/ martes 12 de febrero de 2019

Columna Invitada | Limpiar el Cochinero

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó recientemente en Nayarit que la administración federal anterior “nos dejaron un cochinero que hay que limpiar”. Cuando se hace un recorrido por el territorio nacional, por donde uno enfoque su atención sale un olor nauseabundo, por eso el Ejecutivo Federal afirma que hay que limpiar este cochinero.

Me imagino al país como un enfermo que tiene serios problemas de salud que su médico tiene que ir operando, y después de cada intervención se generan algunos malestares: dificultades para caminar en lo que se va recuperando, pero que lamentablemente tiene que estar preparando para la siguiente manipulación médica.

Las operaciones que le urgen al “paciente” no son poca cosa, que desde luego generan controversia: si se deben o no hacer; si es con bisturí o con laparoscopía, tal vez con herbolaria. El hecho es que México y los mexicanos necesitamos respuestas, salidas a un montón de problemas que se han ido acumulando durante más de 30 años en un sistema económico que privilegió lo privado sobre lo social.

El pasado 5 de febrero, en la Cámara de Diputados, acordamos el calendario Legislativo para el Segundo Periodo de Sesiones del Primer Año de la LXIV Legislatura, y cada grupo parlamentario consensó su agenda en los temas que habrá de plantear durante las sesiones hasta el 30 de abril próximo en que se terminará dicho periodo legislativo.

La agenda de Morena en San Lázaro busca impulsar la transformación del país a través de acuerdos con el resto de las fuerzas políticas representadas en el Congreso y con la opinión de los diferentes sectores sociales así como de especialistas, en lo que se ha dado a llamar el Parlamento Abierto.

Son varios los temas que como Morena creemos debemos atender de manera prioritaria: Reforma al artículo 19 Constitucional, es decir la ampliación de delitos sujetos a prisión preventiva oficiosa, la nueva reforma educativa, combate a la impunidad y corrupción, reforma laboral, seguridad social, renovación cultural, pensiones, entre otros muchos importantes temas.

Desde luego que aquellos que tienen que ver con justicia y seguridad son prioritarios para atender el reclamo sentido de la población y que el consenso con las fuerzas políticas será fundamental para su pronta aprobación.

En estos días se llevaron a cabo las audiencias públicas del Parlamento Abierto donde escuchamos diferentes puntos de vista en torno a las posibles reformas al artículo 19 constitucional donde, he de reconocer, una buena parte de los participantes consideraron como inviable el catálogo de delitos para ser considerados como delitos que merezcan prisión preventiva oficiosa.

Sin embargo frente a esos argumentos, que pueden ser muy válidos, hemos escuchado de diversas formas a aquellas personas que han sido víctimas de secuestro, abuso sexual, y a familiares de víctimas de feminicidio que reclaman que los victimarios deberán “podrirse” en la cárcel y hasta en ocasiones proponen se les aplique la pena capital.

Hemos leído declaraciones de empresarios que denuncian a diario pérdidas millonarias por el robo a transporte: medicamentos, alimentos, ropa, productos de diferente tipo, etcétera, que igual demandan que a esas bandas que asaltan sus autobuses o vagones ferroviarios se les dicte prisión preventiva inmediata.

Lo mismo pasa con quienes son víctimas de personas o grupos responsables de la desaparición de sus familiares que igual, ante la rabia e impotencia de lo que significa la pérdida de su hijo o hija; hermano o hermano, padre o madre, no les interesan los argumentos en contra de la prisión preventiva oficiosa, por lo que también exigen que, al menos, se les decrete ésta.

Por lo que toca el tema de la Guardia Nacional hay quienes se oponen a la formación de ésta. De la misma manera sus argumentos suenan interesantes, pero qué se puede hacer cuando, por ejemplo, los gobernadores del país piden la presencia del ejército en sus estados porque sus policías simplemente no pueden enfrentar a la delincuencia, y menos a la delincuencia organizada.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que la policía federal “ha sido un desastre” y es por eso que su propuesta considera al ejército. Cuando uno pregunta en diversas partes del país si están o no de acuerdo con la participación en dicha guardia, han expresado su voto a favor. Por cierto, cabe destacar que la iniciativa prevé reformar el artículo 21 de la Constitución con el fin de establecer que las tareas de seguridad pública correspondan a un mando civil.

Como país, como sociedad, enfrentamos serios problemas de salud, y el costo de la receta, no es nada barata, y por ello es importante que como sociedad nos pongamos de acuerdo para aprobar en los mejores términos estas leyes que todas y todos reclamamos sean lo más cercano a lo “ideal”, si así se pudiera decir, y que nos permita limpiar el cochinero que nos dejaron.


