/ lunes 13 de mayo de 2019

Sin Medias Tintas | Los alcances de un mal plan

Ya he comentado en esta columna acerca de los alcances que ciertas personas tienen para aprovecharse de las circunstancias que les rodean; algunos le llaman “oportunidades”, otros le llaman “tranzas”, y los más cultos las denominan “puntos de inflexión”.

Para el caso es lo mismo. Se trata de sacar ventaja de una circunstancia.

Por supuesto que la historia de la Humanidad está llena de relatos en ese sentido. La práctica de algunas personas de tomar ventaja por su poder económico, político, religioso o militar no es algo que debería sorprendernos.

De hecho, las conquistas alrededor del mundo no fueron otra cosa que la supremacía del fuerte sobre el débil, prevaleciendo siempre los intereses de obtención de la riqueza.

Las conquistas de América por los españoles, ingleses, portugueses y franceses, o las de África por españoles, franceses, italianos, belgas y alemanes, obedecieron simplemente a la obtención de las riquezas de las zonas ocupadas y no para llevarles bienestar.

Pero todo estas acciones son parte de la historia del hombre, como la fueron las prácticas del antiguo Egipto, que permitía el matrimonios entre los hijos del faraón para mantener pura la sangre, o de la antigua Grecia, que consideraba un gran honor que los soldados más experimentados se relacionaran íntimamente con los noveles y así luchar con mayor ferocidad.

Muchos esquemas han cambiado gracias al avance de las sociedades como tal, pero no avanzamos como una sola y verdadera Humanidad, lo que sí debería preocuparnos.

En sociedades atrasadas como la de México se practican muchas conductas nocivas para el medio ambiente y, por otro lado, nuestros gobiernos no han establecido claras políticas públicas de cómo protegerlo.

Al parecer, y como se avizora la operación del actual gobierno federal, estos serán seis años menos en la lucha por la conservación de la naturaleza, la generación de energías renovables y el impulso a la ciencia y la tecnología, para alcanzar mejores condiciones de competitividad que produzcan bienestar a la sociedad.

El Plan Nacional de Desarrollo propuesto por la cuatroté deja mucho que desear en todos los sentidos. No tan solo no obedece a una estructura de planificación estratégica, como debería de ser, sino que deja abierta la posibilidad para que la opacidad se apodere del uso de los recursos públicos por parte de las dependencias y entidades federales y los gobiernos estatales y municipales.

Ya estoy viendo las dificultades en que se verán envueltos los órganos de fiscalización superior como la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública para embonar resultados de las auditorías de gastos con los tres ejes del PND 2019-2024.

¿Será acaso que la cuatroté está sacando ventaja de las circunstancias de su triunfo avasallador del pasado 2018?

Después de ver el PND, no se podría decir otra cosa. Como nunca, nos enfrentaremos a la improvisación y a la falta de transparencia en el gasto público. Los logros alcanzados por las sociedad civil organizada en materia de transparencia han retrocedido años, y la muy difícil contabilidad gubernamental de los diferentes niveles de gobierno seguirá sin cuadrar otros seis años más.

Una lástima. Más, si consideramos que al apartado de ciencia y tecnología del PND solo le dedicaron 50 palabras. De ese nivel lo que nos espera.

Ya he comentado en esta columna acerca de los alcances que ciertas personas tienen para aprovecharse de las circunstancias que les rodean; algunos le llaman “oportunidades”, otros le llaman “tranzas”, y los más cultos las denominan “puntos de inflexión”.

Para el caso es lo mismo. Se trata de sacar ventaja de una circunstancia.

Por supuesto que la historia de la Humanidad está llena de relatos en ese sentido. La práctica de algunas personas de tomar ventaja por su poder económico, político, religioso o militar no es algo que debería sorprendernos.

De hecho, las conquistas alrededor del mundo no fueron otra cosa que la supremacía del fuerte sobre el débil, prevaleciendo siempre los intereses de obtención de la riqueza.

Las conquistas de América por los españoles, ingleses, portugueses y franceses, o las de África por españoles, franceses, italianos, belgas y alemanes, obedecieron simplemente a la obtención de las riquezas de las zonas ocupadas y no para llevarles bienestar.

Pero todo estas acciones son parte de la historia del hombre, como la fueron las prácticas del antiguo Egipto, que permitía el matrimonios entre los hijos del faraón para mantener pura la sangre, o de la antigua Grecia, que consideraba un gran honor que los soldados más experimentados se relacionaran íntimamente con los noveles y así luchar con mayor ferocidad.

Muchos esquemas han cambiado gracias al avance de las sociedades como tal, pero no avanzamos como una sola y verdadera Humanidad, lo que sí debería preocuparnos.

En sociedades atrasadas como la de México se practican muchas conductas nocivas para el medio ambiente y, por otro lado, nuestros gobiernos no han establecido claras políticas públicas de cómo protegerlo.

Al parecer, y como se avizora la operación del actual gobierno federal, estos serán seis años menos en la lucha por la conservación de la naturaleza, la generación de energías renovables y el impulso a la ciencia y la tecnología, para alcanzar mejores condiciones de competitividad que produzcan bienestar a la sociedad.

El Plan Nacional de Desarrollo propuesto por la cuatroté deja mucho que desear en todos los sentidos. No tan solo no obedece a una estructura de planificación estratégica, como debería de ser, sino que deja abierta la posibilidad para que la opacidad se apodere del uso de los recursos públicos por parte de las dependencias y entidades federales y los gobiernos estatales y municipales.

Ya estoy viendo las dificultades en que se verán envueltos los órganos de fiscalización superior como la Auditoría Superior de la Federación y la Secretaría de la Función Pública para embonar resultados de las auditorías de gastos con los tres ejes del PND 2019-2024.

¿Será acaso que la cuatroté está sacando ventaja de las circunstancias de su triunfo avasallador del pasado 2018?

Después de ver el PND, no se podría decir otra cosa. Como nunca, nos enfrentaremos a la improvisación y a la falta de transparencia en el gasto público. Los logros alcanzados por las sociedad civil organizada en materia de transparencia han retrocedido años, y la muy difícil contabilidad gubernamental de los diferentes niveles de gobierno seguirá sin cuadrar otros seis años más.

Una lástima. Más, si consideramos que al apartado de ciencia y tecnología del PND solo le dedicaron 50 palabras. De ese nivel lo que nos espera.

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