El Plan B del plástico: de basura contaminante, a producto de sanidad

Luego de haber sido satanizadas, las bolsas de plástico se reivindican como esenciales para el manejo de los residuos y desechos que deja detrás la pandemia y evitar su propagación

Claudia Mendoza | El Sol de México

  · viernes 21 de agosto de 2020

Foto: Federico Xolocotzi | El Sol de México

De basura contaminante, a producto de sanidad, así es la gran transformación que en este momento tienen las bolsas de plástico, después que en 20 estados del país, incluida la Ciudad de México, prohibieron a establecimientos comerciales entregarlas para la transportación de productos. Sin embargo, con la aparición del virus SARS-CoV-2, su paso de un sólo uso es más que necesario para aislar y separar los residuos contaminados provenientes de hospitales y casas.

Según datos de la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, con el coronavirus en la capital del país se han duplicado los residuos peligrosos biológico infecciosos (RPBI,) pues en junio pasado se tiene el registro de que se generaron 28 toneladas, mientras que en el mismo mes del año pasado hubo 13. Para trasladar toda esta basura, el plástico es lo mejor para evitar mayores contagios.

Material compostable

Desde la década de los 50 el plástico y sus derivados -elaborados con productos provenientes del petróleo- se dieron como un boom en la vida moderna. Hoy en día está en todo; para envolver y conservar alimentos, en botellas que sustituyeron el vidrio para transportar líquidos como agua, bebidas gasificadas, aceite, jugos; en ropa, calzado, artículos de casa, de limpieza, máquinas, autos y una innumerable cantidad de productos.

Pero su utilización en bolsas, vasos, platos, popotes y cucharas, que son de un solo uso convirtieron a este producto en un problema de contaminación, ya que por la facilidad con que se dan y se tiran a la basura, generan en las grandes metrópolis un rompecabezas sin concluir.

Foto: Federico Xolocotzi | El Sol de México

No basta con trasladar todos estos productos a los tiraderos de basura, pues ésta se acumula en grandes montañas ya que su degradación lleva más tiempo que una vida humana. Para que una bolsa de plástico se degrade o desintegre lleva 150 años, mientras que una botella de pet tiene una vida de mil años.

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De acuerdo con cifras oficiales, en la Ciudad de México se generan diariamente 12 mil 816 toneladas de residuos sólidos, de este total, 123 toneladas son plásticos, del cual sólo se recicla un tres por ciento.

En el mundo, la misma Organización de las Naciones Unidas ha hecho un llamado para modificar de manera radical este comportamiento. Un reciente informe de este organismo expone que 13 millones de toneladas de plástico son vertidas en los océanos cada año y que, de continuar esta tendencia, para 2050 tendremos cerca de 12 mil millones de toneladas en basureros y en la naturaleza.

Propuestas

Después de que en 20 estados en México se prohibiera a comercios la entrega de bolsas para transportar productos, los fabricantes comenzaron a elaborarlas de materiales que fueran más amigables para el medio ambiente, incluso instalaron en la capital del país centros donde se pagaba todo el plástico para reciclarlo.

Gisela Galicia, directora comercial de Mexibras, declara a El Sol de México que la idea de renovarse es pasar a una nueva tecnología “que son los biopolímeros compostables, que ya en otros países ha sido superexitosa, porque ayudó a la reducción de basura y al compuesto compostable de la fracción orgánica”.

Foto: Federico Xolocotzi | El Sol de México

Destaca que en este momento hay una gran cantidad de basura por todo lo que se desecha a raíz de la pandemia del Covid-19, y se desecha en bolsas de plástico normales, que si se hubiera dado a los supermercados la oportunidad de dar bolsas compostables habría menos basura.

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Explica que “un plástico compostable es aquel que está fabricado con materiales renovables como el almidón de maíz, el cado y aceites vegetales. Sale este producto de la tierra, lo trasformas en una bolsa y lo regresas a la tierra, porque la idea es que esos materiales se composten… este material compostable tiene también el certificado de biodegradación marina en un año. Si llegaran los pececitos a comérselo no hay ningún problema”.

