/ miércoles 27 de marzo de 2019

Diálogo | El pasado a nada bueno nos llevará

La visión de México debe ser hacia el futuro, no hacia el pasado; en la construcción del proyecto de Nación no caben los retrocesos.

Me refiero a la carta que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió al rey de España, Felipe VI, en la que le pide ofrecer disculpas por los atropellos que se cometieron hacia México durante la Conquista.

Como nos enteramos apenas ayer, el diario El País informó que la misiva fue enviada por el mandatario mexicano, y precisa que el tema fue abordado en la visita de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, en enero.

Según el medio, el texto no está inspirado en el rencor y que el fondo del tema es iniciar un proceso de reconciliación, pero el Gobierno mexicano ha reconocido que esto ha generado irritación en España.

Por respuesta, el Gobierno español rechazó “con toda firmeza” –según la publicación– el contenido de la carta que el presidente López Obrador envió al Rey de España para exigirle una disculpa para los pueblos originarios de México por la violación a los derechos humanos ocurridos en la Conquista, esto cuando han pasado más de dos siglos de la Independencia.

En un comunicado, el Gobierno de España señaló que la llegada hace 500 años de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas. Y lamentó que el contenido de la carta, enviada al Rey de España el pasado 1 de marzo, se haya hecho público.

Se olvida, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que México fue generoso al recibir, con los brazos abiertos, a los españoles refugiados y que además de ser hospitalario les brindó las condiciones para su desarrollo económico y la prosperidad, y sin resentimientos.

Hoy, hay más de 130 mil ciudadanos de origen español que han adoptado a México como su patria.

Sobre eso debo señalar que no se deben retomar los agravios del pasado, ni se deben estar reviviendo hechos que lastiman. Sin restarle ningún ápice, son hechos históricos que ya se han ido superando y que no debemos retomar porque llevan al retroceso como país y en las relaciones con el resto del mundo.

Está demostrado que cuando México ha actuado con una visión de futuro le va bien, pero si ve por “el espejo retrovisor” le sucede lo contrario, no le va nada bien.

Es una política errónea que evoca un sentimiento de división y lleva a polarizar las posturas. Con esta forma de conducirse al frente de un Gobierno, el de México, se empieza a cosechar lo que se ha ido sembrando, el rencor de los buenos contra los malos, los abusivos ante los indefensos.

Y se traduce en actos como los abucheos –orquestados o no– que se presentaron apenas el fin de semana, al inaugurar el estadio de los Diablos Rojos del México, en una ruta en la que es peligroso entrar porque trae el encono y provoca el desprestigio hacia las autoridades.

Si el Gobierno mexicano quiere verdaderamente la paz y la armonía entonces me pregunto: ¿Por qué recurrir a esto? ¿Por qué recurrir a la estrategia de la victimización como mexicanos?

Porque, de ser así, tendríamos entonces que exigir disculpas a muchos. Eso nos llevaría al deterioro en la imagen de las autoridades, es un camino malo y peligroso.

Tendríamos entonces, primeramente, que reclamarle a Estados Unidos por las invasiones de 1847 que le permitieron quedarse con una gran parte del territorio mexicano, a Francia por la Guerra de los Pasteles, a alemanes por el hundimiento de los barcos “Potrero del Llano” y “Faja de Oro” en 1942, entre muchas exigencias que estaríamos “obligados” a hacer.

Por todo eso, México no puede vivir del rencor, de los resentimientos del pasado que sólo reviven heridas que nos lastiman y nos llevan a una innecesaria y peligrosa polarización. Los mexicanos debemos estar concentrados hoy en la construcción de nuestra Nación para poder aspirar a ser un país con futuro. El pasado a nada bueno nos llevará.

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de:

Web: davidfigueroao@me.com

Twitter: @DavidFigueroaO

Facebook: David Figueroa O.

La visión de México debe ser hacia el futuro, no hacia el pasado; en la construcción del proyecto de Nación no caben los retrocesos.

Me refiero a la carta que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, envió al rey de España, Felipe VI, en la que le pide ofrecer disculpas por los atropellos que se cometieron hacia México durante la Conquista.

Como nos enteramos apenas ayer, el diario El País informó que la misiva fue enviada por el mandatario mexicano, y precisa que el tema fue abordado en la visita de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español, en enero.

Según el medio, el texto no está inspirado en el rencor y que el fondo del tema es iniciar un proceso de reconciliación, pero el Gobierno mexicano ha reconocido que esto ha generado irritación en España.

Por respuesta, el Gobierno español rechazó “con toda firmeza” –según la publicación– el contenido de la carta que el presidente López Obrador envió al Rey de España para exigirle una disculpa para los pueblos originarios de México por la violación a los derechos humanos ocurridos en la Conquista, esto cuando han pasado más de dos siglos de la Independencia.

En un comunicado, el Gobierno de España señaló que la llegada hace 500 años de los españoles a las actuales tierras mexicanas no puede juzgarse a la luz de consideraciones contemporáneas. Y lamentó que el contenido de la carta, enviada al Rey de España el pasado 1 de marzo, se haya hecho público.

Se olvida, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador que México fue generoso al recibir, con los brazos abiertos, a los españoles refugiados y que además de ser hospitalario les brindó las condiciones para su desarrollo económico y la prosperidad, y sin resentimientos.

Hoy, hay más de 130 mil ciudadanos de origen español que han adoptado a México como su patria.

Sobre eso debo señalar que no se deben retomar los agravios del pasado, ni se deben estar reviviendo hechos que lastiman. Sin restarle ningún ápice, son hechos históricos que ya se han ido superando y que no debemos retomar porque llevan al retroceso como país y en las relaciones con el resto del mundo.

Está demostrado que cuando México ha actuado con una visión de futuro le va bien, pero si ve por “el espejo retrovisor” le sucede lo contrario, no le va nada bien.

Es una política errónea que evoca un sentimiento de división y lleva a polarizar las posturas. Con esta forma de conducirse al frente de un Gobierno, el de México, se empieza a cosechar lo que se ha ido sembrando, el rencor de los buenos contra los malos, los abusivos ante los indefensos.

Y se traduce en actos como los abucheos –orquestados o no– que se presentaron apenas el fin de semana, al inaugurar el estadio de los Diablos Rojos del México, en una ruta en la que es peligroso entrar porque trae el encono y provoca el desprestigio hacia las autoridades.

Si el Gobierno mexicano quiere verdaderamente la paz y la armonía entonces me pregunto: ¿Por qué recurrir a esto? ¿Por qué recurrir a la estrategia de la victimización como mexicanos?

Porque, de ser así, tendríamos entonces que exigir disculpas a muchos. Eso nos llevaría al deterioro en la imagen de las autoridades, es un camino malo y peligroso.

Tendríamos entonces, primeramente, que reclamarle a Estados Unidos por las invasiones de 1847 que le permitieron quedarse con una gran parte del territorio mexicano, a Francia por la Guerra de los Pasteles, a alemanes por el hundimiento de los barcos “Potrero del Llano” y “Faja de Oro” en 1942, entre muchas exigencias que estaríamos “obligados” a hacer.

Por todo eso, México no puede vivir del rencor, de los resentimientos del pasado que sólo reviven heridas que nos lastiman y nos llevan a una innecesaria y peligrosa polarización. Los mexicanos debemos estar concentrados hoy en la construcción de nuestra Nación para poder aspirar a ser un país con futuro. El pasado a nada bueno nos llevará.

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de:

Web: davidfigueroao@me.com

Twitter: @DavidFigueroaO

Facebook: David Figueroa O.

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