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Lo digo como es | ¿Recompensa inmediata o sólo cambio estructural?

  • Soledad Durazo

Muchos retos tienen frente a sí, quienes buscan el voto para todos los cargos en todos los partidos, en las próximas elecciones.

El rechazo social hacia la clase política, es inocultable.

La situación que se vive en todas las áreas es difícil; la disposición a volver a creer, a dar la confianza hacia quienes tienen la oportunidad de tomar decisiones e impulsar acciones es cada vez menor.

Quienes tengan la capacidad de involucrar a los votantes para que participen en acciones que ellos impulsan, tendrán sin duda, una posibilidad más sobre los otros en competencia.

¿Qué le duele a la gente? ¿Qué causas está dispuesta a abrazar? ¿En qué acciones sería fácil involucrarla?

Y a cambio ¿qué? La recompensa inmediata sobre el resultado provocado y a la larga, a la larga una expectativa de cambio para mejorar. Así de sencillo y así de complicado.

En nuestro país, el camino de la participación ciudadana, nos falta mucho trecho. Quizá la revisión histórica nos arroje ciertas explicaciones que tienen que ver en alguna etapa con la política paternalista que facilita en lo inmediato pero que luego deja las cosas como estaban. Una suerte de intercambio: me das el apoyo, te recompenso con algún producto, alguna gestión, algún puesto… y esto es interminable.

¿Cómo sería un escenario en el que gobernantes y gobernados nos involucráramos más para tener como recompensa una mejora colectiva y menos individualista? ¿En donde el cambio sea de las estructuras, de las formas de hacer política y de la forma de ser ciudadanía? Un cambio que transforme, no sólo que modifique apariencias.

Vi recientemente circulando en redes sociales, un video que da cuenta de una iniciativa seguida por equipos de corredores en Estocolmo. Se ve a varias personas que aprovechan la rutina de entrenamiento para ir con bolsa en mano, recogiendo la basura –poca basura, habría que subrayar–, que encuentran en su camino.

Denota de entrada una actitud corresponsable y alejada de la idea de que “no le vamos a hacer el trabajo a la autoridad” porque se ve más allá; se ve en el impacto hacia el medio ambiente y las consecuencias para la población.

Sin duda hay un mundo de diferencia entre la nuestra y la sociedad sueca pero es imitando las buenas acciones como podemos mejorar.

Basura hay por todos lados aquí en Hermosillo. Incluso hay gente que con una actitud sumamente relajada e irresponsable, no es capaz de estirar el brazo unos centímetros más o de dar unos cuantos pasos, para dejar los residuos en su lugar. Increíble pero así es. Sería bueno empezar con ese cambio de actitud que sólo requiere voluntad y compromiso ciudadano.

Me encantó la actitud de una persona que el pasado sábado aplicó una “Multa ciudadana” a la patrulla 174 de Hermosillo, que estaba estacionada sin pagar parquímetro.

José López Romo es el nombre que aparece en el perfil de la cuenta en Twitter desde la cual se hizo la denuncia pública. La presidenta municipal, Angelina Muñoz Fernández le contestó respaldando su idea de “ser parejos” y marcó copia de la respuesta al comisario Jorge Suilo.

El Departamento de Comunicación de la Policía Municipal, informa que el argumento de los agentes es que el parquímetro no sirve. La cuestión es que en realidad pocos creerían que “aunque sirviera” se hubiese pagado por estar ahí así como tampoco nadie creería que se detendrían a revisar si sirve o no el parquímetro antes de extender la papeleta con la multa.

El combate a la impunidad no sólo tiene que ser para quienes desfalcan al Estado con todo lo que se roban, sino también para quienes valiéndose del más modesto y hasta el más encumbrado puesto, hacen de las suyas para aplicar la ley pero sólo “en las mulas de mi compadre”.

¿Seguimos coincidiendo?

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@SoledadDurazo