/ domingo 24 de enero de 2021

Visión económica | Relevo en Estados Unidos: sale Trump y entra Biden

Esta semana culminaron los accidentados procesos de transición de la Presidencia en los Estados Unidos de América, con la anhelada por muchos, salida del presidente Donald John Trump, quien termina su conflictivo encargo después de cuatro años de su tormentosa y turbulenta gobernación.

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Y este miércoles 20, con el arribo a la Presidencia de la nación más poderosa del mundo, del ahora presidente número 46 Joseph Robinette Biden Jr, más conocido como el conciliador Joe Biden, quien toma posesión de su cargo como líder de la máxima potencia mundial en una histórica e insólita situación nunca antes vista, por la ausencia del Presidente saliente, extremas medidas de seguridad jamás implementadas anteriormente, y en el pico máximo de la terrible pandemia del Covid-19 que tiene postrados a los USA y a todo el mundo.

Este acontecimiento histórico de la mayor trascendencia en los Estados Unidos, también reviste gran importancia para México, debido a su tradicional, estrecha y creciente relación multidimensional, multifacética; y, también en virtud de los múltiples aspectos que conforman la relación bilateral más importante del mundo entre dos naciones vecinas, interdependientes e integradas social, comercial y económicamente.

Aunque la relación se había complicado al inicio del cuatrienio de Trump al surgir el sentimiento racista y antimexicano del Trumpismo, al final se había mejorado debido a un pertinente pragmatismo diplomático, aunque al inicio de este año, y para despedir su belicosa administración, Trump nos da su último coletazo con el asunto de seguridad y cooperación conjunta para el combate al narcotráfico y la exoneración del extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional.

En este entorno nacional e internacional adverso, la transición e inicio de gobierno del nuevo presidente Joe Biden son históricamente complejos. Desde hace seis décadas durante los tiempos de la guerra de Vietnam y la insurrección de los movimientos revolucionarios de las minorías étnicas como el Black Power, la sociedad estadounidense no había estado tan desunida y polarizada como lo está hoy, con buena parte de la población empobrecida muy indignada.

Ahora Joe Biden como sus máximas prioridades extremas, está enfrentando tres emergencias monumentales que son: la pavorosa pandemia del Covid que ha impactado terriblemente a los USA; la grave desintegración, polarización y encono del pueblo estadounidense; así como la tremenda crisis económica enmarcada por la monumental deuda pública y los inmensos déficits gemelos fiscal y comercial.

Así que, a consecuencia de estas grandes urgencias internas que Biden está más obligado a atender de inmediato, las relaciones exteriores con el resto del mundo, (exceptuando sus problemas con China, Rusia e Irán), los asuntos de la agenda bilateral con sus vecinos y socios, Canadá y México, podrían esperar hasta después de sus primeros 100 días de gobernación.

Por lo tanto, los también urgentes y siempre muy importantes asuntos que configuran nuestra agenda bilateral México-USA, y que el presidente Joe Biden está obligado a atender rápidamente, serían: el recientemente complicado tema de la seguridad binacional y transfronteriza; el crónico problema de la migración de mexicanos y centroamericanos hacia los USA; el asunto de las empresas petroleras y de gas que invierten en México; y dentro del T-MEC los álgidos temas laborales y de ecología y medio ambiente; entre otros.

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Afortunadamente, contaremos con la magnífica diplomática Roberta Jacobson para atender estos problemas o “issues”, que analizaremos próximamente Dios mediante.

Esta semana culminaron los accidentados procesos de transición de la Presidencia en los Estados Unidos de América, con la anhelada por muchos, salida del presidente Donald John Trump, quien termina su conflictivo encargo después de cuatro años de su tormentosa y turbulenta gobernación.

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Y este miércoles 20, con el arribo a la Presidencia de la nación más poderosa del mundo, del ahora presidente número 46 Joseph Robinette Biden Jr, más conocido como el conciliador Joe Biden, quien toma posesión de su cargo como líder de la máxima potencia mundial en una histórica e insólita situación nunca antes vista, por la ausencia del Presidente saliente, extremas medidas de seguridad jamás implementadas anteriormente, y en el pico máximo de la terrible pandemia del Covid-19 que tiene postrados a los USA y a todo el mundo.

Este acontecimiento histórico de la mayor trascendencia en los Estados Unidos, también reviste gran importancia para México, debido a su tradicional, estrecha y creciente relación multidimensional, multifacética; y, también en virtud de los múltiples aspectos que conforman la relación bilateral más importante del mundo entre dos naciones vecinas, interdependientes e integradas social, comercial y económicamente.

Aunque la relación se había complicado al inicio del cuatrienio de Trump al surgir el sentimiento racista y antimexicano del Trumpismo, al final se había mejorado debido a un pertinente pragmatismo diplomático, aunque al inicio de este año, y para despedir su belicosa administración, Trump nos da su último coletazo con el asunto de seguridad y cooperación conjunta para el combate al narcotráfico y la exoneración del extitular de la Secretaría de la Defensa Nacional.

En este entorno nacional e internacional adverso, la transición e inicio de gobierno del nuevo presidente Joe Biden son históricamente complejos. Desde hace seis décadas durante los tiempos de la guerra de Vietnam y la insurrección de los movimientos revolucionarios de las minorías étnicas como el Black Power, la sociedad estadounidense no había estado tan desunida y polarizada como lo está hoy, con buena parte de la población empobrecida muy indignada.

Ahora Joe Biden como sus máximas prioridades extremas, está enfrentando tres emergencias monumentales que son: la pavorosa pandemia del Covid que ha impactado terriblemente a los USA; la grave desintegración, polarización y encono del pueblo estadounidense; así como la tremenda crisis económica enmarcada por la monumental deuda pública y los inmensos déficits gemelos fiscal y comercial.

Así que, a consecuencia de estas grandes urgencias internas que Biden está más obligado a atender de inmediato, las relaciones exteriores con el resto del mundo, (exceptuando sus problemas con China, Rusia e Irán), los asuntos de la agenda bilateral con sus vecinos y socios, Canadá y México, podrían esperar hasta después de sus primeros 100 días de gobernación.

Por lo tanto, los también urgentes y siempre muy importantes asuntos que configuran nuestra agenda bilateral México-USA, y que el presidente Joe Biden está obligado a atender rápidamente, serían: el recientemente complicado tema de la seguridad binacional y transfronteriza; el crónico problema de la migración de mexicanos y centroamericanos hacia los USA; el asunto de las empresas petroleras y de gas que invierten en México; y dentro del T-MEC los álgidos temas laborales y de ecología y medio ambiente; entre otros.

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