/ viernes 17 de septiembre de 2021

Casos y cosas de la experiencia | Te recordaré

Recibir una sonrisa tuya, no tiene precio. Aunque no me recuerdes ni sepas mi nombre, sé que me amas.

María Antonieta estaba callada, taciturna y aislada del resto de la gente. Su familia interactuaba alrededor suyo tratando de incluirla en diversas actividades, pero al parecer a ella no le interesaban. Sonaba la música y las risas de los presentes, y el ambiente se tornaba alegre. ¿Estaba ella ahí o estaba perdida en su mundo? Cada día se encorva más, su atuendo ya no luce colores vivos, ahora más bien viste tonos grises o cafés. ¿Se va apagando la chispa?

El Alzheimer no respeta condición social, económica ni profesional. Muchos quedaron atrapados en la enfermedad, como el escritor Gabriel G. Márquez, el político Ronald Reagan, el cineasta William Hanna, los actores Charlton Heston y Carmen Sevilla, entre otros; sus vivencias están registradas en Memorias del Alzheimer, de Pedro Simón, obra publicada en 2012. El autor narra anécdotas como las del escultor Eduardo Chillida, quien confundió a su enfermera con Dulcinea; el jurista Pasqual Maragall, que introdujo una bolsa de hielos en el lavavajillas o el cineasta Antonio Mercero, que les comentó a sus amigos: “No sé quiénes sois, pero sé que os quiero”.

El enfermo puede ser consciente de sus dificultades para recordar cosas y organizar pensamientos, pero es más probable que los familiares o amigos noten cómo empeoran los síntomas. Los cambios cerebrales generados por la enfermedad se pueden reflejar en la personalidad, conducta y estado de ánimo. Hay problemas que van en aumento y afectan memoria, pensamiento, razonamiento, toma de decisiones, valoraciones y planeación de actividades personales. Otras manifestaciones son depresión, apatía, aislamiento social, cambios de humor, desconfianza en los demás, irritabilidad, agresividad, cambios en los patrones de sueño, desorientación, pérdida de la inhibición y delirios, como creer que te robaron.

Aunque hay habilidades que se preservan por largos períodos, incluso mientras los síntomas empeoran, como leer, escuchar audiolibros o música, contar historias y recordar, cantar, bailar, dibujar o hacer manualidades. Y se pueden conservar por más tiempo porque son controladas por la parte del cerebro que sigue funcionando, y se irá deteriorando en el curso de la enfermedad.

Por ello estoy atento al comportamiento de María Antonieta. Sé que vendrán momentos difíciles, no recordará mi nombre, se irritará conmigo, no querrá platicar ni convivir, y seguirá así hasta el desenlace final.

El Alzheimer es tan real como el olvido de ese objeto que no sé cómo se llama y sirve para agitar el azúcar en la taza de café. Es tan difícil de sortear como un viento agitado que me lleva, sin rumbo fijo, de un lugar a otro. Es tan duro como el granizo que golpea el piso, así sucede en mi interior con un par de sonidos que no logro identificar ni puedo nombrar.

María Antonieta caminará de un lado a otro buscando sus lentes, que estarán sobre su cabeza o buscará la llave de la casa que traerá en la mano, hasta que se pierda en el túnel del olvido.

Gracias María Antonieta por enseñarme tanto de ti; sé que los días transcurren, y poco a poco te refugiarás en tu mundo interior. Antes de que suceda, quiero expresarte que por el amor que siento por ti y tu familia agradezco la oportunidad que he tenido de conocerte, de disfrutar una taza de café contigo, de la charla alegre y recordar la música de antaño que tanto te gusta. Quiero reiterarte mi afecto, aquí y ahora; tendré presente nuestro abrazo cada vez que nos encontramos y al despedirnos y gozaré de tu sonrisa.

La próxima semana trataré el tema del Alzheimer, para tomar conciencia de lo que es y cómo repercute en la vida de todos. ¿Sabes si existe alguna asociación aquí en Hermosillo dedicada a atender a personas con la enfermedad o difundir información útil para los interesados? Busquemos para ver si existe y veamos lo que hace por los enfermos y sus cuidadores.

Atendamos las señales. No cabe duda que el envejecimiento progresivo de la población traerá desafíos. Enfoquemos nuestra atención y acciones en generar mejores condiciones para otorgar calidad de vida a quienes padecen Alzheimer. Cambia tu cerebro, cambia tu vida. ¿Qué hacer y cómo hacer para prevenir esta enfermedad?