Foto: Federico Xolocotzi | El Sol de México

A este material le han denominado Master B, y según Galicia, si alguna de estas bolsas se coloca en una planta casera de cuatro a seis semanas le llevará su degradación, mientras que si se encuentra al ras del suelo le tomará un año.

Reconoce que elaborar una bolsa de plástico con material compostable sí es más caro que fabricar una normal, pero el resultado hacia el medio ambiente vale la pena. La renovación les llevará no sólo fabricar bolsas de plástico sino también están en el proceso para sacar a la venta cubrebocas, guantes y batas de este material compostable, así como todos esos productos de un solo uso que quieren desaparecer las autoridades, como son vasos, popotes y contenedores de palomitas.

Extrema limpieza

En entrevista con El Sol de México, Martha, de 47 años, platica que en la segunda quincena de abril comenzó a tener síntomas de Covid-19, estuvo una semana en casa con fiebre hasta que su esposo la llevó al Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER). Ahí estuvo casi dos semanas internada y cuando mejoró la trasladaron al Centro Banamex, convertido en Centro Covid-19.

En este último lugar, que es de donde tiene más recuerdos de lo que pasaba ,comenta: “Había una higiene extrema, cada hora pasaba una persona a recoger la basura por el hecho de que éramos puras personas infectadas. Y bolsas y bolsas, no sé si eran de un plástico especial para tener todo bien sellado. Se llevaban todo lo que tirabas, el cubrebocas, todo, la bolsa la hacían nudo y ponían una nueva”.

En estos cintenedores se colocan los cubrebocas que los trabajadores y clientes tiran en la Ceda / Alejandro Aguilar | El Sol de México

La bata, la toalla y las sábanas que cambian a diario “también las colocaban en bolsas de plástico, todo muy cuidado, mucho más con la ropa, toda la agarraban y la ponían en bolsas, había unos botes grandísimos donde ponían las batas que ya te habías cambiado o las toallas y las sábanas”.

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Las indicaciones para convalecer en casa se las dieron por escrito, ya que había que tener mucha higiene y cuidado para evitar contagiar a alguien de su familia, por ejemplo, lavar el baño cada que entrara ya que es el único que hay en su vivienda. Y sobre cómo desechar el cubrebocas o algún otro material dice que en esas fechas no le dijeron que escribiera la leyenda Covid- 19 en alguna bolsa, pero que sí envolvía en plástico toda su basura.

Conforme pasan los días, las autoridades mexicanas se han dado a la tarea de hacer protocolos para que las personas que manejan estos residuos, incluidos los recolectores de basura que pasan por las calles, y las familias que tengan algún enfermo de Covid-19 conozcan cómo separarlos para evitar mayores contagios.

Protocolo para desechos

La Secretaría de Salud y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología distribuyeron un protocolo con el que se recomienda elaborar una solución anti-Covid-19 -que consiste en cuatro cucharadas soperas de cloro en un litro de agua- con la que se deberán rociar todos los desechos y envolverlos con doble bolsa, apoyados con el uso de guantes y evitando comprimirlos, además de mantenerlos debidamente etiquetados con un rótulo que diga “Covid-19” y almacenados durante cinco días, pues se ha señalado que este virus puede permanecer hasta tres días en una bolsa de plástico.

Se recomienda colocarla preferentemente en un lugar ventilado lejos de mascotas o animales que pudieran abrir las bolsas, hasta que sean recolectadas.

En cuanto a su recolección, una vez pasados los cinco días recomendados, los desechos deben ser incinerados o confinados en una celda de emergencia separada del resto de los residuos. Con la aclaración de que en esta celda no habrá pepena y que al finalizar la descarga de dichos residuos se procederá al lavado cuidadoso de los vehículos que los transportaron con la solución anti-Covid-19.

En la Central de Abasto de la Ciudad de México, que es una zona en la que ha habido más de 25 contagios entre las personas que trabajan ahí, se instaló un contenedor para que los desechos como cubrebocas, caretas y guantes sean depositados como RPBI.




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