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Viento en “popa”

  • El Sol de Hermosillo
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San Diego, California (AP).- Yadier Molina aportó un jonrón y un sencillo productor para que Puerto Rico venciera ayer 3-1 a República Dominicana, su verdugo en la última final del Clásico Mundial de Beisbol.

Eddie Rosario produjo la carrera de la ventaja en el cuarto episodio y retiró a un corredor en el plato por Puerto Rico, que le rompió a la selección dominicana una racha de 11 victorias consecutivas en el Clásico.

El duelo que puso en marcha la segunda ronda del certamen fue una reedición de la final de 2013, que los dominicanos ganaron por 3-0 en San Francisco.

Un grupo pequeño pero entusiasta de espectadores no dejó de cantar, aplaudir y agitar banderas en el Petco Park. Algunos llevaron incluso cencerros, con los que produjeron un ruido ensordecedor.

Y los boricuas respondieron con la alegría propia de un jugador de Pequeñas Ligas. Luego que el jardinero derecho Rosario sacó out a Jean Segura en el plato, mediante un tiro de un solo bote que le llegó al catcher Molina, el lanzador Orlando Román pegó un brinco.

El equipo salió a recibir a Rosario y la felicitación con un golpe de pecho fue tan fuerte que se cayó.

Después de que Molina sacó out a Nelson Cruz en un intento de robo de la intermedia para poner fin al octavo, el receptor saltó eufórico. El segunda base Javier Báez tiró la pelota hasta el tercer nivel del Petco Park.

Más sobresaliente fue la secuencia del out: Báez inició el festejo mucho antes de tocar con el guante a Cruz.

Puerto Rico venía de ganar invicto el Grupo D en Guadalajara, Jalisco, México.

Cruz jonroneó por los dominicanos, que se llevaron invictos el Grupo C en Miami, plaza que convocó masivas y ruidosas concurrencias.

El manager dominicano Tony Peña fue expulsado por reclamar un strike cantado en el octavo. Salió despedido de la cueva y discutió airadamente frente al rostro del umpire Will Little, haciéndolo con tanta vehemencia que se cayó al piso.