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Un ciudadano pensó | La libertad esclavizada

  • Gustavo Tena

Desde que salí de la carrera y empecé a buscar mi sueño profesional, mi éxito, llámenle como quieran, he observado y vivido, como cada día es más y más difícil ya no digamos tener éxito… simplemente sobrevivir.
Antes era esencial tener carrera para aspirar a empleos de éxito, luego era necesario tener maestría, después doctorados. Recuerdo que orgulloso con mi título profesional fui a pedir empleo… pero mi título no me sirvió porque era necesario tener experiencia. Tuve que hacer trabajos que le hubieran dado a cualquiera que tuviera preparatoria.
Por fin, fui escalando y ganándome puestos, aprendí inglés, pero ganaban más los que eran casados. No iba a casarme sólo para que me pagaran más. El tiempo pasó, gané experiencia y según los empleadores, no podían pagar a alguien con tan buena experiencia y tan bien preparado. Ahora mi propia preparación y experiencia era según ellos “demasiada”. Después, el problema era mi experiencia y que no contrataban con más de 42 años.
Lo que debí haber hecho es no pensar que mi éxito dependía de otros… pero ¿Que iba a saber yo? ¿Qué iba a saber mi padre que venía de la era de la inocencia? Mi padre creía en el Gobierno, mi padre creía que a ellos les importaba la patria tanto como a él… y él me enseñó a creer en lo mismo que él creía. Él creía en el empleo seguro y en el retiro y la pensión, mientras el Gobierno traicionaba la patria desde los acuerdos de Bucareli donde Álvaro Obregón vendía… regalaba el progreso de la patria para ser reconocido por los gringos como presidente.
El empleo y los créditos se convirtieron en las cadenas de un nuevo tipo de esclavitud… una esclavitud en la que no hay celda y el esclavo se cree libre porque sale de vacaciones y porque tiene una residencia “elegante”. Este esclavo es dueño de todo lo que posee pero en verdad, todo debe. De lo único que no es dueño es de su tiempo… su tiempo es de sus empleadores para quienes trabaja. Entonces no somos dueños de nada, ni de nuestros hogares y de lo que hay dentro, porque lo debemos a meses sin intereses.
Antes pensaba que los gringos (Su gobierno) eran honestos (hasta cierto punto) y ahora me doy cuenta que no sólo no es honesto, sino que son los peores rateros y asesinos de la historia. Son ellos quienes diseñaron la actual forma de esclavitud que arriba explico.
Ahora que me dedico a mi propio negocio, estoy a punto de lograr mi verdadera libertad… estoy a una hipoteca de mi casi libertad. Ahora nadie me convence de agarrar ninguna tarjeta de crédito, paso.
Estoy harto del terrorismo telefónico y de las amenazas y secuestros de los zetas y de los bancos. Son los bancos más temibles que los delincuentes porque son “legales” sus fechorías.
Nunca he faltado a votar y antes votaba por la oposición porque quería un cambio… y salieron peor. Ahora no faltaré a votar, pero para nulificar mi voto y que quede registrado y contabilizado que no me representan y que ninguno es legítimo. No ir a votar es lo mejor para ellos y no les voy a dar el gusto.
Ahora resulta que nuestro dinero está hecho de aire y que no vale ni el papel en el que está impreso. Ni siquiera el dólar y ninguna moneda en el planeta. De hoy en adelante creeré en todo lo que ellos “los gobernantes” no crean y no creeré en todo lo que de ellos provenga. Dicen ellos que el bitcoin y todas las monedas virtuales no sirven… por lo tanto, son las monedas en las que ahora creeré.
Lo más triste de todo, es que usan a la misma gente común a la que desprecian como sus soldados, como policías, etc. para controlar a los pocos que despiertan y se rebelan. Ellos, no pelean sus guerras, hacen que nos peleemos entre nosotros por ellos y nos dicen que peleamos por la “patria” a la que nosotros vemos como nuestro país, pero son ellos. Hacen que nuestras policías maten a la misma gente de la que provienen, para ellos seguir llenando el barril sin fondo en sus almas.
Seguramente te suena todo esto distante a ti, no eres tú el que está teniendo ese problema del que hablo, o tal vez, piensas que nada puedes hacer tú en contra del sistema… Sí puedes, sí pueden, sí podemos… cuando vayamos a votar, nulifiquemos el voto, que quede registro de lo que no queremos. Tan vives el problema, tan lo sientes en ti y tu familia, porque por más que te matas trabajando, sólo pueden tú y tu esposa mantener sobreviviendo a tu familia. Cuando te acuestas por las noches, luchas para no pensar en las deudas y las exigencias de tus jefes… Te han robado tu tranquilidad y tu paz. Y ¿sabes qué? Lo van a seguir haciendo.

Gustavo Tena H. Fotógrafo profesional y ciudadano.
ciudadanov1966@gmail.com