee extraer cualquiera de estas dos biomoléculas, el procedimiento se resume en tres etapas: lisis celular (es decir, rompimiento de la membrana celular para tener acceso a sus componentes), separación de los ácidos nucleicos del resto de componentes celulares y finalmente la precipitación, lavado y resuspensión de estas biomoléculas para análisis posteriores.

Como mencioné anteriormente, es importante conocer la naturaleza de la muestra (nuestro organismo de interés) porque en ocasiones se requiere de la incorporación de ciertas estrategias para facilitar la obtención de su ADN o ARN, pero en sí, las tres etapas del procedimiento que también ya mencionamos requieren realizarse en ese orden para poder tener éxito al final de la jornada.

Me he percatado que cada vez son más las personas a las que se les dificulta el seguimiento de instrucciones y que no tiene nada que ver con el grado de estudios ni condición socioeconómica ni ningún otro factor.

Los tiempos actuales nos han empujado a vivir el día a día a las carreras, a tal grado, que lo que más queremos es desocuparnos y cumplir para salir del paso pero estamos olvidando poner atención y detenernos un momento a escuchar; de ahí que me lleva a pensar que la principal razón de la deficiencia en el seguimiento de instrucciones es la distracción por no enfocarnos verdaderamente en lo que tenemos en el momento presente.

Otra de las posibles causas del fallo en el seguimiento de instrucciones es la cultura de lo “instantáneo”, el querer las cosas ‘ipso facto’ y en la resistencia a entender que hay ciertas cosas que no se pueden adelantar, que requieren su tiempo y/o que necesitan acontecer antes para alcanzar un objetivo; “no por tanto madrugar, amanece más temprano”.

Y por último más que por un error en la comunicación del plan a seguir (instrucciones) a veces puede ser soberbia o desidia, los motivos por los que se vea un incumplimiento en el seguimiento de instrucciones; ambas circunstancias hasta el momento me ha tocado verlas de forma aislada pero es algo común que ocurre en diferentes contextos.

Al final, las decisiones que tomamos (o no) tienen sus consecuencias y el mantenernos en una postura determinada puede facilitar o retrasar el llegar a feliz término a la meta fijada.

Claro, siempre se debe tener viva la curiosidad, hacer caso a nuestra intuición y cultivar nuestra creatividad pero también hay que tener la humildad suficiente para dejarse guiar.

El detalle está en identificar los momentos en donde necesitamos atender a esa guía y en cuales aventurarnos a lo desconocido con las alas de nuestra intuición y atrevernos a meterle de nuestra cosecha a lo que hagamos para innovar y reinventarnos.

Excelente fin de semana.


Cuestión tan controversial resulta “el seguimiento de instrucciones”. Depende del ángulo en el que este tema sea abordado, algunos pueden decir que se limita la creatividad y la capacidad de escuchar nuestra intuición; no obstante, el seguir indicaciones aunque en ciertas ocasiones amerite el salirnos por la tangente, en la mayoría de las veces es esencial para lograr el éxito en los proyectos, llegar a un destino y/o en circunstancias especiales inclusive hasta salvar nuestras vidas.

Como científicos, es clave el seguir protocolos para el desarrollo de los experimentos; obviamente, al tratar con diferentes organismos, uno debe conocerlos lo mejor posible para que, de lo que ya establecido, se puedan hacer modificaciones y así dejar fluir nuestra intuición y conocimiento, pero si no se parte de una base (es decir, una referencia de la cual ya se sabe que generalmente al seguirla, se tiene en el mejor de los casos, los resultados esperados), estamos caminando a ciegas. Un ejemplo claro de lo anterior, es el protocolo que explica el proceso de extracción de ácidos nucleicos (ADN y ARN); independientemente del organismo del cual se desee extraer cualquiera de estas dos biomoléculas, el procedimiento se resume en tres etapas: lisis celular (es decir, rompimiento de la membrana celular para tener acceso a sus componentes), separación de los ácidos nucleicos del resto de componentes celulares y finalmente la precipitación, lavado y resuspensión de estas biomoléculas para análisis posteriores.

Como mencioné anteriormente, es importante conocer la naturaleza de la muestra (nuestro organismo de interés) porque en ocasiones se requiere de la incorporación de ciertas estrategias para facilitar la obtención de su ADN o ARN, pero en sí, las tres etapas del procedimiento que también ya mencionamos requieren realizarse en ese orden para poder tener éxito al final de la jornada.

Me he percatado que cada vez son más las personas a las que se les dificulta el seguimiento de instrucciones y que no tiene nada que ver con el grado de estudios ni condición socioeconómica ni ningún otro factor.

Los tiempos actuales nos han empujado a vivir el día a día a las carreras, a tal grado, que lo que más queremos es desocuparnos y cumplir para salir del paso pero estamos olvidando poner atención y detenernos un momento a escuchar; de ahí que me lleva a pensar que la principal razón de la deficiencia en el seguimiento de instrucciones es la distracción por no enfocarnos verdaderamente en lo que tenemos en el momento presente.

Otra de las posibles causas del fallo en el seguimiento de instrucciones es la cultura de lo “instantáneo”, el querer las cosas ‘ipso facto’ y en la resistencia a entender que hay ciertas cosas que no se pueden adelantar, que requieren su tiempo y/o que necesitan acontecer antes para alcanzar un objetivo; “no por tanto madrugar, amanece más temprano”.

Y por último más que por un error en la comunicación del plan a seguir (instrucciones) a veces puede ser soberbia o desidia, los motivos por los que se vea un incumplimiento en el seguimiento de instrucciones; ambas circunstancias hasta el momento me ha tocado verlas de forma aislada pero es algo común que ocurre en diferentes contextos.

Al final, las decisiones que tomamos (o no) tienen sus consecuencias y el mantenernos en una postura determinada puede facilitar o retrasar el llegar a feliz término a la meta fijada.

Claro, siempre se debe tener viva la curiosidad, hacer caso a nuestra intuición y cultivar nuestra creatividad pero también hay que tener la humildad suficiente para dejarse guiar.

El detalle está en identificar los momentos en donde necesitamos atender a esa guía y en cuales aventurarnos a lo desconocido con las alas de nuestra intuición y atrevernos a meterle de nuestra cosecha a lo que hagamos para innovar y reinventarnos.

Excelente fin de semana.