/ martes 8 de septiembre de 2020

Salud y bienestar | A la guerra sin fusil

El distanciamiento social es una parte importante de las medidas para controlar el Covid-19, pero no está claro exactamente qué tan lejos y por cuánto tiempo el contacto es seguro en diferentes contextos. También son importantes la carga viral del emisor, la duración de la exposición y la susceptibilidad de un individuo a la infección. Todo esto provocó quizá la muerte de tanto personal de salud en nuestro país; ¿o no?

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El personal de atención a la salud en todo el mundo enfrenta al menos dos problemas comunes: atender a los pacientes enfermos de Covid-19 sin conocer al virus y con recursos escasos, y no enfermarse en el proceso.

Pero dependiendo de la respuesta que cada gobierno, se salvan más o menos vidas, empezando por las de médicos, enfermeras, laboratoristas, dentistas, y personal de limpieza, entre otros empleos de atención a la salud.

Si bien durante los primeros meses de la pandemia China enfrentó la mayor tasa de contagio entre el personal de atención a la salud, para finales de febrero los registros indican que sólo 4% del personal sanitario en China se estaba contagiando. Incluso si se duda de las cifras oficiales en China, el caso de Italia es ilustrativo: sólo 9% del personal de salud enfermó de Covid-19 durante los meses más álgidos de la pandemia. ¿Cómo le hicieron?

En México, la tasa de contagio de personal de salud es seis veces mayor que en China y más del doble que en Italia. Una parte de los contagios y muertes por Covid entre el personal sanitario se debe a la exposición a una gran carga viral durante periodos largos, es decir: respiran mayor cantidad de virus por periodos largos o al menos durante todo el turno. Otra parte se debe a la falta de insumos de protección, como son los cubrebocas N95 (la autoridad sanitaria sólo entregó un tercio o menos de los necesarios).

Pero en gran medida estos contagios y decesos son producto de una deficiente capacitación e insuficiente entrenamiento para que el personal de salud sepa cómo cuidarse y prevenir el contagio. Y me consta. Cierto que la pandemia tomó por sorpresa al mundo y que muchos sistemas de salud estaban mejor preparados que el mexicano, pero entonces debieron tomarse previsiones y evaluar la efectividad de la estrategia de reclutamiento y entrenamiento del personal para evitar tantos contagios.

Se contrataron médicos sin la suficiente preparación para estar al frente del virus, ¿que fue mejor que no hacer nada? Es correcto, pero tampoco se capacitó como debiese y esto aumentó su riesgo.

Otros hospitales readscribieron los médicos y personal para poder hacer frente, pero no les entregó material de protección necesario para atender pacientes con estas características, lo que también aumentó su riesgo. De la falta de insumos como: camas, mascarillas, guantes, batas, caretas y cubrebocas mejor ni hablamos.

La principal apuesta de este gobierno se centró en el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el cual sigue sin cuajar, sin tener un reglamento y se sigue ubicando bajo la sombra del Seguro Popular, que aún sigue presente, pese a lo que se diga.

A la par de este tipo de medidas, este gobierno le quitó los recursos a las organizaciones no gubernamentales, como las que atendían cáncer de mama o cataratas, por considerarlos poco eficientes y transparentes, pero antes de hacerlo no previeron la forma de asumir la función que la sociedad civil venía haciendo.

El Covid-19 vino a reflejar todas las carencias que hay en el Sector Salud y lo más triste es que esta pandemia se va a ir y los rezagos serán más grandes. Desorganización en las compras y distribución de medicinas e insumos que ha impactado en la salud de millones de pacientes; falta de más especialistas médicos y una reestructuración de la Secretaría de Salud que ha conllevado a que todo esté detenido; es lo que hoy tenemos.

Hoy somos el país con más muertes en personal de salud en el mundo y el Gobierno no ha mostrado ni el respeto ni el apoyo para el mismo, ni para los pacientes fallecidos, seguimos con las mismas carencias; y el personal de “minutos de silencio”, no comen.

