/ martes 14 de septiembre de 2021

Democracia y debate | Vivir la vida en Karachi, Paquistán

Acaba de pasar el 10 de septiembre, día mundial para la prevención del suicidio, lo que me trajo a la memoria la conversación que sostuve hace algunos años con un miembro del servicio exterior mexicano, el cual me comentaba el gran costo que pagan algunas familias por tener una vida que va de un país a otro, pasar de una condición a otra, cambiar la condición de tener cierta estabilidad en Australia a una realidad bajo algún tipo de amenaza en Medio Oriente, por poner un ejemplo. Cambio de escuelas de los hijos, nuevas amistades de las parejas que los acompañan; como consecuencia de esto me hablaba del alto índice de suicidio que existía precisamente en las parejas de estos ciudadanos del mundo.

Ante esto, me gusta pensar que, hay algo en el arte, en los libros, en la literatura, en la música, que sirve de salvavidas, de inspiración, de motivación, de tabla de flotación. En algún otro escrito hable sobre la historia que cuenta la película “Good Morning Vietnam”, en medio del horror de la guerra, surge la música para intentar calmar el ánimo y las conciencias de los combatientes, paradójicamente su protagonista el extraordinario actor Robin Williams, muere resultado de la depresión en 2014.

Creo que todos tenemos una lista de música que nos acompaña en la vida, en momentos difíciles, en momentos alegres, es la cinta musical de nuestra vida que nos mantiene a flote, en ocasiones sin darnos cuenta, nos hace brincar, reír, bailar, “vivir la vida”, dice Marc Anthony, y es precisamente esta canción la que seguramente hace sonreír a más de uno, que por motivos laborales se encuentra bajo amenaza.

Volvamos a este grupo de personas que ha elegido el servicio exterior como forma de vida en la representación de un país, también en algunos casos la decisión es de forma humanitaria como médicos sin fronteras, entre otros, y son ellos, este grupo de hombres y mujeres los que están por vocación, por solidaridad, bajo fuego o cerca de él, en riesgo permanente o intermitente, los que posiblemente, y así me gusta imaginarlo, que de cuando en cuando sonríen, brincando, bailando y llorando, con el fondo musical de su vida.

He escuchado de un miembro del cuerpo diplomático que está en situación muy cercana a la guerra, y que por voz de Fernanda (sonorense, originaria de Cananea), tuve conocimiento de algunos de sus gustos musicales, y encaja perfectamente en esta narrativa, así que como muestra de aprecio a quienes por obligación o por solidaridad se encuentran en condiciones extremas, cumpliendo una obligación o realizando actos de heroísmo, me permito compartirlos.

Marc Anthony —Vivir Mi Vida, “Voy a reír, voy a bailar, vivir mi vida…”, una canción que habla del legado que quiere dejar, el que la interpreta, habla de sus orígenes y de vivir el momento a pesar de los obstáculos y el destino… “¿Para qué llorar?, las penas se olvidan, ¿Para qué sufrir?, las penas se olvidan…” Sin purismos musicales o culturales, si esta letra sencilla y cargada de emotividad sirve a quien tiene su vida en riesgo, me parece que trasciende. La lista continúa con músicos e intérpretes como, J. Balvin, colombiano, el cual ha logrado gran éxito no sólo en el mercado hispano, también en el norteamericano, cantante con gran fuerza y proyección; Bad Bunny, rapero, cantante y compositor, puertorriqueño y Jhené Aiko, cantante norteamericana, que incursiona brillantemente en géneros como el Rap, Hip-Hop, Neo Soul, entre otros. Estos son sólo algunos, pero me parecen suficientes para apuntar lo siguiente: Lo primero que me llama la atención es que los tres primeros artistas son latinos, pero en los 4 cantantes señalados, hay un común denominador y es la fuerza en la interpretación, que es capaz de conectar y provocar condiciones emocionales que en el caso que nos ocupan pueden provocar equilibrios necesarios.

La música cura, la música inspira, la música acompaña y la música parece que también puede prevenir. Más música que acompañe la vida en Karachi y en todo lugar de conflicto o cerca del mismo. Música para vivir y seguir vivo.

