/ miércoles 17 de noviembre de 2021

Democracia y debate | Comandante Cero

Conocí a Edén Pastora en un viaje a Nicaragua, tuve la oportunidad junto con un grupo de amigos de invitarlo a cenar. Pasamos a su modesta casa, en la cual en ese momento vivía con una joven, que antes de que saliera nuestro invitado, se acercó a nosotros pidiendo que se lo cuidáramos mucho, con gran ternura y consideración nos habló esta muy joven pareja del exguerrillero, posterior a esto sale de la casa Edén, y nos saluda con gusto, no nos conocía de nada, fue una llamada telefónica de un amigo del grupo que lo había entrevistado años atrás, esa era la única referencia que tenía de nuestro grupo, pero para fortuna de nosotros aceptó la invitación.

Por todo el camino de su casa que, insisto, era muy modesta, se desarrollaron manifestaciones de afecto a Pastora, jóvenes y no tan jóvenes, al verlo y reconocerlo le saludaban al grito de “Comandante”, él regresaba con afecto el saludo. La gente me quiere, nos comentaba, ha pasado mucho tiempo, pero me siguen queriendo, en particular las mujeres, que siempre me han tratado bien, llegamos a un restaurante flanqueado por militares, lamentable era y sigue siendo la situación de nuestros amigos en Guatemala, que tenía que proteger los restaurantes entre otros comercios con fuerzas militares. Al reconocer a nuestro invitado, los soldados lo saludaron con formalidad y le rindieron a su manera honores militares.

Fueron quizá cuatro horas de escuchar a Edén, sus historias, su influencia en su país y en un momento en el mundo, sus relaciones nacionales e internacionales y sus todavía aspiraciones por ser presidente del país, “ustedes lo han visto”, nos comentó, “la gente me quiere, sólo necesito un poco de dinero y 10 líneas telefónicas para ganar la Presidencia”, así continuó el monólogo, porque sólo él habló, los otros nada teníamos que decir, era más interesante escuchar. En un punto de la conversación, dijo algo que es imposible no recordar y que tiene vigencia hoy. “Cuando los hombres de izquierda llegamos al poder, ya no nos queremos ir, pero no sólo eso, nos empiezan a gustar las casas de los de la derecha, las costumbres de los de la derecha, nos comienza a gustar lo que en su momento luchamos para eliminar”, toda esta conversación está registrada en un video que conserva mi querido amigo Alfredo.

Recuerdo lo anterior, para poder entrar a la realidad que hoy vive Nicaragua, que en poco ha cambiado desde hace tantos años que la conocí, y tantos otros que he podido seguir vía las noticias, las crónicas y las historias, el sufrimiento y dolor de un pueblo que no termina por vivir a plenitud.

Recientemente Nicaragua realizó elecciones presidenciales, en las que se reeligió por tercera vez consecutiva Daniel Ortega, en comicios que fueron duramente señalados y criticados por la falta de oposición y el encarcelamiento de siete aspirantes a la Presidencia.

Como resultado de las elecciones en Nicaragua, la Asamblea General de la OEA, que se ha organizado en Guatemala, ha votado a favor de una resolución que establece que las elecciones del pasado domingo, en las que Ortega se ha reelegido con el 75% de los votos, “no tienen legitimidad democrática”. Por su parte los diplomáticos del país centroamericano han rechazado esta resolución, alegando que la OEA comete una injerencia en los asuntos internos, señala el Gobierno nicaragüense que las elecciones fueron justas y en ellas hubo una participación del 65% del electorado.

¿Tenía razón Edén con lo que está pasando con Daniel?

Conocí a Edén Pastora en un viaje a Nicaragua, tuve la oportunidad junto con un grupo de amigos de invitarlo a cenar. Pasamos a su modesta casa, en la cual en ese momento vivía con una joven, que antes de que saliera nuestro invitado, se acercó a nosotros pidiendo que se lo cuidáramos mucho, con gran ternura y consideración nos habló esta muy joven pareja del exguerrillero, posterior a esto sale de la casa Edén, y nos saluda con gusto, no nos conocía de nada, fue una llamada telefónica de un amigo del grupo que lo había entrevistado años atrás, esa era la única referencia que tenía de nuestro grupo, pero para fortuna de nosotros aceptó la invitación.

Por todo el camino de su casa que, insisto, era muy modesta, se desarrollaron manifestaciones de afecto a Pastora, jóvenes y no tan jóvenes, al verlo y reconocerlo le saludaban al grito de “Comandante”, él regresaba con afecto el saludo. La gente me quiere, nos comentaba, ha pasado mucho tiempo, pero me siguen queriendo, en particular las mujeres, que siempre me han tratado bien, llegamos a un restaurante flanqueado por militares, lamentable era y sigue siendo la situación de nuestros amigos en Guatemala, que tenía que proteger los restaurantes entre otros comercios con fuerzas militares. Al reconocer a nuestro invitado, los soldados lo saludaron con formalidad y le rindieron a su manera honores militares.

Fueron quizá cuatro horas de escuchar a Edén, sus historias, su influencia en su país y en un momento en el mundo, sus relaciones nacionales e internacionales y sus todavía aspiraciones por ser presidente del país, “ustedes lo han visto”, nos comentó, “la gente me quiere, sólo necesito un poco de dinero y 10 líneas telefónicas para ganar la Presidencia”, así continuó el monólogo, porque sólo él habló, los otros nada teníamos que decir, era más interesante escuchar. En un punto de la conversación, dijo algo que es imposible no recordar y que tiene vigencia hoy. “Cuando los hombres de izquierda llegamos al poder, ya no nos queremos ir, pero no sólo eso, nos empiezan a gustar las casas de los de la derecha, las costumbres de los de la derecha, nos comienza a gustar lo que en su momento luchamos para eliminar”, toda esta conversación está registrada en un video que conserva mi querido amigo Alfredo.

Recuerdo lo anterior, para poder entrar a la realidad que hoy vive Nicaragua, que en poco ha cambiado desde hace tantos años que la conocí, y tantos otros que he podido seguir vía las noticias, las crónicas y las historias, el sufrimiento y dolor de un pueblo que no termina por vivir a plenitud.

Recientemente Nicaragua realizó elecciones presidenciales, en las que se reeligió por tercera vez consecutiva Daniel Ortega, en comicios que fueron duramente señalados y criticados por la falta de oposición y el encarcelamiento de siete aspirantes a la Presidencia.

Como resultado de las elecciones en Nicaragua, la Asamblea General de la OEA, que se ha organizado en Guatemala, ha votado a favor de una resolución que establece que las elecciones del pasado domingo, en las que Ortega se ha reelegido con el 75% de los votos, “no tienen legitimidad democrática”. Por su parte los diplomáticos del país centroamericano han rechazado esta resolución, alegando que la OEA comete una injerencia en los asuntos internos, señala el Gobierno nicaragüense que las elecciones fueron justas y en ellas hubo una participación del 65% del electorado.

¿Tenía razón Edén con lo que está pasando con Daniel?