/ domingo 17 de marzo de 2019

Reflexión dominical | II domingo de Cuaresma

Reflexión dominical

II domingo de Cuaresma

“Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración”.

Génesis 15,5-12.17-18

Filipenses 3,17 - 4,1

Lucas 9,28-36

Mons. Ruy Rendón L.

La palabra de Dios nos propone hoy domingo varias cosas interesantes que debemos valorar y trabajar durante esta Cuaresma. En la primera lectura destacamos la fe de Abraham; en la segunda lectura san Pablo nos exhorta a mantenernos fieles al Señor observando una buena conducta; y san Lucas, al narrarnos el episodio de la Transfiguración del Señor, nos insiste en algunas actitudes que debemos favorecer en este tiempo litúrgico que nos prepara para la Solemnidad de la Pascua.

Comencemos repasando el texto del libro del Génesis. Dios le promete a Abraham una gran descendencia y una extensa tierra para que viva él y sus descendientes; ambas promesas eran, humanamente hablando, muy difíciles de creer, ya que por ejemplo, tanto él como su esposa Sara eran de avanzada edad, además ella era estéril. Sin embargo, afirma la primera lectura: “Abraham creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo”. Dios pues, nos invita a que, en medio de situaciones complejas y difíciles por las que todos pasamos hoy en día, mantengamos firme nuestra fe en él. Fortalezcamos, durante esta Cuaresma, nuestra fe a ejemplo de Abraham.

Por otra parte, el apóstol san Pablo nos exhorta en la segunda lectura a no ser enemigos de la cruz de Cristo, pensando sólo en cosas de la tierra: “somos ciudadanos del cielo”, dice san Pablo, y por ello nos debemos mantener fieles a Dios, observando siempre una buena conducta, llevando una vida ejemplar. Aquí tenemos, con claridad, un programa muy concreto para trabajar durante el tiempo cuaresmal. Rectifiquemos nuestra conducta, elevemos nuestra mente y nuestro corazón a las cosas del cielo y no apeguemos el corazón a las cosas de la tierra.

En el relato de la Transfiguración que el evangelista san Lucas nos presenta este domingo, podemos destacar lo siguiente: Jesús sube al monte para orar, para encontrarse con Dios. Y es en este monte donde sucede este hecho extraordinario: Jesús aparece en gloria, junto con Moisés y Elías. En este acontecimiento en el que Jesús se transfigura en presencia de tres de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan), Dios Padre y Dios Espíritu Santo se manifiestan en gloria con Jesús. La voz del Padre, salida de la nube, expresa: “Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”.

Es, pues, un hermoso relato que nos invita, en esta Cuaresma, a subir al monte con Jesús, para orar, para encontrarnos con Dios, para dejar que Dios se nos manifieste, no sólo en la gloria, sino también en la pasión: “Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén”. Intensifiquemos, por tanto, la oración y la escucha de la Palabra de Dios durante esta Cuaresma; acompañemos a Jesús, de modo que comprendamos que, la pasión es el camino de la resurrección.

Oremos en este segundo domingo de Cuaresma a Dios nuestro Señor; pidámosle: que fortalezca nuestra fe, que logremos rectificar nuestra conducta e intensificar la oración y la escucha de su Palabra. Amén.

¡Que tengan un excelente domingo!

Monseñor Ruy Rendón Leal. Arzobispo de Hermosillo.

Reflexión dominical

II domingo de Cuaresma

“Jesús se hizo acompañar de Pedro, Santiago y Juan, y subió a un monte para hacer oración”.

Génesis 15,5-12.17-18

Filipenses 3,17 - 4,1

Lucas 9,28-36

Mons. Ruy Rendón L.

La palabra de Dios nos propone hoy domingo varias cosas interesantes que debemos valorar y trabajar durante esta Cuaresma. En la primera lectura destacamos la fe de Abraham; en la segunda lectura san Pablo nos exhorta a mantenernos fieles al Señor observando una buena conducta; y san Lucas, al narrarnos el episodio de la Transfiguración del Señor, nos insiste en algunas actitudes que debemos favorecer en este tiempo litúrgico que nos prepara para la Solemnidad de la Pascua.

Comencemos repasando el texto del libro del Génesis. Dios le promete a Abraham una gran descendencia y una extensa tierra para que viva él y sus descendientes; ambas promesas eran, humanamente hablando, muy difíciles de creer, ya que por ejemplo, tanto él como su esposa Sara eran de avanzada edad, además ella era estéril. Sin embargo, afirma la primera lectura: “Abraham creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el Señor lo tuvo por justo”. Dios pues, nos invita a que, en medio de situaciones complejas y difíciles por las que todos pasamos hoy en día, mantengamos firme nuestra fe en él. Fortalezcamos, durante esta Cuaresma, nuestra fe a ejemplo de Abraham.

Por otra parte, el apóstol san Pablo nos exhorta en la segunda lectura a no ser enemigos de la cruz de Cristo, pensando sólo en cosas de la tierra: “somos ciudadanos del cielo”, dice san Pablo, y por ello nos debemos mantener fieles a Dios, observando siempre una buena conducta, llevando una vida ejemplar. Aquí tenemos, con claridad, un programa muy concreto para trabajar durante el tiempo cuaresmal. Rectifiquemos nuestra conducta, elevemos nuestra mente y nuestro corazón a las cosas del cielo y no apeguemos el corazón a las cosas de la tierra.

En el relato de la Transfiguración que el evangelista san Lucas nos presenta este domingo, podemos destacar lo siguiente: Jesús sube al monte para orar, para encontrarse con Dios. Y es en este monte donde sucede este hecho extraordinario: Jesús aparece en gloria, junto con Moisés y Elías. En este acontecimiento en el que Jesús se transfigura en presencia de tres de sus discípulos (Pedro, Santiago y Juan), Dios Padre y Dios Espíritu Santo se manifiestan en gloria con Jesús. La voz del Padre, salida de la nube, expresa: “Este es mi Hijo, mi escogido; escúchenlo”.

Es, pues, un hermoso relato que nos invita, en esta Cuaresma, a subir al monte con Jesús, para orar, para encontrarnos con Dios, para dejar que Dios se nos manifieste, no sólo en la gloria, sino también en la pasión: “Y hablaban de la muerte que le esperaba en Jerusalén”. Intensifiquemos, por tanto, la oración y la escucha de la Palabra de Dios durante esta Cuaresma; acompañemos a Jesús, de modo que comprendamos que, la pasión es el camino de la resurrección.

Oremos en este segundo domingo de Cuaresma a Dios nuestro Señor; pidámosle: que fortalezca nuestra fe, que logremos rectificar nuestra conducta e intensificar la oración y la escucha de su Palabra. Amén.

¡Que tengan un excelente domingo!

Monseñor Ruy Rendón Leal. Arzobispo de Hermosillo.