/ viernes 10 de mayo de 2019

Diálogo | El riesgo de desoír advertencias

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ya no puede seguir desoyendo y menos rebatiendo con descalificativos cotidianos a quienes advierten sobre los riesgos económicos que enfrenta nuestro País.

Ya no son proyecciones, ni estimaciones las que nos indican que la economía de México se ha retraído, el Inegi dio a conocer con base a cifras preliminares, que el primer trimestre del año se obtuvo un crecimiento raquítico de tan sólo un 0.2% con respecto al mismo periodo de 2018.

Estos datos confirman el peor arranque económico de un sexenio, después del error de diciembre de 1994 del ex presidente Ernesto Zedillo.

Si bien es cierto los inicios de gobierno siempre son lentos, éste en particular tiene dos elementos que lo están impactando; la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios y el cambio de sistema económico tan difícil que se ha propuesto el Presidente.

Las breves financieras reflejan una desaceleración de la actividad económica, con una caída en la industria del 2% y un consumo afectado que se refleja en la caída del 10% en las ventas de vehículos, llama también la atención el reporte de Cemex que reporta una caída del 15% en el volumen de producción de cemento en México, en este primer trimestre, ocasionado en gran medida por un menor gasto en infraestructura.

Bien dicen los economistas, si no hay inversión, no hay crecimiento y por lo tanto la economía se frena.

1. La inversión pública que siempre es lenta en el arranque de un gobierno cayó en este trimestre en un 13% por la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios, es decir no se han gastado más de 65 mil millones de pesos que tiene el Gobierno federal de subejercicio.

2. En cuanto a la inversión privada que depende del factor confianza, se ha visto lastimada por la falta de certeza jurídica en el cumplimiento de los contratos; como pasó con la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco, la cancelación de licitaciones petroleras, la cancelación de las zonas económicas, la toma de las vías del ferrocarril en Michoacán por la CNTE son factores que han abonado a la incertidumbre.

Todos estos elementos conjuntados hacen que la economía se frene.

Pero ¿que se debería hacer para encender los motores que le otorguen impulso y crecimiento a la economía nacional?

Primero es gastar bien el dinero público, que hoy se encuentra como subejercicio en el Gobierno federal, así como generar confianza para lograr atraer mayores proyectos de inversión.

Ya es hora de centrarse en lo que verdaderamente es importante y dejarse de descalificativos cotidianos, cuando las noticias no son las que se esperan.

El Presidente llegó con una enorme autonomía a la Presidencia de la República, pero ese hecho por sí solo, no es suficiente para lograr un buen desarrollo económico, México requiere un mandatario que escuche con serenidad a todas las voces, pero sobre todo aquellas que advierten de los riesgos que enfrentamos y que no los descalifique sistemáticamente como hasta ahora lo ha hecho.


Las buenas intenciones no eliminan la ignorancia y con la economía no se debe jugar.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de:

Correo electrónico; davidfigueroao@me.com

Twitter: @DavidFigueroaO

Facebook: David Figueroa O.

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador ya no puede seguir desoyendo y menos rebatiendo con descalificativos cotidianos a quienes advierten sobre los riesgos económicos que enfrenta nuestro País.

Ya no son proyecciones, ni estimaciones las que nos indican que la economía de México se ha retraído, el Inegi dio a conocer con base a cifras preliminares, que el primer trimestre del año se obtuvo un crecimiento raquítico de tan sólo un 0.2% con respecto al mismo periodo de 2018.

Estos datos confirman el peor arranque económico de un sexenio, después del error de diciembre de 1994 del ex presidente Ernesto Zedillo.

Si bien es cierto los inicios de gobierno siempre son lentos, éste en particular tiene dos elementos que lo están impactando; la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios y el cambio de sistema económico tan difícil que se ha propuesto el Presidente.

Las breves financieras reflejan una desaceleración de la actividad económica, con una caída en la industria del 2% y un consumo afectado que se refleja en la caída del 10% en las ventas de vehículos, llama también la atención el reporte de Cemex que reporta una caída del 15% en el volumen de producción de cemento en México, en este primer trimestre, ocasionado en gran medida por un menor gasto en infraestructura.

Bien dicen los economistas, si no hay inversión, no hay crecimiento y por lo tanto la economía se frena.

1. La inversión pública que siempre es lenta en el arranque de un gobierno cayó en este trimestre en un 13% por la curva de aprendizaje de los nuevos funcionarios, es decir no se han gastado más de 65 mil millones de pesos que tiene el Gobierno federal de subejercicio.

2. En cuanto a la inversión privada que depende del factor confianza, se ha visto lastimada por la falta de certeza jurídica en el cumplimiento de los contratos; como pasó con la cancelación del nuevo aeropuerto en Texcoco, la cancelación de licitaciones petroleras, la cancelación de las zonas económicas, la toma de las vías del ferrocarril en Michoacán por la CNTE son factores que han abonado a la incertidumbre.

Todos estos elementos conjuntados hacen que la economía se frene.

Pero ¿que se debería hacer para encender los motores que le otorguen impulso y crecimiento a la economía nacional?

Primero es gastar bien el dinero público, que hoy se encuentra como subejercicio en el Gobierno federal, así como generar confianza para lograr atraer mayores proyectos de inversión.

Ya es hora de centrarse en lo que verdaderamente es importante y dejarse de descalificativos cotidianos, cuando las noticias no son las que se esperan.

El Presidente llegó con una enorme autonomía a la Presidencia de la República, pero ese hecho por sí solo, no es suficiente para lograr un buen desarrollo económico, México requiere un mandatario que escuche con serenidad a todas las voces, pero sobre todo aquellas que advierten de los riesgos que enfrentamos y que no los descalifique sistemáticamente como hasta ahora lo ha hecho.


Las buenas intenciones no eliminan la ignorancia y con la economía no se debe jugar.

Agradezco sus comentarios y retroalimentación a través de:

Correo electrónico; davidfigueroao@me.com

Twitter: @DavidFigueroaO

Facebook: David Figueroa O.

David Figueroa Ortega es empresario, ex cónsul de México en Los Ángeles y San José, California; ex diputado federal; ex alcalde de Agua Prieta; ex dirigente del PAN en Sonora.

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