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Un ciudadano pensó

  • Gustavo Tena

¿Fondo para desastres? ¡Pidan más!

Dice el viejísimo dicho: “El que poco pide, poco merece”. Mientras leo el periódico la noticia de que emiten la declaratoria de emergencia para Hermosillo y Nogales, también recuerdo que desde hace mucho tiempo, todas las personas que conozco y personas que no conozco pero que de alguna manera platicamos en la fila del banco, pagando el recibo del agua… vaya cualquier ciudadano de este pueblito extendido al que le acomodamos el mote de ciudad y además le agregamos “capital” hemos comentado:
“Si con la llovizna de anoche se hizo el desmadre que se hizo, imagínate el día que nos llueva de verdad… ¡¡¡Nooo cállate, quedamos todos los hermosillenses damnificados!!!”
Señor alcalde, señora Gobernadora, no basta el fondo para desastres, no es lo que la “ciudad capital” necesita. Ese fondo sólo nos va a servir para seguir como estamos… y ni hablemos de Nogales.
Lo que Hermosillo y Nogales necesitan, es infraestructura de calidad que pueda manejar eficientemente situaciones climáticas como las presentadas en los días pasados y más.
Hermosillo, es una entidad obsoleta que ha ido creciendo sobre más de lo mismo. Es una mancha urbana edificada sobre el supuesto de que “Al cabo, aquí nunca llueve”. Pero la realidad es que a esta “ciudad” la cruzan muchos arroyos que nosotros llamamos canales. Que ya nos han dado algunos sustos con lluvias que la verdad no son nada del otro mundo.
El cambio climático ya está aquí, no viene en camino, no es un a lo mejor y así como nos puede llegar una sequía peor que las que hemos vivido, también nos puede enviar lluvias más numerosas y de mayor volumen de precipitación.
Hermosillo necesita de una inversión histórica para sólo ponerlo en camino a estar a la par con los cambios climáticos y necesidades de circulación vial de la ciudad. (Y cuando digo Hermosillo necesita, también me refiero a Nogales) El mencionado fondo de emergencia como dije sólo sirve para devolver el día a día de la gente que vivimos aquí.
Si creen que lo que sucedió en los días anteriores fue extraordinario, esperen todavía falta. Hermosillo no ha visto más que unas tres buenas lluvias, con treinta minutos promedio de duración y ya andamos pidiendo el fondo de emergencia. ¡No señores! Pidan cien veces ese fondo o más y actualicen Hermosillo.
La red completa de canales y arroyos que cruzan la ciudad debe de actualizarse para poder estar en capacidad de conducir cuatro veces más agua que la que pueden actualmente llevar, para poder manejar “sorpresas” climáticas con algo de seguridad. Además, se debe de prohibir ya la construcción de fraccionamientos en los márgenes del río Sonora.
El margen del río Sonora, me platicaba mi suegro, en paz descanse, era de 100 metros calculaba él cuando llegó de 15 años a tierras sonorenses, por allá en la década de los cincuenta y actualmente lo tenemos restringido por dos presas y por un canalito de 15 ó 20 metros de ancho con una profundidad de 8 metros. Ese canal, que se acaba antes del Blv. Quiroga mismo que será barrido por el río, no va a poder contener ni manejar un volumen de agua fuera de lo que hemos vivido los últimos cuarenta o cincuenta años.
Adecuen la ciudad de Hermosillo y la ciudad de Nogales lo más pronto posible, detengan y prohíban la construcción de vivienda en las orillas y dentro de los márgenes del río ¡ya! o estaremos pidiendo a la Presidencia de la República la aplicación del plan DN3 con una tragedia entre nuestras manos.
Quisiera decir que aún estamos a tiempo, no creo, ya estamos en el juego de la ruleta rusa del clima.
Tan no está preparada nuestra gente, que hace unas semanas, en un conato de incendio en un cine ubicado en una plaza comercial sobre el río Sonora (Les digo). El personal del cine le pedía a la gente que abandonaran las salas de forma ordenada. De hecho se pidió a todos los clientes de la plaza comercial que abandonaran las instalaciones y la gente no sólo no hacía caso, algunos se regresaban al cine para buscar tomar fotos con sus móviles.
No tenemos conciencia, no estamos preparados de qué hacer en caso de una emergencia. Y para terminar, cuando la emergencia suceda, que sucederá, los sobrevivientes se van a matar unos con otros. ¿Por qué digo esto? Eso es para otra columna.
Por lo pronto, señora gobernadora Claudia Pavlovich y señor Manuel I. Acosta vean para adelante… adelantito. Traigan a Hermosillo al año 2017 porque aún está atorado en 1978. Lo mismo digo de Nogales.

Gustavo Tena H. Fotógrafo profesional y ciudadano.
ciudadanov1966
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