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Niños, “jóvenes desechables” para el crimen organizado

Por Rosario Bareño Domínguez

Son niños de 10, 12 y hasta a 17 años, “jóvenes desechables” del crimen organizado que son utilizados como “halcones” o “punteros” que provienen de familias disfuncionales, con el padre muerto, ejecutado por el narcotráfico, la madre desaparecida y con hermanos en la cárcel, por lo que se ven sujetos a vivir con tíos o abuelos, esta es la realidad de un segmento de la población infantil que vive en estas condiciones, donde su aspiración no es ser bombero, doctor o astronauta como antes, sino ser “sicario”.

En entrevista con EL OCCIDENTAL, el especialista en el trato con menores con problemas de adicción, que han tenido contacto con otros que se dedican a ser “halcones” (son los vigilantes en las organizaciones delictivas con celular y medio para moverse) y que solicitó no dar su nombre por temor a represalias, manifestó que es desconcertante el grado de descomposición del tejido social.

Son captados desde las mismas colonias o de escuelas donde son identificados por el grado de vulnerabilidad en que se encuentran y que nadie está pendiente de ellos.

Niños, niñas que en la década de los ochentas querían ser doctores, policías, bomberos, maestras, dentistas, astronautas, que inclusive llegaron a soñar ser Presidente de México, Gobernador de su estado y hoy es ser “sicario”, convertirse en una persona que trabaja para el cartel, empoderarse en ese ambiente.

Reveló que hace tiempo un empresario le comentó que quería contratar a jóvenes y adolescentes en esta situación y les daba un pago de mil 200 pesos semanales, pero que ellos preferían ser “halcones”, pues no les implicaba mayor trabajo que vigilar con el mismo pago.

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