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Llevan al hombre que agredió a cura a un centro de readaptación psicosocial

  • El Sol de Hermosillo
  • en República

Este jueves se realizó ante un Juez de Control, la audiencia inicial del potosino Juan René Silva Martínez, quien apuñaló al padre Miguel Angel Machorro en la Catedral Metropolitana.

Por un lado, el juez de Control Alejandro Cruz Sevilla, declaró la inimputabilidad del agresor acusado de tentativa de homicidio agravado y por otra parte, calificó de legal su detención y le impuso como medida cautelar su sometimiento a vigilancia en el Centro Varonil de Readaptación Psicosocial. Será hasta el 22 de mayo, cuando se defina si es vinculado o no, a proceso.

Asimismo, el acusado se reservó su derecho a declarar y un perito en psiquiatría confirmó que presenta síntomas activos de trastorno psicótico.

El detenido que llegó a las 11 de la mañana a las salas de juicio oral en el Tribunal Superior de Justicia capitalino, asesorado por su defensor privado, solicitó la duplicidad del término constitucional para que le sea definida su situación jurídica.

Por ello, se programó la continuación de audiencia para el próximo día 22 de mayo, en la que el juez determinará si lo vincula o no a proceso.

Al inicio de la audiencia el Juez Cruz Sevilla hizo una interpretación armónica de la legislación nacional y de convenciones internacionales signadas por México para determinar que, a pesar de la inimputabilidad del detenido, éste tiene la capacidad jurídica de goce y ejercicio de sus derechos.

Para su comparecencia en la audiencia, y dada la condición del acusado, el juez determinó que éste debía estar asistido, además de sus defensores públicos, por un perito en psiquiatría y una facilitadora encargada por hacer valer sus derechos, en este caso una especialista de la organización Documenta.

En la solicitud de audiencia por parte del agente del Ministerio Público hecha al TSJCDMX, se estableció que un perito de institución pública de psiquiatría, consideró que el detenido presentaba un trastorno psicótico de origen a determinar, que lo coloca en la condición de no reconocer lo que es un hecho delictivo.

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Por tal motivo, el juzgador procedió a declarar la inimputabilidad, aclarando que, con base en una interpretación armónica de la legislación mexicana y de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el detenido tiene capacidad jurídica y goce y ejercicio de sus derechos.

Por otra parte, el agente del Ministerio Público tuvo oportunidad de imputar el delito al detenido, refiriendo que causó una herida al párroco con un cuchillo en la cara posterior del cuello, hecho que atestiguaron diversas personas que alertaron a un policía federal, a quien solicitaron su intervención para detener al agresor.

El juez Cruz Sevilla consultó al detenido si era su deseo declarar, lo que motivó que su abogado defensor solicitara un receso para discutir en privado este punto con su defendido, el perito y la facilitadora.

Una vez culminado el receso de 20 minutos, el juez consultó al detenido, quien, asesorado por su abogado, expresó su deseo de reservarse su derecho a declarar.

En este punto, el perito en psiquiatría advirtió que, durante el receso, y con base en un examen mental, el sujeto presentaba síntomas activos de trastorno psicótico, tales como ideas delirantes de tipo persecutorio y distorsión de la realidad.