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El Tenampa un lugar con 91 años de tradición

  • Ericka Velázquez Medina
  • en Sociales

Por Ericka Velázquez

Ubicada en el corazón de la Plaza Garibaldi, El Tenampa a surfeado el tiempo y se ha consumado como uno de los lugares más antiguos y emblemáticos del lugar.

Sus puertas fueron abiertas en 1925 cuando Juan Indalecio Hernández Ibarra, quien poseía una tienda/cantina en Guadalajara, decidió probar suerte en la ciudad de México con un negocio similar, mismo que situó sobre la calle Honduras en Plaza Garibaldi al Norte del Centro Histórico de la Ciudad de México.

Hernández al ver el éxito de su nueva empresa decidió traerse al mariachi, por lo que se dio a la tarea de convencer a Concho Andrade, Cirilo Marmolejo y Juan Reyes, quienes tocaban en la hora de comida para amenizar el ambiente, tomando así la decisión de permanecer en la Ciudad de México.

La esposa de Hernández, Amalia Díaz, servía en la cantina un menú basado en platillos tradicionales jaliscienses como la birria, así como el ponche de granada. Además de estas agrupaciones que se presentó en El Tenampa el Mariachi Vargas de Tecalitlán.

Desde la década de los 30, dadas las presentaciones que tenían tanto Concho Andrade como Cirilo Marmolejo, en tanto una de las agrupaciones se presentaba en el escenario del Tenampa otro permanecía fuera interpretando canciones para los parroquianos que atendían la Plaza Garibaldi.

Represiones policiacas

De esta manera a partir de entonces se inició la permanencia de músicos de mariachi en dicha plaza, si bien lo importante para los músicos más que la plaza en sí era el Tenampa, ya que sufrían reprimendas por parte de la policía por presentarse en la plaza, además, por la asociación que con la cultura del mariachi tenía la cantina, su popularidad se incrementó a la par del género musical.

Fue hasta 1940 cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas ordenó el cese de intimidaciones de la policía a los mariachis de la plaza. El sitio fue frecuentado por personalidades como Frida Kahlo, Chavela Vargas y José Alfredo Jiménez, quienes se reunían ahí de manera constante para escribir sus canciones, además sirvió de escenario para algunas películas de Pedro Infante, Tin Tan y Cantinflas.

Ampliaciones

Actualmente el lugar cuenta con dos salones más, mismos que son abiertos al público los fines de semana. En ellos se pueden encontrar diversos murales, cuadros y piñatas en honor a diversos artistas que se han dado en el lugar.