Recibir una sonrisa tuya, no tiene precio. Aunque no me recuerdes ni sepas mi nombre, sé que me amas.

María Antonieta estaba callada, taciturna y aislada del resto de la gente. Su familia interactuaba alrededor suyo tratando de incluirla en diversas actividades, pero al parecer a ella no le interesaban. Sonaba la música y las risas de los presentes, y el ambiente se tornaba alegre. ¿Estaba ella ahí o estaba perdida en su mundo? Cada día se encorva más, su atuendo ya no luce colores vivos, ahora más bien viste tonos grises o cafés. ¿Se va apagando la chispa?

El Alzheimer no respeta condición social, económica ni profesional. Muchos quedaron atrapados en la enfermedad, como el escritor Gabriel G. Márquez, el político Ronald Reagan, el cineasta William Hanna, los actores Charlton Heston y Carmen Sevilla, entre otros; sus vivencias están registradas en Memorias del Alzheimer, de Pedro Simón, obra publicada en 2012. El autor narra anécdotas como las del escultor Eduardo Chillida, quien confundió a su enfermera con Dulcinea; el jurista Pasqual Maragall, que introdujo una bolsa de hielos en el lavavajillas o el cineasta Antonio Mercero, que les comentó a sus amigos: “No sé quiénes sois, pero sé que os quiero”.

El enfermo puede ser consciente de sus dificultades para recordar cosas y organizar pensamientos, pero es más probable que los familiares o amigos noten cómo empeoran los síntomas. Los cambios cerebrales generados por la enfermedad se pueden reflejar en la personalidad, conducta y estado de ánimo. Hay problemas que van en aumento y afectan memoria, pensamiento, razonamiento, toma de decisiones, valoraciones y planeación de actividades personales. Otras manifestaciones son depresión, apatía, aislamiento social, cambios de humor, desconfianza en los demás, irritabilidad, agresividad, cambios en los patrones de sueño, desorientación, pérdida de la inhibición y delirios, como creer que te robaron.

Aunque hay habilidades que se preservan por largos períodos, incluso mientras los síntomas empeoran, como leer, escuchar audiolibros o música, contar historias y recordar, cantar, bailar, dibujar o hacer manualidades. Y se pueden conservar por más tiempo porque son controladas por la parte del cerebro que sigue funcionando, y se irá deteriorando en el curso de la enfermedad.

Por ello estoy atento al comportamiento de María Antonieta. Sé que vendrán momentos difíciles, no recordará mi nombre, se irritará conmigo, no querrá platicar ni convivir, y seguirá así hasta el desenlace final.

El Alzheimer es tan real como el olvido de ese objeto que no sé cómo se llama y sirve para agitar el azúcar en la taza de café. Es tan difícil de sortear como un viento agitado que me lleva, sin rumbo fijo, de un lugar a otro. Es tan duro como el granizo que golpea el piso, así sucede en mi interior con un par de sonidos que no logro identificar ni puedo nombrar.

María Antonieta caminará de un lado a otro buscando sus lentes, que estarán sobre su cabeza o buscará la llave de la casa que traerá en la mano, hasta que se pierda en el túnel del olvido.

Gracias María Antonieta por enseñarme tanto de ti; sé que los días transcurren, y poco a poco te refugiarás en tu mundo interior. Antes de que suceda, quiero expresarte que por el amor que siento por ti y tu familia agradezco la oportunidad que he tenido de conocerte, de disfrutar una taza de café contigo, de la charla alegre y recordar la música de antaño que tanto te gusta. Quiero reiterarte mi afecto, aquí y ahora; tendré presente nuestro abrazo cada vez que nos encontramos y al despedirnos y gozaré de tu sonrisa.

La próxima semana trataré el tema del Alzheimer, para tomar conciencia de lo que es y cómo repercute en la vida de todos. ¿Sabes si existe alguna asociación aquí en Hermosillo dedicada a atender a personas con la enfermedad o difundir información útil para los interesados? Busquemos para ver si existe y veamos lo que hace por los enfermos y sus cuidadores.

Atendamos las señales. No cabe duda que el envejecimiento progresivo de la población traerá desafíos. Enfoquemos nuestra atención y acciones en generar mejores condiciones para otorgar calidad de vida a quienes padecen Alzheimer. Cambia tu cerebro, cambia tu vida. ¿Qué hacer y cómo hacer para prevenir esta enfermedad?