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Zacatecas atiende a migrantes deportados y genera oportunidades de desarrollo

Zacatecas.- La administración estatal, a través de la Secretaría del Zacatecano Migrante (Sezami), implementa una política migratoria transversal para atender, mediante acciones y programas concretos, a las y los zacatecanos deportados por el gobierno de los Estados Unidos (EUA).

Así lo expresó José Juan Estrada Hernández, titular de la Sezami, ante el pleno del Congreso del Estado y responder las preguntas de las y los diputados locales que integran la LXII Legislatura respecto a las acciones que implementa la dependencia para hacer frente a las deportaciones de zacatecanos.

En dicha política -agregó- participan más de 23 instituciones del ámbito federal y estatal, que implementan acciones específicas y flexibles, para atender a los migrantes deportados, sin pedirles muchos requisitos.

Dijo que Zacatecas es el único Estado del país que en 2017, operará el Fondo Estatal de Apoyo a Migrantes por 20 millones de pesos, que está a punto de abrir ventanilla y tendrá las mismas reglas de operación del programa federal.

En el detalle dijo que las acciones y programas tienen que ver con facilitar a los deportados seguro popular, créditos de vivienda y productivos para mujeres; becas y estímulos escolares, proyectos rurales, reducción de requisitos para ingresar a la escuela, certificación de habilidades, asesoría de derechos humanos, becas de capacitación y colocación de empleos, entre otros.

Asimismo, está el programa Soy México, Soy Migrante, que facilita el trámite de inserción de acta extranjera de nacimiento; además el denominado Somos Mexicanos, que sienta las bases para brindar atención integral a las y los mexicanos que regresan al país y así se reincorporen a la vida productiva.

Las dependencias que participan con ventanillas únicas para la atención de migrantes deportados son INM, SSZ, Secampo, Semujer, SAD, Sinfra, Sedesol, Seduzac, DIF, SFP, UAZ, SRE, SGG, Servicio del Empleo, Sezac y Economía federal, Sedatu y SEP, entre otras.

Las personas que son deportadas no son una carga para el Estado, la sociedad o sus comunidades, porque vienen con una mentalidad de trabajo diferente y con capacidades nuevas, que pueden ser aprovechadas por las empresas e industrias, enfatizó Estrada Hernández.