/ sábado 2 de julio de 2022

Un ciudadano pensó | ¿La mente traidora? Toma tú el control

Tenemos programada la mente para que nos recuerde siempre lo negativo, lo triste, lo traumático, lo malo... Eso es por el sentimiento del miedo, que es una energía que aprendimos al llegar a “la vida” y empezamos a vivirlo y a aprenderlo desde pequeños de quienes nos rodean. Ahora, debemos reentrenar nuestra mente a bloquear cada pensamiento negativo que surja en nuestra mente. Todo lo que va de esta mañana, estuve sintiendo la sensación de zozobra, como que algo malo vendría, pero lo ignoré una y otra vez, me dije, eso ya no pertenece a mi realidad y lo bloqueé. Sé que eso viene de años de problemas, de deudas, de acosos de cobradores. Aún tengo mucho que trabajar y cada vez me siento más libre. Aprendí a aceptar que todo lo negativo que me sucedía, yo mismo me lo había provocado y a hacerme responsable de ello y cambiar mi actitud. Aprendí por consecuencia también a dejar de preocuparme por lo que los demás interpreten sobre mi forma de pensar, sentir y actuar, pero para ello debí primero como dije, a reconocer que yo me equivoqué primero. También debí entender que cada persona se encuentra en diferente etapa de su aprendizaje (proceso). Eso me ayudó a entender sus reacciones y acciones, aunque sean en mi contra y no darle valor a que esas personas me estén atacando. Perdonar se me facilitó más incluso no tengo que llegar a ello porque al entender lo que otros puedan estar viviendo, entiendo que, por estar en diferentes momentos de su etapa o proceso de aprendizaje, no pueden ver y sentir lo que yo veo y siento... Por eso, no puedo sentirme enojado con ell@s por su comportamiento hacia mí.

Por eso para que el mundo cambie a nuestro alrededor debemos hacer un viaje a nuestro interior y vernos realmente y aceptar que el miedo es quien ha tenido el control hasta este instante y que por miedo hemos actuado y tomado decisiones egoístas. La energía generada por dichas decisiones, la enviamos a universo y éste la rebota de regreso a nosotros y por eso vivimos los problemas que desde nuestro interior producimos a otros, por miedo, por protegernos según nosotros.

Cuando tomamos la decisión de cambiar algo en nosotros, el universo nos pondrá a prueba y eso que queremos cambiar se mostrará más seductor y en mejor oportunidad de tomarlo y tenerlo y es donde menos debemos aceptarlo, vaya, mantenernos firmes en lo que decidimos.

Pero ¿Cómo vamos a buscar en nuestro interior? ¿Qué es buscar en nuestro interior? ¿Cómo es que tenemos información dentro y no saberlo?

Si colocas una moneda a 40 centímetros de tus ojos, pero miras a lo lejos, aunque la moneda siga en tu campo de visión, ésta queda desenfocada y no puedes distinguirla, tienes que poner tu atención en ella y al hacer esto, la moneda se enfocará y podrás verla claramente, desvaneciéndose el fondo al desenfocarse por ya no estar poniendo tu atención en ese fondo lejano.

Entonces para ver dentro nuestro, debemos poner nuestra atención en lo que sentimos, es decir, poner nuestra atención, enfocar nuestro interior y dejar de poner nuestra atención o desenfocar lo que sucede fuera de nosotros, entonces en lo que nos llega… No es información en forma de textos o frases, sino entendimiento. Es difícil de poner en palabras, pero lo que empiezas a sentir es comprensión del porqué de lo que sientes y luego de los porqués de lo que estás pasando, después, la comprensión de la enseñanza que, desde antes de venir al mundo, buscabas.

El cambio a mejorar nuestro mundo inmediato de vida, está simplemente en buscar dentro y rendirse a los peligros imaginarios… Otros le llaman dejarse ir, resignarse, tener fe, tener confianza, de que, en realidad, no existe problema que pueda afectarnos.