El distanciamiento social es una parte importante de las medidas para controlar el Covid-19, pero no está claro exactamente qué tan lejos y por cuánto tiempo el contacto es seguro en diferentes contextos. También son importantes la carga viral del emisor, la duración de la exposición y la susceptibilidad de un individuo a la infección. Todo esto provocó quizá la muerte de tanto personal de salud en nuestro país; ¿o no?

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El personal de atención a la salud en todo el mundo enfrenta al menos dos problemas comunes: atender a los pacientes enfermos de Covid-19 sin conocer al virus y con recursos escasos, y no enfermarse en el proceso.

Pero dependiendo de la respuesta que cada gobierno, se salvan más o menos vidas, empezando por las de médicos, enfermeras, laboratoristas, dentistas, y personal de limpieza, entre otros empleos de atención a la salud.

Si bien durante los primeros meses de la pandemia China enfrentó la mayor tasa de contagio entre el personal de atención a la salud, para finales de febrero los registros indican que sólo 4% del personal sanitario en China se estaba contagiando. Incluso si se duda de las cifras oficiales en China, el caso de Italia es ilustrativo: sólo 9% del personal de salud enfermó de Covid-19 durante los meses más álgidos de la pandemia. ¿Cómo le hicieron?

En México, la tasa de contagio de personal de salud es seis veces mayor que en China y más del doble que en Italia. Una parte de los contagios y muertes por Covid entre el personal sanitario se debe a la exposición a una gran carga viral durante periodos largos, es decir: respiran mayor cantidad de virus por periodos largos o al menos durante todo el turno. Otra parte se debe a la falta de insumos de protección, como son los cubrebocas N95 (la autoridad sanitaria sólo entregó un tercio o menos de los necesarios).

Pero en gran medida estos contagios y decesos son producto de una deficiente capacitación e insuficiente entrenamiento para que el personal de salud sepa cómo cuidarse y prevenir el contagio. Y me consta. Cierto que la pandemia tomó por sorpresa al mundo y que muchos sistemas de salud estaban mejor preparados que el mexicano, pero entonces debieron tomarse previsiones y evaluar la efectividad de la estrategia de reclutamiento y entrenamiento del personal para evitar tantos contagios.

Se contrataron médicos sin la suficiente preparación para estar al frente del virus, ¿que fue mejor que no hacer nada? Es correcto, pero tampoco se capacitó como debiese y esto aumentó su riesgo.

Otros hospitales readscribieron los médicos y personal para poder hacer frente, pero no les entregó material de protección necesario para atender pacientes con estas características, lo que también aumentó su riesgo. De la falta de insumos como: camas, mascarillas, guantes, batas, caretas y cubrebocas mejor ni hablamos.

La principal apuesta de este gobierno se centró en el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el cual sigue sin cuajar, sin tener un reglamento y se sigue ubicando bajo la sombra del Seguro Popular, que aún sigue presente, pese a lo que se diga.

A la par de este tipo de medidas, este gobierno le quitó los recursos a las organizaciones no gubernamentales, como las que atendían cáncer de mama o cataratas, por considerarlos poco eficientes y transparentes, pero antes de hacerlo no previeron la forma de asumir la función que la sociedad civil venía haciendo.

El Covid-19 vino a reflejar todas las carencias que hay en el Sector Salud y lo más triste es que esta pandemia se va a ir y los rezagos serán más grandes. Desorganización en las compras y distribución de medicinas e insumos que ha impactado en la salud de millones de pacientes; falta de más especialistas médicos y una reestructuración de la Secretaría de Salud que ha conllevado a que todo esté detenido; es lo que hoy tenemos.

Hoy somos el país con más muertes en personal de salud en el mundo y el Gobierno no ha mostrado ni el respeto ni el apoyo para el mismo, ni para los pacientes fallecidos, seguimos con las mismas carencias; y el personal de “minutos de silencio”, no comen.