/ martes 30 de noviembre de 2021

Salud y bienestar | Telemedicina y “espejitos”

El desarrollo tecnológico ha modificado la asistencia médica con la incorporación de nuevos recursos, que es necesario evaluar. Uno de ellos es la telemedicina, de la cual existen experiencias que demuestran beneficios en salud, sociales y ¿económicos?

Actualmente existe un reconocimiento generalizado que el uso de las tecnologías de la información y comunicaciones son un recurso potencial para lograr la transformación radical que requieren los sistemas de salud en el mundo, además que facilitan la preparación de los servicios de cuidado a la salud para los retos epidemiológicos del futuro y los problemas aún no resueltos. Pero, ¿es prioritario?

Recientemente una institución en Sonora mencionó el déficit de al menos 500 médicos especialistas, vemos plantillas incompletas en hospitales y deudas estratosféricas en instituciones como Isssteson. Se requiere del soporte a los profesionales que se ubican en comunidades con acceso limitado a servicios de capacitación especializada y continua ya que muchos de ellos, en su mayoría pasantes de medicina son abandonados a su suerte en comunidades rurales alejadas.

El incremento de la accesibilidad de las comunidades con acceso limitado a servicios de atención especializada pudiera ser apoyado por la telemedicina, sin embargo, la instalación de recursos especializados en las zonas rurales es complicado por la baja productividad y la baja densidad de la población, que decir de la inseguridad.

Actualmente en México, diversos servicios estatales de salud han puesto en marcha iniciativas encaminadas a desarrollar los servicios de teleconsulta dirigida a la población más vulnerable, se ha tenido el aprendizaje de dichas experiencias que es necesario tomar siempre en cuenta las condiciones reales de la población, de los profesionales o técnicos de salud ubicados en dichas comunidades.

Si bien es cierto que la tecnología para solventar los problemas de comunicación de estas ubicaciones a los centros hospitalarios y especializados existe, ha presentado el reto que radica en diseñar adecuadamente las soluciones que apoyen en la resolución de sus problemas locales de salud. No se trata de estar a la moda, por el contrario se trata de realizar una explotación racional de los recursos en salud, humanos y tecnológicos. El desarrollo de programas de telemedicina nacionales no sólo requiere de la inversión de capital, al mismo tiempo y principalmente requiere de una inversión de tiempo para su correcta planeación y organización.

En el caso de la medición de resultados, lleva tiempo para que estos puedan ser valorados. Existen algunas iniciativas en México que consideran la mayor parte de los aspectos que requiere poner en marcha un programa de telemedicina, por lo que el desarrollo de estos servicios de manera adecuada y organizada en nuestro país es aún incipiente.

Recientemente un diputado en Sonora subió a tribuna para hablar de este tema justificando su implementación debido a la pandemia actual, y parecerá un buen propósito pero habiendo tantas necesidades en la población sonorense, parece que nos quisieran “vender espejitos”.

Para la implementación de la telemedicina, se debe comentar la dificultad del cálculo del costo-beneficio y costo-efectividad y los estudios estadísticos, ya que los objetivos de un proyecto social no se pueden expresar en unidades monetarias. ¿Cuánto costó el colocar Internet en el programa del sexenio anterior denominado: “México conectado”? Instituciones públicas como hospitales y escuelas tendrían en teoría Internet gratuito; ¿Conoce algunos establecimientos que no cuenten con Internet? ¿Cuánto costó? ¿Resultó?

El tema de telemedicina tiene un buen propósito, es definitivamente un rumbo que a futuro no dudo que se implementará en nuestro país, pero actualmente existen muchas otras prioridades en salud, como para que los diputados se estén haciendo “patos”, ¿O no?

El desarrollo tecnológico ha modificado la asistencia médica con la incorporación de nuevos recursos, que es necesario evaluar. Uno de ellos es la telemedicina, de la cual existen experiencias que demuestran beneficios en salud, sociales y ¿económicos?

Actualmente existe un reconocimiento generalizado que el uso de las tecnologías de la información y comunicaciones son un recurso potencial para lograr la transformación radical que requieren los sistemas de salud en el mundo, además que facilitan la preparación de los servicios de cuidado a la salud para los retos epidemiológicos del futuro y los problemas aún no resueltos. Pero, ¿es prioritario?

Recientemente una institución en Sonora mencionó el déficit de al menos 500 médicos especialistas, vemos plantillas incompletas en hospitales y deudas estratosféricas en instituciones como Isssteson. Se requiere del soporte a los profesionales que se ubican en comunidades con acceso limitado a servicios de capacitación especializada y continua ya que muchos de ellos, en su mayoría pasantes de medicina son abandonados a su suerte en comunidades rurales alejadas.

El incremento de la accesibilidad de las comunidades con acceso limitado a servicios de atención especializada pudiera ser apoyado por la telemedicina, sin embargo, la instalación de recursos especializados en las zonas rurales es complicado por la baja productividad y la baja densidad de la población, que decir de la inseguridad.

Actualmente en México, diversos servicios estatales de salud han puesto en marcha iniciativas encaminadas a desarrollar los servicios de teleconsulta dirigida a la población más vulnerable, se ha tenido el aprendizaje de dichas experiencias que es necesario tomar siempre en cuenta las condiciones reales de la población, de los profesionales o técnicos de salud ubicados en dichas comunidades.

Si bien es cierto que la tecnología para solventar los problemas de comunicación de estas ubicaciones a los centros hospitalarios y especializados existe, ha presentado el reto que radica en diseñar adecuadamente las soluciones que apoyen en la resolución de sus problemas locales de salud. No se trata de estar a la moda, por el contrario se trata de realizar una explotación racional de los recursos en salud, humanos y tecnológicos. El desarrollo de programas de telemedicina nacionales no sólo requiere de la inversión de capital, al mismo tiempo y principalmente requiere de una inversión de tiempo para su correcta planeación y organización.

En el caso de la medición de resultados, lleva tiempo para que estos puedan ser valorados. Existen algunas iniciativas en México que consideran la mayor parte de los aspectos que requiere poner en marcha un programa de telemedicina, por lo que el desarrollo de estos servicios de manera adecuada y organizada en nuestro país es aún incipiente.

Recientemente un diputado en Sonora subió a tribuna para hablar de este tema justificando su implementación debido a la pandemia actual, y parecerá un buen propósito pero habiendo tantas necesidades en la población sonorense, parece que nos quisieran “vender espejitos”.

Para la implementación de la telemedicina, se debe comentar la dificultad del cálculo del costo-beneficio y costo-efectividad y los estudios estadísticos, ya que los objetivos de un proyecto social no se pueden expresar en unidades monetarias. ¿Cuánto costó el colocar Internet en el programa del sexenio anterior denominado: “México conectado”? Instituciones públicas como hospitales y escuelas tendrían en teoría Internet gratuito; ¿Conoce algunos establecimientos que no cuenten con Internet? ¿Cuánto costó? ¿Resultó?

El tema de telemedicina tiene un buen propósito, es definitivamente un rumbo que a futuro no dudo que se implementará en nuestro país, pero actualmente existen muchas otras prioridades en salud, como para que los diputados se estén haciendo “patos”, ¿O no?