/ martes 16 de noviembre de 2021

Democracia y debate | Santiago enamorado

Germán Dehesa, en su “Columna del Ángel”, que se publicó durante muchos años en el periódico Reforma, en una ocasión habló de las bodas, y señalaba, “Las bodas son en definición cursis”, quien tuvo la oportunidad de conocer a Germán, esto no le sorprenderá en absoluto. En lo personal considero que las bodas son muchas cosas, son en primer lugar grandes celebraciones, posiblemente las que más preparativos requieren, con un mínimo de tiempo de un año para planearla, son eventos cargados de emotividad, de manifestaciones culturales, que abren la llave de los sentimientos que se desbordan en la ceremonia. Suelen ser costosas y pueden llevar a familias enteras a contraer deudas que pagan durante años. Según la religión que se practique, la cultura a la que se pertenezca y el grupo social que se integre, las bodas tienen sus propios rituales, que van desde el pago en dinero o en especie por tener el derecho a casarse, hasta rituales llenos de símbolos y tradición que se consideran necesarios.

Son tan complejas estas ceremonias, llenas de tantos detalles, planeación, sentimientos, y un sinnúmero de pequeños elementos que la van formando hasta su celebración, que no puedo más que sentirme agradecido cuando alguien me invita a su boda. Así que es un buen momento para agradecer a todos aquellos que han tenido la consideración de invitarnos a mí esposa y a mí a sus celebraciones matrimoniales.

También las bodas son mensajes para otros, son una demostración de lo que se considera se ha logrado a lo largo de un momento en la vida, es el dejar ver a los otros que estamos bien, que estamos felices y que estamos siendo exitosos. No estamos hablando de sólo compartir el momento, es una manifestación pública de que estamos llegando a una meta planteada desde la niñez, con esta celebración, se pretende gritar, “misión cumplida”, “ya ven se los dije”, “lo he conseguido”. Claro que también son actos de gran unión familiar y reforzamiento de valores. Son considero los eventos más complejos y cargados de todo tipo de sentimientos y emociones, donde se entrelazan muchas generaciones, los adultos mayores asisten con satisfacción, los más jóvenes aprenden de los rituales y tradiciones para en su momento repetirlos y los novios desean compartir y dejar claro su sentir en ese momento, todo complementado con muy buena comida, bebida y música.

Hay a quienes les gustan tanto las bodas que ya llevan tres o cuatro en su vida.

Algunas ceremonias, mandan tantos mensajes que pueden tener consecuencias, como la renuncia de Santiago Niego a la Unidad de Inteligencia Financiera. Todo se puede interpretar, los invitados, el lugar donde va a celebrarse, el vestido de la novia, los detalles más simples, pueden evaluarse y calificarse según lo que se quiera hacer con la pareja en cuestión, ya sea ponerla como ejemplo local, nacional o internacional de felicidad o, todo lo contrario.

Ahora me pregunto, sabiendo todo lo que sabemos, viendo lo que hemos visto, incluso con ejemplos claros de lo que puede pasar, ¿por qué tomaron este riesgo Santiago Niego y su ahora esposa Carla Humphrey?, sólo se me ocurre responder recordando a mi admirado Germán, porque el amor es así, el amor es por definición cursi y nos hace actuar y sentir, estamos dispuestos a pagar el costo que sea necesario por vivirlo y sobre todo por mostrarlo.

Nota: A riesgo de sonar cursi, mi boda fue uno de los mejores momentos de mi vida, fue todo y más y ha durado más de 17 años de felicidad con dos pasajeros que se han sumado a este viaje.


Germán Dehesa, en su “Columna del Ángel”, que se publicó durante muchos años en el periódico Reforma, en una ocasión habló de las bodas, y señalaba, “Las bodas son en definición cursis”, quien tuvo la oportunidad de conocer a Germán, esto no le sorprenderá en absoluto. En lo personal considero que las bodas son muchas cosas, son en primer lugar grandes celebraciones, posiblemente las que más preparativos requieren, con un mínimo de tiempo de un año para planearla, son eventos cargados de emotividad, de manifestaciones culturales, que abren la llave de los sentimientos que se desbordan en la ceremonia. Suelen ser costosas y pueden llevar a familias enteras a contraer deudas que pagan durante años. Según la religión que se practique, la cultura a la que se pertenezca y el grupo social que se integre, las bodas tienen sus propios rituales, que van desde el pago en dinero o en especie por tener el derecho a casarse, hasta rituales llenos de símbolos y tradición que se consideran necesarios.

Son tan complejas estas ceremonias, llenas de tantos detalles, planeación, sentimientos, y un sinnúmero de pequeños elementos que la van formando hasta su celebración, que no puedo más que sentirme agradecido cuando alguien me invita a su boda. Así que es un buen momento para agradecer a todos aquellos que han tenido la consideración de invitarnos a mí esposa y a mí a sus celebraciones matrimoniales.

También las bodas son mensajes para otros, son una demostración de lo que se considera se ha logrado a lo largo de un momento en la vida, es el dejar ver a los otros que estamos bien, que estamos felices y que estamos siendo exitosos. No estamos hablando de sólo compartir el momento, es una manifestación pública de que estamos llegando a una meta planteada desde la niñez, con esta celebración, se pretende gritar, “misión cumplida”, “ya ven se los dije”, “lo he conseguido”. Claro que también son actos de gran unión familiar y reforzamiento de valores. Son considero los eventos más complejos y cargados de todo tipo de sentimientos y emociones, donde se entrelazan muchas generaciones, los adultos mayores asisten con satisfacción, los más jóvenes aprenden de los rituales y tradiciones para en su momento repetirlos y los novios desean compartir y dejar claro su sentir en ese momento, todo complementado con muy buena comida, bebida y música.

Hay a quienes les gustan tanto las bodas que ya llevan tres o cuatro en su vida.

Algunas ceremonias, mandan tantos mensajes que pueden tener consecuencias, como la renuncia de Santiago Niego a la Unidad de Inteligencia Financiera. Todo se puede interpretar, los invitados, el lugar donde va a celebrarse, el vestido de la novia, los detalles más simples, pueden evaluarse y calificarse según lo que se quiera hacer con la pareja en cuestión, ya sea ponerla como ejemplo local, nacional o internacional de felicidad o, todo lo contrario.

Ahora me pregunto, sabiendo todo lo que sabemos, viendo lo que hemos visto, incluso con ejemplos claros de lo que puede pasar, ¿por qué tomaron este riesgo Santiago Niego y su ahora esposa Carla Humphrey?, sólo se me ocurre responder recordando a mi admirado Germán, porque el amor es así, el amor es por definición cursi y nos hace actuar y sentir, estamos dispuestos a pagar el costo que sea necesario por vivirlo y sobre todo por mostrarlo.

Nota: A riesgo de sonar cursi, mi boda fue uno de los mejores momentos de mi vida, fue todo y más y ha durado más de 17 años de felicidad con dos pasajeros que se han sumado a este viaje.