Nuestra mente nos juega pasadas por cómo nos programaron, pero podemos tomar el control y cambiar esa programación para que trabaje de forma automática en nuestro favor. Cuando renuncié a mi último empleo formal y empecé a dedicarme a mi hobbie, la fotografía, como fuente de ingresos. Durante dos o tal vez tres años, me sentí culpable de no tener nada a que levantarme de lunes a viernes por las mañanas, porque mi trabajo en un 90% se realiza en fines de semana. No podía descansar y disfrutar de esos días porque durante toda mi vida laboral debí levantarme a las 6 ó 7 a.m. para alistarme para ir a cumplir con un horario de trabajo. Estaba programado para vivir en ese bucle sin fin, en el cual mi tiempo de vida se lo malvendía a mi empleador (No importa cuánto te paguen tu tiempo, en esta “realidad” no tiene precio). Durante esos dos o tres años de ajuste a mi libertad, estuve estresado sintiéndome culpable de no ir a cumplir con el horario. Después empecé a entenderlo y fue hasta ese momento, que logré darme cuenta que casi era libre, casi porque aún debía la casa a los delincuentes bancarios de BBVA. Si eso opino de ese y de todos los bancos, lo sé porque trabajé para uno.

Cuando el mencionado banco me hizo el gran favor de demandarme durante la plandemia, por la cual me atrasé en los pagos de mi casa, fue donde viví en carne propia lo que es dejarse ir, tener fe, tener confianza, de que, en realidad, no existe problema que pueda afectarnos. Porque el día que llegaron los abogados del banco a notificarme que me estaban demandando, recuerdo que primero sentí al escuchar los toquidos en la puerta, que eran ellos. De momento me asusté, pero ya tenía tiempo trabajando en mí, bloqueé ese sobresalto, dejé de apresurarme y me tomé mi tiempo. Llegué a la puerta la entreabrí y les pedí por favor que aguardaran un momento. Me dirigí a la cocina y me serví un vaso con agua fresca, lo bebí con calma y con esa acción cambié la energía del momento, ellos debían esperarme a mí.

Salí mucho más relajado y cuando empezaban a informarme de la demanda les interrumpí de forma amable y les ofrecí agua… Me dieron las gracias al tiempo que me mostraban botellas de agua a medio beber. En fin, me dijeron lo que debían notificarme y se retiraron. Cuando entro en la casa me topo con mi esposa con ojitos asustados, la abrazo y realmente sintiendo en lo más profundo de mi ser, le dije, ¡¡¡Esto es una enorme bendición!!! En eso suena mi teléfono y me asusté… Me asusté por el trauma del terrorismo telefónico del banco y caí en la cuenta, que ya me habían demandado, ya no me iban a hablarme y sentí cómo se caía de mi espalda el peso del trauma del acoso bancario y contesté con tranquilidad el teléfono.

No teníamos para pagar una mensualidad, menos para pagar todo el crédito de golpe, ni para contratar abogado para contestar la demanda… Vaya, David contra Goliat. Y con toda la sorpresa de mi esposa, la llamada fue de un buen y viejo amigo de épocas escolares que es abogado, al que le conté la situación y él se ofreció a apoyarnos y le contestó la demanda al banco y la ganó, el único recurso que teníamos para hacer frente a la deuda era un terreno que teníamos más de 10 años queriéndolo vender ¿Por qué se vendería ahora? Nunca dudé en mi mente que de alguna forma todo se iba a arreglar y al segundo día, de los 10 días hábiles que nos daban para contestar la demanda y negociar el pago de la deuda… El terreno que no se vendió en más de 10 años, se vendió a los dos días de que me notificaron la demanda. Antes de los 10 días hábiles, contestamos la demanda, vendimos el terreno, negociamos con el banco y pagamos menos de lo que hubiese pagado de manera normal con el crédito.