Acaba de pasar el 10 de septiembre, día mundial para la prevención del suicidio, lo que me trajo a la memoria la conversación que sostuve hace algunos años con un miembro del servicio exterior mexicano, el cual me comentaba el gran costo que pagan algunas familias por tener una vida que va de un país a otro, pasar de una condición a otra, cambiar la condición de tener cierta estabilidad en Australia a una realidad bajo algún tipo de amenaza en Medio Oriente, por poner un ejemplo. Cambio de escuelas de los hijos, nuevas amistades de las parejas que los acompañan; como consecuencia de esto me hablaba del alto índice de suicidio que existía precisamente en las parejas de estos ciudadanos del mundo.

Ante esto, me gusta pensar que, hay algo en el arte, en los libros, en la literatura, en la música, que sirve de salvavidas, de inspiración, de motivación, de tabla de flotación. En algún otro escrito hable sobre la historia que cuenta la película “Good Morning Vietnam”, en medio del horror de la guerra, surge la música para intentar calmar el ánimo y las conciencias de los combatientes, paradójicamente su protagonista el extraordinario actor Robin Williams, muere resultado de la depresión en 2014.

Creo que todos tenemos una lista de música que nos acompaña en la vida, en momentos difíciles, en momentos alegres, es la cinta musical de nuestra vida que nos mantiene a flote, en ocasiones sin darnos cuenta, nos hace brincar, reír, bailar, “vivir la vida”, dice Marc Anthony, y es precisamente esta canción la que seguramente hace sonreír a más de uno, que por motivos laborales se encuentra bajo amenaza.

Volvamos a este grupo de personas que ha elegido el servicio exterior como forma de vida en la representación de un país, también en algunos casos la decisión es de forma humanitaria como médicos sin fronteras, entre otros, y son ellos, este grupo de hombres y mujeres los que están por vocación, por solidaridad, bajo fuego o cerca de él, en riesgo permanente o intermitente, los que posiblemente, y así me gusta imaginarlo, que de cuando en cuando sonríen, brincando, bailando y llorando, con el fondo musical de su vida.

He escuchado de un miembro del cuerpo diplomático que está en situación muy cercana a la guerra, y que por voz de Fernanda (sonorense, originaria de Cananea), tuve conocimiento de algunos de sus gustos musicales, y encaja perfectamente en esta narrativa, así que como muestra de aprecio a quienes por obligación o por solidaridad se encuentran en condiciones extremas, cumpliendo una obligación o realizando actos de heroísmo, me permito compartirlos.

Marc Anthony —Vivir Mi Vida, “Voy a reír, voy a bailar, vivir mi vida…”, una canción que habla del legado que quiere dejar, el que la interpreta, habla de sus orígenes y de vivir el momento a pesar de los obstáculos y el destino… “¿Para qué llorar?, las penas se olvidan, ¿Para qué sufrir?, las penas se olvidan…” Sin purismos musicales o culturales, si esta letra sencilla y cargada de emotividad sirve a quien tiene su vida en riesgo, me parece que trasciende. La lista continúa con músicos e intérpretes como, J. Balvin, colombiano, el cual ha logrado gran éxito no sólo en el mercado hispano, también en el norteamericano, cantante con gran fuerza y proyección; Bad Bunny, rapero, cantante y compositor, puertorriqueño y Jhené Aiko, cantante norteamericana, que incursiona brillantemente en géneros como el Rap, Hip-Hop, Neo Soul, entre otros. Estos son sólo algunos, pero me parecen suficientes para apuntar lo siguiente: Lo primero que me llama la atención es que los tres primeros artistas son latinos, pero en los 4 cantantes señalados, hay un común denominador y es la fuerza en la interpretación, que es capaz de conectar y provocar condiciones emocionales que en el caso que nos ocupan pueden provocar equilibrios necesarios.

La música cura, la música inspira, la música acompaña y la música parece que también puede prevenir. Más música que acompañe la vida en Karachi y en todo lugar de conflicto o cerca del mismo. Música para vivir y seguir vivo.