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Hermosillo Flash, el monumento de la impunidad

  • Gilberto Armenta

El reino de los sátrapas

En mayo del 2010 la empresa Tecton, por órdenes de José Inés “pala” Palafox Núñez, titular de la Secretaria de Infraestructura y Desarrollo Urbano de Sonora (Sidur), demolían el Hermosillo Flash luego de décadas de servicio informativo y publicitario en la capital sonorense.

La historia de esta tragicomedia es más o menos así:

Eduardo Gómez Torres tuvo la genialidad en 1980, de presentarle a la entonces alcaldesa doña Alicia Arellano de Pavlovich un proyecto informativo innovador en todos los sentidos en ese tiempo.

Así, el 14 de julio de 1980, se inaugura la estructura del Hermosillo Flash con un plan de 90 años de concesión, convirtiéndose desde entonces en el icono informativo de todo Sonora.

En el 2009, el gobierno de Eduardo Bours Castelo, con el plan Sonora Proyecta en mano, le propone a don Eduardo Gómez la reubicación del flash, por lo que esté inicia la construcción de una estructura metros adelante, del otro lado del bulevar Rodríguez.

Durante la construcción de la misma, se viene encima el proceso electoral del 2009, y don Eduardo decide, por cuestiones personales, darle su apoyo a la campaña del PRI, particularmente a la de Alfonso Elías Serrano, desdeñando la propuesta del equipo de campaña de Guillermo Padrés Elías, en el sentido de darle publicidad electoral gratuita a él y al PAN, a cambio de favores que se le otorgarían luego de que “nosotros ganemos”, le dijeron.

Los resultados electorales de esa elección ya se conocen, y fue justamente ahí donde inicio el vía crucis para don Eduardo Gómez Torres y su familia.

El 27 de mayo del 2010, ya con el panista Javier Gándara Magaña en la alcaldía, y con el también panista Guillermo Padrés Elías en la gubernatura, el Hermosillo Flash cayó derruido en un santiamén.

Días antes, el propio “pala”, titular de la Sidur, había dicho en varias entrevistas “ya tengo muchas ganas de echármelo”.

Y es ahí justamente donde inicia el conflicto legal de este asunto.

La caída de este medio informativo no fue por cuestiones de vialidad, ni de obstrucción a proyectos de infraestructura.

Fue, simple y sencillamente, por cuestiones político-electorales.

Guillermo Padrés Elías no perdonó el desaire que se le hizo al no otorgarle la publicidad electoral que exigía, y por eso ordenó su destrucción. Lo mismo pensó Javier Gándara Magaña, quien sin ánimo de dialogo y acuerdos, ordenó destruir la estructura a donde el Hermosillo Flash se re ubicaría.

El naciente padrecismo debía mostrarles a todos que, desde ese año y hasta el 2015, ellos mandaban incluso, por encima del estado de derecho mismo.

El señor Gómez Torres muere el 30 de noviembre del 2015, sin conocer el resultado oficial de la demanda legal que interpuso contra el gobierno estatal y los dos municipales del PAN por la acción en su contra, para que, su hijo Eduardo Gómez Limón, la retomará en defensa de su familia, y de la herencia de su padre.

Ese resultado se dio al inicio de la administración de Manuel Ignacio Acosta Gutiérrez, cuando se ordenó, como pago de indemnización a la familia Gómez Limón (heredera de don Eduardo Gómez Torres), nada más y nada menos que 77 millones de pesos.

La actual administración municipal inicia entonces una defensa, que ofreció primero re ubicar el Hermosillo Flash en el mismo lugar donde se encontraba antes de ser derrumbado, hasta el pago con un predio con valor de 24 millones de pesos en los últimos días, más seis millones de pesos en efectivo, con lo que se podría dar por finiquitado este asunto, del que los hermosillenses son los mayormente afectados.

La familia Gómez Limón gana como indemnización 30 millones de pesos, pero pierden a su padre luego de cuatro embolias desde el día del derrumbe del flash, una embolia en el 2012 que mantiene a la viuda y madre en estado de salud crítico, y un daño patrimonial a los cinco hijos que perdieron casas, propiedades, liquidez financiera y desanimo emocional, ya que todos trabajan en la empresa que don Eduardo, su padre, inició visionariamente en 1980.

Los hermosillenses pierden un predio de 24 millones de pesos, y seis millones en efectivo que pudieron invertirse en obra pública.

¿Javier Gándara Magaña? No pierde nada.

¿Guillermo Padrés Elías? Detenido en la cárcel como esta no tiene nada que perder.

¿José Inés Palafox Núñez? Solo ha perdido su salud, que lo ha convertido en héroe entre sus amigos militantes del mismo partido.

Pero mire usted, los regidores del PAN si perdieron la dignidad, cuando se negaron a votar porque se investigue a Javier Gándara Magaña y a Alejandro López Caballero, ex alcaldes panistas de Hermosillo, por sus probables responsabilidades en el caso.

Así, el Hermosillo Flash es la muestra palpable de lo que administraciones panistas representaron en ese caso, por un lado, violación al estado de derecho de una familia hermosillense, y por el otro, negociación de impunidad a los responsables.

@mensajero34 elmensajero.mx