El mundo que nos rodea es reflejo de nuestro mundo interior, simple y llanamente… Es tiempo de ir dando pasos a conocer nuestro interior, a conocer quiénes somos realmente y moldear conscientemente nuestro mundo… Y, por cierto, no somos el personaje que estamos usando en este momento, en esta “vida”. 1 C P

Tenemos programada la mente para que nos recuerde siempre lo negativo, lo triste, lo traumático, lo malo... Eso es por el sentimiento del miedo, que es una energía que aprendimos al llegar a “la vida” y empezamos a vivirlo y a aprenderlo desde pequeños de quienes nos rodean. Ahora, debemos reentrenar nuestra mente a bloquear cada pensamiento negativo que surja en nuestra mente. Todo lo que va de esta mañana, estuve sintiendo la sensación de zozobra, como que algo malo vendría, pero lo ignoré una y otra vez, me dije, eso ya no pertenece a mi realidad y lo bloqueé. Sé que eso viene de años de problemas, de deudas, de acosos de cobradores. Aún tengo mucho que trabajar y cada vez me siento más libre. Aprendí a aceptar que todo lo negativo que me sucedía, yo mismo me lo había provocado y a hacerme responsable de ello y cambiar mi actitud. Aprendí por consecuencia también a dejar de preocuparme por lo que los demás interpreten sobre mi forma de pensar, sentir y actuar, pero para ello debí primero como dije, a reconocer que yo me equivoqué primero. También debí entender que cada persona se encuentra en diferente etapa de su aprendizaje (proceso). Eso me ayudó a entender sus reacciones y acciones, aunque sean en mi contra y no darle valor a que esas personas me estén atacando. Perdonar se me facilitó más incluso no tengo que llegar a ello porque al entender lo que otros puedan estar viviendo, entiendo que, por estar en diferentes momentos de su etapa o proceso de aprendizaje, no pueden ver y sentir lo que yo veo y siento... Por eso, no puedo sentirme enojado con ell@s por su comportamiento hacia mí.

Por eso para que el mundo cambie a nuestro alrededor debemos hacer un viaje a nuestro interior y vernos realmente y aceptar que el miedo es quien ha tenido el control hasta este instante y que por miedo hemos actuado y tomado decisiones egoístas. La energía generada por dichas decisiones, la enviamos a universo y éste la rebota de regreso a nosotros y por eso vivimos los problemas que desde nuestro interior producimos a otros, por miedo, por protegernos según nosotros.

Cuando tomamos la decisión de cambiar algo en nosotros, el universo nos pondrá a prueba y eso que queremos cambiar se mostrará más seductor y en mejor oportunidad de tomarlo y tenerlo y es donde menos debemos aceptarlo, vaya, mantenernos firmes en lo que decidimos.

Pero ¿Cómo vamos a buscar en nuestro interior? ¿Qué es buscar en nuestro interior? ¿Cómo es que tenemos información dentro y no saberlo?

Si colocas una moneda a 40 centímetros de tus ojos, pero miras a lo lejos, aunque la moneda siga en tu campo de visión, ésta queda desenfocada y no puedes distinguirla, tienes que poner tu atención en ella y al hacer esto, la moneda se enfocará y podrás verla claramente, desvaneciéndose el fondo al desenfocarse por ya no estar poniendo tu atención en ese fondo lejano.

Entonces para ver dentro nuestro, debemos poner nuestra atención en lo que sentimos, es decir, poner nuestra atención, enfocar nuestro interior y dejar de poner nuestra atención o desenfocar lo que sucede fuera de nosotros, entonces en lo que nos llega… No es información en forma de textos o frases, sino entendimiento. Es difícil de poner en palabras, pero lo que empiezas a sentir es comprensión del porqué de lo que sientes y luego de los porqués de lo que estás pasando, después, la comprensión de la enseñanza que, desde antes de venir al mundo, buscabas.

El cambio a mejorar nuestro mundo inmediato de vida, está simplemente en buscar dentro y rendirse a los peligros imaginarios… Otros le llaman dejarse ir, resignarse, tener fe, tener confianza, de que, en realidad, no existe problema que pueda afectarnos.

