/ martes 23 de noviembre de 2021

Democracia y debate | El árbitro y AMLO, una larga historia

Amarga es la vida del árbitro, en los juegos donde la pasión es parte fundamental del mismo, donde los resultados estallan en grandes manifestaciones de júbilo o de tristeza, y los ganadores y perdedores sufren consecuencias directas, que afectan tanto a los jugadores como a los seguidores, hay tanto en juego en el juego, en todos los juegos, que los árbitros responsables de hacer cumplir las reglas de estos difícilmente agradan a los aficionados, hinchas, porristas, seguidores o simpatizantes, salvo algunas excepciones donde se convierten incluso en celebridades y dan un espectáculo aparte del juego mismo.

La historia de Andrés Manuel López Obrador, con el árbitro electoral, con la autoridad electoral tiene una larga historia, que para efectos de este texto tomo como un momento fundamental al desafuero impulsado por Vicente Fox, el cual tenía al parecer como objetivo principal inhabilitarlo como candidato a la Presidencia de México en las elecciones del 2006, contrariamente me parece a lo buscado en ese momento por los operadores políticos, lo que se logró fue una fuerte y estridente suma popular y adhesión de simpatías para AMLO, incluyendo manifestaciones en las calles y movilizaciones masivas, que calientan el ambiente rumbo a las elecciones presidenciales. Este es, considero, un primer momento que va escribiendo esta historia.

El segundo momento corresponde precisamente a la elección del 2 de julio de 2006, “Andrés Manuel López Obrador despertó a las 6 de la mañana del día que estaba destinado a ser el más importante de su vida… Día de San Martiniano. Llegaban a su fin las elecciones más caras y más largas del mundo, unas elecciones que habían costado al país una fortuna cerca de 12 mil millones de pesos”, así lo describe Carlos Tello, en su libro 2 de julio, La crónica minuto a minuto del día más importante de nuestra historia contemporánea”, el resultado ya lo sabemos de sobra, como también el papel desempeñado en ese momento por Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del IFE, en su libro “Así lo viví. Testimonio de la elección presidencial de 2006, la más competida en la historia moderna de México”, narra el intento de linchamiento que sufrió tras sus gestiones como árbitro electoral. Este es un segundo momento importante en la historia. Como resultado la base popular y apoyo hacia AMLO se va fortaleciendo y los mensajes que construirán el guión están apareciendo.

Los dos momentos anteriores, son la base sobre la cual se desarrolla la elección presidencial pasada, que es el tercer momento, con un árbitro sobre aviso de lo que podría pasar, afortunadamente el porcentaje del resultado no dio pie a controversia y fue Andrés Manuel, electo como Presidente de México.

En base a los tres momentos anteriores tenemos ya los mensajes para construir un guión, son los siguientes: 1.- El árbitro electoral hace trampa; 2.- El árbitro es muy caro; 3.- La autoridad electoral no es pueblo.

Este guión tiene las siguientes consecuencias: 1.- El árbitro está acorralado; 2.- El árbitro está desprestigiado; 3.- Se tiene que cambiar al árbitro.

El INE está contra la pared, las brillantes, sólidas y contundentes respuestas de una persona inteligente como Lorenzo Córdova no logran conectar con la gran mayoría de los mexicanos, hijos de una democracia muy joven.

Esta historia tiene 3 momentos, un guión y consecuencias que se va a seguir desarrollando ahora frente a la Revocación de mandato y rumbo al 2024, fecha donde seguramente el árbitro será otro.

Esta es una larga historia que todavía no termina.

Amarga es la vida del árbitro, en los juegos donde la pasión es parte fundamental del mismo, donde los resultados estallan en grandes manifestaciones de júbilo o de tristeza, y los ganadores y perdedores sufren consecuencias directas, que afectan tanto a los jugadores como a los seguidores, hay tanto en juego en el juego, en todos los juegos, que los árbitros responsables de hacer cumplir las reglas de estos difícilmente agradan a los aficionados, hinchas, porristas, seguidores o simpatizantes, salvo algunas excepciones donde se convierten incluso en celebridades y dan un espectáculo aparte del juego mismo.

La historia de Andrés Manuel López Obrador, con el árbitro electoral, con la autoridad electoral tiene una larga historia, que para efectos de este texto tomo como un momento fundamental al desafuero impulsado por Vicente Fox, el cual tenía al parecer como objetivo principal inhabilitarlo como candidato a la Presidencia de México en las elecciones del 2006, contrariamente me parece a lo buscado en ese momento por los operadores políticos, lo que se logró fue una fuerte y estridente suma popular y adhesión de simpatías para AMLO, incluyendo manifestaciones en las calles y movilizaciones masivas, que calientan el ambiente rumbo a las elecciones presidenciales. Este es, considero, un primer momento que va escribiendo esta historia.

El segundo momento corresponde precisamente a la elección del 2 de julio de 2006, “Andrés Manuel López Obrador despertó a las 6 de la mañana del día que estaba destinado a ser el más importante de su vida… Día de San Martiniano. Llegaban a su fin las elecciones más caras y más largas del mundo, unas elecciones que habían costado al país una fortuna cerca de 12 mil millones de pesos”, así lo describe Carlos Tello, en su libro 2 de julio, La crónica minuto a minuto del día más importante de nuestra historia contemporánea”, el resultado ya lo sabemos de sobra, como también el papel desempeñado en ese momento por Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del IFE, en su libro “Así lo viví. Testimonio de la elección presidencial de 2006, la más competida en la historia moderna de México”, narra el intento de linchamiento que sufrió tras sus gestiones como árbitro electoral. Este es un segundo momento importante en la historia. Como resultado la base popular y apoyo hacia AMLO se va fortaleciendo y los mensajes que construirán el guión están apareciendo.

Los dos momentos anteriores, son la base sobre la cual se desarrolla la elección presidencial pasada, que es el tercer momento, con un árbitro sobre aviso de lo que podría pasar, afortunadamente el porcentaje del resultado no dio pie a controversia y fue Andrés Manuel, electo como Presidente de México.

En base a los tres momentos anteriores tenemos ya los mensajes para construir un guión, son los siguientes: 1.- El árbitro electoral hace trampa; 2.- El árbitro es muy caro; 3.- La autoridad electoral no es pueblo.

Este guión tiene las siguientes consecuencias: 1.- El árbitro está acorralado; 2.- El árbitro está desprestigiado; 3.- Se tiene que cambiar al árbitro.

El INE está contra la pared, las brillantes, sólidas y contundentes respuestas de una persona inteligente como Lorenzo Córdova no logran conectar con la gran mayoría de los mexicanos, hijos de una democracia muy joven.

Esta historia tiene 3 momentos, un guión y consecuencias que se va a seguir desarrollando ahora frente a la Revocación de mandato y rumbo al 2024, fecha donde seguramente el árbitro será otro.

Esta es una larga historia que todavía no termina.