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A propósito | Candidatos, realmente convenzan

  • Noé Becerra

Se ha venido sosteniendo por la opinión pública, que mientras no se reestructure en México el Estado de Derecho, hoy conocido como Estado Constitucional, no podrán alcanzarse los niveles de bienestar de una sociedad que se encuentra entre la angustia y la desesperación.

No basta sólo la intención de combatir la corrupción y la impunidad con acciones legislativas, es decir, mediante el envío de sendas reformas legales para ese propósito. Es menester un cambio radical desde un enfoque social y político. No es políticamente saludable, sancionar conductas sólo de la sociedad. El Estado Mexicano es el primero que debe poner el ejemplo.

El binomio legalidad-legitimidad va de la mano con la obtención pronta de la justicia acarreando la posibilidad que si nos desarrollamos en el marco de un Estado Constitucional, el fenómeno corrupción-impunidad no se hará realidad, por lo menos no en las proporciones dantescas que tienen incendiado al país y sin ánimo de razonar su voto en las elecciones, porque los binomios citados están presentes en todos los órdenes de la vida nacional.

¿Qué se espera de un candidato a la Presidencia de la República y de los candidatos a cargos de elección popular? Que por lo menos actúen parejo al momento de observar, respetar y cumplir con la Ley. Que no permitan que la justicia siga siendo selectiva en su aplicación y sanción, sabiéndose que tales determinaciones salen en las más de las veces de los palacios de Gobierno tanto federal, como estatal y municipal.

Tales prácticas llevan al infractor de la Ley, a sentirse rodeado de todas las prerrogativas y privilegios inimaginables, provocando con ello que la sociedad se encabrite y vote por opciones distintas cayendo en muchos casos en la intolerancia trasnochada.

El Estado debe despojarse de sus muy manidas “facultades discrecionales” con las que decide a quién sanciona y convirtiéndose por tal razón en copartícipe del delito o de la infracción corrupta e impune, dando paso a lo que aquí se ha venido calificando como un Estado Delincuente.

El hecho de que muchos funcionarios y empleados públicos, no respeten, no observen, no cumplan, no apliquen la Ley y no sancionen al infractor, echa por la borda las posibles buenas intenciones de quienes nos gobiernan, pues cierto es que son ellos quienes incurren en actos de deslealtad hacia la sociedad al no cumplir con lo ordenado por la Constitución y las leyes que emanan de la misma.

De allí, amable lector, que los candidatos deben proponer y convencer a los mexicanos porqué dicen ser la mejor opción para llegar a Palacio Nacional, al Congreso de la Unión, o a los congresos estatales y a los palacios municipales. Ofrecer soluciones legales impedirá la pérdida del sufragio.

O usted, ¿qué opina amable lector?

 

El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios estados y articulista en diversos periódicos del país.

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