/ lunes 22 de noviembre de 2021

Democracia y debate | ¿Qué es la verdad?, un poco más…

En días pasados tuve la oportunidad de desayunar con el padre Jorge Alberto Cota, quien fuera rector del Seminario Mayor en Hermosillo y en su momento también director de las Instituciones Kino, actualmente es párroco en Nuestra Señora de Fátima, en Hermosillo.

Había pasado posiblemente más de un año de nuestro último encuentro, pero casi dos de tener una conversación larga como en este desayuno, la pandemia nos ha alejado mucho de nuestros afectos, en este caso en particular, afortunadamente el alejamiento no fue permanente.

Al padre Cota lo conozco desde hace más de 20 años, recuerdo con mucho gusto nuestro primer encuentro. Vine a Hermosillo por invitación del SNTE para coordinar los trabajos de unos talleres, por lo que aprovechando la oportunidad me comuniqué con él, para que nos viéramos y pudiéramos conocernos, el amigo muy cercano de mi familia política, la cual ya me había hablado ampliamente de él, era pues importante conocernos. Me invitó a comer al Xochimilco y entre carne asada, tortillas de harina y coyotas se dio nuestro primer encuentro, la conversación fluía animada, conociéndonos y hablándole de mi padre y sus conocimientos de Teología y Filosofía entre otros temas que nos brindaran vínculos, además de que en ese momento tendría yo un año saliendo con mi actual esposa, hija de sus entrañables amigos, por lo que aprovechando la ocasión me atreví a decirle, “sabiendo lo cercano que es a los padres de Mónica, supongo que será usted el que nos va a casar”, su respuesta fue franca, honesta y directa, con lo que se consolidó mi afecto y admiración, “A mí, no me han dicho nada”. Afortunadamente en su momento se lo dijeron y sí, fue él quien nos casó en Hermosillo.

Volviendo al desayuno, llegó el padre Cota, reflexionando sobre el pasaje bíblico que nos habla del juicio a Jesús, en particular cuando es llevado ante Pilatos y este le pregunta ¿Qué es la verdad?, siendo la respuesta de Jesús, el silencio. Con ese antecedente para encender el desayuno, todos abordamos el tema, en la mesa se encontraba mi suegro y Miguel Ángel. Les comenté que Franco Coppola, nuncio apostólico en México, representante del papa Francisco, había terminado su gestión, calificada como positiva ante la solicitud del papa Francisco a la Iglesia mexicana de volverse más cercana al pueblo. Meditaba al respecto Jorge Cota, sobre esto y señaló: Estamos viviendo un cambio de época y la solicitud del papa Francisco es que los pastores salgamos a escuchar a la gente, es entonces esa la verdad, que la podemos vislumbrar en tres aspectos; la verdad de Dios, la verdad del hombre y la verdad del mundo. Posiblemente eso era lo que Pilatos buscaba, esta verdad, continúa el padre Cota, está en la tierra y nuestra obligación es mejorarla, para que el hombre se realice, ese es el plan de Dios.

Así continuaba la conversación, también haciendo referencia obligada a la política, a los medios de comunicación, a estudiosos del tema como Xavier Domínguez, entre otros. Cada quien dice su verdad para quien la quiera aceptar como tal.

Finalmente, la verdad es que estamos vivos, que nos estamos reencontrando con las personas que queremos, frente a un virus que no termina de dejarnos, y que creemos y aceptamos como cierto lo que nuestra historia y circunstancia nos permiten reconocer.

¿Qué es la verdad?, si superamos la respuesta, quizá ya no tendría sentido seguir en este mundo.

En días pasados tuve la oportunidad de desayunar con el padre Jorge Alberto Cota, quien fuera rector del Seminario Mayor en Hermosillo y en su momento también director de las Instituciones Kino, actualmente es párroco en Nuestra Señora de Fátima, en Hermosillo.

Había pasado posiblemente más de un año de nuestro último encuentro, pero casi dos de tener una conversación larga como en este desayuno, la pandemia nos ha alejado mucho de nuestros afectos, en este caso en particular, afortunadamente el alejamiento no fue permanente.

Al padre Cota lo conozco desde hace más de 20 años, recuerdo con mucho gusto nuestro primer encuentro. Vine a Hermosillo por invitación del SNTE para coordinar los trabajos de unos talleres, por lo que aprovechando la oportunidad me comuniqué con él, para que nos viéramos y pudiéramos conocernos, el amigo muy cercano de mi familia política, la cual ya me había hablado ampliamente de él, era pues importante conocernos. Me invitó a comer al Xochimilco y entre carne asada, tortillas de harina y coyotas se dio nuestro primer encuentro, la conversación fluía animada, conociéndonos y hablándole de mi padre y sus conocimientos de Teología y Filosofía entre otros temas que nos brindaran vínculos, además de que en ese momento tendría yo un año saliendo con mi actual esposa, hija de sus entrañables amigos, por lo que aprovechando la ocasión me atreví a decirle, “sabiendo lo cercano que es a los padres de Mónica, supongo que será usted el que nos va a casar”, su respuesta fue franca, honesta y directa, con lo que se consolidó mi afecto y admiración, “A mí, no me han dicho nada”. Afortunadamente en su momento se lo dijeron y sí, fue él quien nos casó en Hermosillo.

Volviendo al desayuno, llegó el padre Cota, reflexionando sobre el pasaje bíblico que nos habla del juicio a Jesús, en particular cuando es llevado ante Pilatos y este le pregunta ¿Qué es la verdad?, siendo la respuesta de Jesús, el silencio. Con ese antecedente para encender el desayuno, todos abordamos el tema, en la mesa se encontraba mi suegro y Miguel Ángel. Les comenté que Franco Coppola, nuncio apostólico en México, representante del papa Francisco, había terminado su gestión, calificada como positiva ante la solicitud del papa Francisco a la Iglesia mexicana de volverse más cercana al pueblo. Meditaba al respecto Jorge Cota, sobre esto y señaló: Estamos viviendo un cambio de época y la solicitud del papa Francisco es que los pastores salgamos a escuchar a la gente, es entonces esa la verdad, que la podemos vislumbrar en tres aspectos; la verdad de Dios, la verdad del hombre y la verdad del mundo. Posiblemente eso era lo que Pilatos buscaba, esta verdad, continúa el padre Cota, está en la tierra y nuestra obligación es mejorarla, para que el hombre se realice, ese es el plan de Dios.

Así continuaba la conversación, también haciendo referencia obligada a la política, a los medios de comunicación, a estudiosos del tema como Xavier Domínguez, entre otros. Cada quien dice su verdad para quien la quiera aceptar como tal.

Finalmente, la verdad es que estamos vivos, que nos estamos reencontrando con las personas que queremos, frente a un virus que no termina de dejarnos, y que creemos y aceptamos como cierto lo que nuestra historia y circunstancia nos permiten reconocer.

¿Qué es la verdad?, si superamos la respuesta, quizá ya no tendría sentido seguir en este mundo.