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El candidato Fillon, imputado por malversación de fondos públicos

  • Carlos Siula
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PARÍS, Francia (OEM-Informex).- Si “la vergüenza mata”, como afirma el proverbio, el candidato presidencial de la derecha conservadora, François Fillon, debería estar muerto desde hace mucho tiempo. Su descenso a los infiernos se agravó ayer cuando la justicia lo inculpó oficialmente por “malversación de fondos públicos”, “desvío y apropiación indebida de fondos públicos” y por “no haber declarado a la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública un préstamo de 50 mil euros concedido por el empresario Marc Ladreit de Lacharrière.

La audiencia, inicialmente prevista para hoy (miércoles), en el marco de la investigación sobre supuestos empleos ficticios en beneficio de su esposa y dos de sus hijos, “fue adelantada un día para que pudiera llevarse a cabo en condiciones de total serenidad”, explicó su abogado, Antonin Lévy. De esa manera, la asistencia de Fillon a la Fiscalía Nacional Financiera no pudo ser registrada por las cámaras de televisión ni los fotógrafos.

Comprometedora en el plano político, la imputación de ayer no significa -sin embargo- una declaración oficial de culpabilidad. Al término de la instrucción, Fillon podrá ser enviado a juicio o ser sobreseído.

Durante la audiencia, el candidato presidencial del partido de derecha conservadora Los Republicanos (LR) se negó a responder a las preguntas de los jueces y se limitó a leer una larga declaración en la cual ratificó la posición que asumió desde que estalló el escándalo, hace dos meses y medio, tras las revelaciones del semanario “Le Canard Enchaîné”: “la realidad” del trabajo de su esposa Penélope “es innegable”, insistió. En su explicación también denunció a los jueces, que “decidieron convocarme en forma precipitada por hechos que, en algunos casos, sucedieron hace 20 años”, argumentó.

Persistir en esa línea de defensa permite a François Fillon mostrarse como víctima de un complot político, judicial y mediático. También envía a su electorado el mensaje de que tiene derecho moral de mantener su candidatura, aun después de haber sido inculpado. A principios de enero, sin embargo, había anunciado que retiraría su candidatura a la elección presidencial si la justicia lo inculpaba por algún tipo de delito.

Su situación se agravó en las últimas horas, debido a las revelaciones sobre una serie de delitos menores, pero que muestran claramente una cara desconocida del candidato.

Esta semana se supo que, desde 2012, un “amigo” financía al contado los trajes del hombre que aspira a dirigir la quinta potencia mundial. En los últimos cinco años, ese misterioso “mecenas” pagó en efectivo 35 mil 500 euros por su guardarropa. La última operación de ese generoso personaje data del 20 de febrero último por un total de 13 mil euros, “a pedido del candidato”. En Francia -donde los pagos al contado no pueden exceder mil euros-, los parlamentarios están obligados a declarar todo regalo que su costo sea superior a 150 euros.

El diario Le Parisien también reveló ayer que los dos hijos de Fillon que fueron remunerados como asistentes parlamentarios, devolvieron a su padre una parte importante de las remuneraciones percibidas por ese trabajo. En el caso de su hija Marie, de los 46 mil euros que cobró entre 2005 y 2007, la joven giró al candidato 33 mil a su cuenta personal.

El último acto de esa tragicomedia se produjo anoche, cuando la televisión pública demostró que el inflamado discurso de Fillon el domingo pasado en la plaza de Trocadero -destinado a acallar las voces de quienes pretendían hacerlo renunciar- era una réplica exacta de la declaración de política general que había pronunciado el 3 de julio de 2007 ante el Parlamento como primer ministro de Nicolas Sarkozy.

“No faltaba ni un punto ni una coma”, dijo avergonzado un militante del partido LR. Y sentenció: “Creo que Fillon ha perdido el sentido de la realidad”.