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Las paradojas de la educación

  • Zulema Trejo

Tiempos y realidades

La educación es la base del progreso de una nación. Con más o menos palabras esa fue la premisa de los gobiernos en América Latina después de la independencia de España.

Se confiaba en la educación como medio para formar a los recién surgidos ciudadanos, se esperaba que en un momento dado las escuelas tanto de primeras letras (primarias en la estructura educativa actual), como los bachilleratos formaran individuos conscientes de sus derechos y obligaciones con el Estado, conocedores del devenir histórico de sus países pues ambos elementos constituirían la base sobre la que se erigiría el sentido de pertenencia a una nación, a un estado que amparaba sus derechos y marcaba la pauta del camino hacia el progreso.

Aparte de confiarle al incipiente, o naciente sistema educativo la formación de los nuevos ciudadanos también se esperaba que las escuelas de estudios superiores formaran a los especialistas que desarrollarían y aplicarían tecnologías que posibilitarán un rápido desarrollo económico-social, es así que estudios como estudios con aplicaciones prácticas fueron abriéndose paso en los bachilleratos y universidades.

Los ingenieros en minas, los médicos, los agrimensores comenzaron a ocupar espacios importantes en el ámbito de profesionistas mexicanos. Naturalmente otros estudios como el Derecho, Educación (lo que actualmente se conoce como estudios normalistas), la literatura, pintura y otras ciencias humanísticas no desaparecieron del currículo de las escuelas.

También sería faltar a la verdad si se dijera que en el país los nuevos profesionistas proliferaron, aquí lo que trato de destacar es que los gobiernos del siglo XIX pusieron empeño en impulsar los estudios que tuvieran aplicaciones prácticas.

A casi ciento cincuenta años de aquellos primeros esfuerzos educativos la situación varió poco. Los gobiernos mexicanos siguen impulsando la formación de profesionistas en el campo de la tecnología y las ciencias aplicadas como las diferentes ramas de la ingeniería.

Se suele también apoyar a las ciencias básicas como la Física o las Matemáticas, Química ya que sus estudios constituyen las bases para nuevas tecnologías. Lo paradójico de este esfuerzo educativo es que egresan de las universidades y tecnológicos profesionistas formados de acuerdo a los requerimientos del país, y no hay fuentes de trabajo para ellos.

La paradoja educativa que menciono arriba no parece que vaya a desaparecer en el mediano plazo, por el contrario, todo apunta a que de las instituciones de educación superior sigan egresando profesionistas que no encontrarán colocación en el mercado laboral.