*Diputada Federal de Morena

64 Legislatura

El presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó recientemente en Nayarit que la administración federal anterior “nos dejaron un cochinero que hay que limpiar”. Cuando se hace un recorrido por el territorio nacional, por donde uno enfoque su atención sale un olor nauseabundo, por eso el Ejecutivo Federal afirma que hay que limpiar este cochinero.

Me imagino al país como un enfermo que tiene serios problemas de salud que su médico tiene que ir operando, y después de cada intervención se generan algunos malestares: dificultades para caminar en lo que se va recuperando, pero que lamentablemente tiene que estar preparando para la siguiente manipulación médica.

Las operaciones que le urgen al “paciente” no son poca cosa, que desde luego generan controversia: si se deben o no hacer; si es con bisturí o con laparoscopía, tal vez con herbolaria. El hecho es que México y los mexicanos necesitamos respuestas, salidas a un montón de problemas que se han ido acumulando durante más de 30 años en un sistema económico que privilegió lo privado sobre lo social.

El pasado 5 de febrero, en la Cámara de Diputados, acordamos el calendario Legislativo para el Segundo Periodo de Sesiones del Primer Año de la LXIV Legislatura, y cada grupo parlamentario consensó su agenda en los temas que habrá de plantear durante las sesiones hasta el 30 de abril próximo en que se terminará dicho periodo legislativo.

La agenda de Morena en San Lázaro busca impulsar la transformación del país a través de acuerdos con el resto de las fuerzas políticas representadas en el Congreso y con la opinión de los diferentes sectores sociales así como de especialistas, en lo que se ha dado a llamar el Parlamento Abierto.

Son varios los temas que como Morena creemos debemos atender de manera prioritaria: Reforma al artículo 19 Constitucional, es decir la ampliación de delitos sujetos a prisión preventiva oficiosa, la nueva reforma educativa, combate a la impunidad y corrupción, reforma laboral, seguridad social, renovación cultural, pensiones, entre otros muchos importantes temas.

Desde luego que aquellos que tienen que ver con justicia y seguridad son prioritarios para atender el reclamo sentido de la población y que el consenso con las fuerzas políticas será fundamental para su pronta aprobación.

En estos días se llevaron a cabo las audiencias públicas del Parlamento Abierto donde escuchamos diferentes puntos de vista en torno a las posibles reformas al artículo 19 constitucional donde, he de reconocer, una buena parte de los participantes consideraron como inviable el catálogo de delitos para ser considerados como delitos que merezcan prisión preventiva oficiosa.

Sin embargo frente a esos argumentos, que pueden ser muy válidos, hemos escuchado de diversas formas a aquellas personas que han sido víctimas de secuestro, abuso sexual, y a familiares de víctimas de feminicidio que reclaman que los victimarios deberán “podrirse” en la cárcel y hasta en ocasiones proponen se les aplique la pena capital.

Hemos leído declaraciones de empresarios que denuncian a diario pérdidas millonarias por el robo a transporte: medicamentos, alimentos, ropa, productos de diferente tipo, etcétera, que igual demandan que a esas bandas que asaltan sus autobuses o vagones ferroviarios se les dicte prisión preventiva inmediata.

Lo mismo pasa con quienes son víctimas de personas o grupos responsables de la desaparición de sus familiares que igual, ante la rabia e impotencia de lo que significa la pérdida de su hijo o hija; hermano o hermano, padre o madre, no les interesan los argumentos en contra de la prisión preventiva oficiosa, por lo que también exigen que, al menos, se les decrete ésta.

Por lo que toca el tema de la Guardia Nacional hay quienes se oponen a la formación de ésta. De la misma manera sus argumentos suenan interesantes, pero qué se puede hacer cuando, por ejemplo, los gobernadores del país piden la presencia del ejército en sus estados porque sus policías simplemente no pueden enfrentar a la delincuencia, y menos a la delincuencia organizada.

El presidente Andrés Manuel López Obrador ha señalado que la policía federal “ha sido un desastre” y es por eso que su propuesta considera al ejército. Cuando uno pregunta en diversas partes del país si están o no de acuerdo con la participación en dicha guardia, han expresado su voto a favor. Por cierto, cabe destacar que la iniciativa prevé reformar el artículo 21 de la Constitución con el fin de establecer que las tareas de seguridad pública correspondan a un mando civil.

Como país, como sociedad, enfrentamos serios problemas de salud, y el costo de la receta, no es nada barata, y por ello es importante que como sociedad nos pongamos de acuerdo para aprobar en los mejores términos estas leyes que todas y todos reclamamos sean lo más cercano a lo “ideal”, si así se pudiera decir, y que nos permita limpiar el cochinero que nos dejaron.


*Diputada Federal de Morena

64 Legislatura