/ miércoles 26 de junio de 2024

El Espectador | El Vaticano, Wikileaks y AMLO

En una serie de reuniones recientes, altos funcionarios del Vaticano han expresado su preocupación sobre la creciente influencia de líderes de izquierda en América Latina, especialmente en relación con el presidente venezolano Hugo Chávez. Esta preocupación fue destacada durante una conversación entre un embajador de Estados Unidos y el arzobispo Leonardo Sandri, jefe de asuntos internos del Vaticano y considerado el número tres en la jerarquía de la Santa Sede. Eso dice un cable confidencial de Estados Unidos compartido entre sus embajadas en diciembre del 2005. Fue liberado por Wikileaks, fundado por el hoy muy mencionado en los medios Julian Assange.

Hugo Rafael Chávez Frías fue el presidente de Venezuela de 1999 hasta su muerte en 2013, mientras que el argentino Leonardo Sandri se jubiló en noviembre del 2022, pero recuerdan las crónicas de los diarios de su país que fue uno de los hombres clave durante el pontificado de Juan Pablo II (1978 a 2005).

El cable dice que el embajador compartió con Sandri puntos cruciales sobre la influencia negativa de Venezuela en la región al inicio del nuevo siglo. Aunque algunas de estas preocupaciones ya le eran conocidas a Sandri, otras fueron novedades. Aun así, Sandri no se mostró sorprendido y compartió la convicción de que Chávez ha sido una figura peligrosa desde su llegada al poder. El arzobispo recordó que, durante su tiempo como nuncio en Caracas, observó de cerca las acciones de Chávez.

Según Sandri, el Vaticano, incluyendo al Papa, estaba preocupado por el giro hacia la izquierda en América Latina.

Se mencionaron figuras que parecen inspirarse en Castro y Chávez, incluyendo al mexicano Andrés Manuel López Obrador. Monsignor Paolo Gualtieri, en esos días director de país para Estados Unidos y México en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Vaticano, confirmó que sus superiores compartían esta preocupación sobre las conexiones entre Chávez, Castro y otros políticos de izquierda en la región.

Aunque el Vaticano reconocía los peligros de estos líderes, según Estados Unidos, la estrategia sobre cómo manejarlos era más compleja.

Sandri indicó que el Vaticano no cambiaría su enfoque no confrontacional hacia Chávez debido a la historia reciente entre Venezuela y la Santa Sede. No obstante, respondió favorablemente a la idea de que la ayuda directa de la Iglesia Católica de EU a la Iglesia venezolana para fortalecer sus programas sociales podría contrarrestar el atractivo de Chávez y mitigar sus ataques contra la Iglesia.

Gualtieri señaló que, en el caso de alguien como López Obrador, la Iglesia debía tener cuidado de no exceder sus límites e involucrarse en la política, sin importar cómo se sintiera al respecto. Dijo que los grupos masones y algunos segmentos de la sociedad mexicana estaban listos para atacar a los obispos o clérigos que se desviaran hacia el ámbito político.

“Estamos muy contentos por la salida de la cárcel de Julian. Era una cosa muy injusta, era como tener en prisión la libertad y en especial la libertad de expresión”, dijo López Obrador ayer durante su mañanera. Es más, en una carta que le envió a Joe Biden el mandatario mexicano, le dice: “En noviembre de 2022, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó nuevas directrices sobre la libertad de prensa. En ellas se estipula que los periodistas tienen derecho a solicitar, recibir y publicar material clasificado por causa de interés público. Al menos 17 de los 18 cargos en contra del señor Assange, cargos de la ley de espionaje, violan estas nuevas disposiciones de la justicia”.

El cable sobre El Vaticano y la carta a Biden son apenas fragmentos de historias que con el tiempo cobran sentido, pero que en su momento hubieran representado escándalos o crisis de “seguridad nacional”. Los gobiernos solamente como secretos entre unos cuantos los pueden contar.

En una serie de reuniones recientes, altos funcionarios del Vaticano han expresado su preocupación sobre la creciente influencia de líderes de izquierda en América Latina, especialmente en relación con el presidente venezolano Hugo Chávez. Esta preocupación fue destacada durante una conversación entre un embajador de Estados Unidos y el arzobispo Leonardo Sandri, jefe de asuntos internos del Vaticano y considerado el número tres en la jerarquía de la Santa Sede. Eso dice un cable confidencial de Estados Unidos compartido entre sus embajadas en diciembre del 2005. Fue liberado por Wikileaks, fundado por el hoy muy mencionado en los medios Julian Assange.

Hugo Rafael Chávez Frías fue el presidente de Venezuela de 1999 hasta su muerte en 2013, mientras que el argentino Leonardo Sandri se jubiló en noviembre del 2022, pero recuerdan las crónicas de los diarios de su país que fue uno de los hombres clave durante el pontificado de Juan Pablo II (1978 a 2005).

El cable dice que el embajador compartió con Sandri puntos cruciales sobre la influencia negativa de Venezuela en la región al inicio del nuevo siglo. Aunque algunas de estas preocupaciones ya le eran conocidas a Sandri, otras fueron novedades. Aun así, Sandri no se mostró sorprendido y compartió la convicción de que Chávez ha sido una figura peligrosa desde su llegada al poder. El arzobispo recordó que, durante su tiempo como nuncio en Caracas, observó de cerca las acciones de Chávez.

Según Sandri, el Vaticano, incluyendo al Papa, estaba preocupado por el giro hacia la izquierda en América Latina.

Se mencionaron figuras que parecen inspirarse en Castro y Chávez, incluyendo al mexicano Andrés Manuel López Obrador. Monsignor Paolo Gualtieri, en esos días director de país para Estados Unidos y México en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Vaticano, confirmó que sus superiores compartían esta preocupación sobre las conexiones entre Chávez, Castro y otros políticos de izquierda en la región.

Aunque el Vaticano reconocía los peligros de estos líderes, según Estados Unidos, la estrategia sobre cómo manejarlos era más compleja.

Sandri indicó que el Vaticano no cambiaría su enfoque no confrontacional hacia Chávez debido a la historia reciente entre Venezuela y la Santa Sede. No obstante, respondió favorablemente a la idea de que la ayuda directa de la Iglesia Católica de EU a la Iglesia venezolana para fortalecer sus programas sociales podría contrarrestar el atractivo de Chávez y mitigar sus ataques contra la Iglesia.

Gualtieri señaló que, en el caso de alguien como López Obrador, la Iglesia debía tener cuidado de no exceder sus límites e involucrarse en la política, sin importar cómo se sintiera al respecto. Dijo que los grupos masones y algunos segmentos de la sociedad mexicana estaban listos para atacar a los obispos o clérigos que se desviaran hacia el ámbito político.

“Estamos muy contentos por la salida de la cárcel de Julian. Era una cosa muy injusta, era como tener en prisión la libertad y en especial la libertad de expresión”, dijo López Obrador ayer durante su mañanera. Es más, en una carta que le envió a Joe Biden el mandatario mexicano, le dice: “En noviembre de 2022, el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicó nuevas directrices sobre la libertad de prensa. En ellas se estipula que los periodistas tienen derecho a solicitar, recibir y publicar material clasificado por causa de interés público. Al menos 17 de los 18 cargos en contra del señor Assange, cargos de la ley de espionaje, violan estas nuevas disposiciones de la justicia”.

El cable sobre El Vaticano y la carta a Biden son apenas fragmentos de historias que con el tiempo cobran sentido, pero que en su momento hubieran representado escándalos o crisis de “seguridad nacional”. Los gobiernos solamente como secretos entre unos cuantos los pueden contar.