Nuestra mente nos juega pasadas por cómo nos programaron, pero podemos tomar el control y cambiar esa programación para que trabaje de forma automática en nuestro favor. Cuando renuncié a mi último empleo formal y empecé a dedicarme a mi hobbie, la fotografía, como fuente de ingresos. Durante dos o tal vez tres años, me sentí culpable de no tener nada a que levantarme de lunes a viernes por las mañanas, porque mi trabajo en un 90% se realiza en fines de semana. No podía descansar y disfrutar de esos días porque durante toda mi vida laboral debí levantarme a las 6 ó 7 a.m. para alistarme para ir a cumplir con un horario de trabajo. Estaba programado para vivir en ese bucle sin fin, en el cual mi tiempo de vida se lo malvendía a mi empleador (No importa cuánto te paguen tu tiempo, en esta “realidad” no tiene precio). Durante esos dos o tres años de ajuste a mi libertad, estuve estresado sintiéndome culpable de no ir a cumplir con el horario. Después empecé a entenderlo y fue hasta ese momento, que logré darme cuenta que casi era libre, casi porque aún debía la casa a los delincuentes bancarios de BBVA. Si eso opino de ese y de todos los bancos, lo sé porque trabajé para uno.

Cuando el mencionado banco me hizo el gran favor de demandarme durante la plandemia, por la cual me atrasé en los pagos de mi casa, fue donde viví en carne propia lo que es dejarse ir, tener fe, tener confianza, de que, en realidad, no existe problema que pueda afectarnos. Porque el día que llegaron los abogados del banco a notificarme que me estaban demandando, recuerdo que primero sentí al escuchar los toquidos en la puerta, que eran ellos. De momento me asusté, pero ya tenía tiempo trabajando en mí, bloqueé ese sobresalto, dejé de apresurarme y me tomé mi tiempo. Llegué a la puerta la entreabrí y les pedí por favor que aguardaran un momento. Me dirigí a la cocina y me serví un vaso con agua fresca, lo bebí con calma y con esa acción cambié la energía del momento, ellos debían esperarme a mí.

Salí mucho más relajado y cuando empezaban a informarme de la demanda les interrumpí de forma amable y les ofrecí agua… Me dieron las gracias al tiempo que me mostraban botellas de agua a medio beber. En fin, me dijeron lo que debían notificarme y se retiraron. Cuando entro en la casa me topo con mi esposa con ojitos asustados, la abrazo y realmente sintiendo en lo más profundo de mi ser, le dije, ¡¡¡Esto es una enorme bendición!!! En eso suena mi teléfono y me asusté… Me asusté por el trauma del terrorismo telefónico del banco y caí en la cuenta, que ya me habían demandado, ya no me iban a hablarme y sentí cómo se caía de mi espalda el peso del trauma del acoso bancario y contesté con tranquilidad el teléfono.

No teníamos para pagar una mensualidad, menos para pagar todo el crédito de golpe, ni para contratar abogado para contestar la demanda… Vaya, David contra Goliat. Y con toda la sorpresa de mi esposa, la llamada fue de un buen y viejo amigo de épocas escolares que es abogado, al que le conté la situación y él se ofreció a apoyarnos y le contestó la demanda al banco y la ganó, el único recurso que teníamos para hacer frente a la deuda era un terreno que teníamos más de 10 años queriéndolo vender ¿Por qué se vendería ahora? Nunca dudé en mi mente que de alguna forma todo se iba a arreglar y al segundo día, de los 10 días hábiles que nos daban para contestar la demanda y negociar el pago de la deuda… El terreno que no se vendió en más de 10 años, se vendió a los dos días de que me notificaron la demanda. Antes de los 10 días hábiles, contestamos la demanda, vendimos el terreno, negociamos con el banco y pagamos menos de lo que hubiese pagado de manera normal con el crédito.

El mundo que nos rodea es reflejo de nuestro mundo interior, simple y llanamente… Es tiempo de ir dando pasos a conocer nuestro interior, a conocer quiénes somos realmente y moldear conscientemente nuestro mundo… Y, por cierto, no somos el personaje que estamos usando en este momento, en esta “vida”. 1 C P