/ lunes 9 de enero de 2023

El serrucho | ¡Sin abrazos!

Estábamos tan acostumbrados a escuchar al Presidente con su célebre frase que pasará a la historia de “abrazos no balazos” que nunca pensamos ver esas imágenes tan violentas de lo que se hizo para atrapar nuevamente a Ovidio Guzmán conocido como El Chapito o El Ratón.

Fue sorprendente ver una estrategia de una compleja detención sin que se pensara en una reacción como lo que ya se había visto. Extraña de sobremanera que no existiera una verdadera defensa a un evento de esta magnitud.

La verdad nunca se sabrá o quizá si se sabe nunca se va a creer, el Gobierno mexicano dejó todo a la especulación, poco o nada se dijo que fuera lo suficientemente creíble para entender lo sucedido. Además no se comprende cómo mueren o al menos eso dijeron una docena de militares, cuando supuestamente la Guardia Nacional fue quien realizó la estrategia.

México inició el año 2023 de la forma más violenta jamás esperada, se sintió una acción muy acelerada y sin lo que ellos llaman “estrategia militar”. Lo que se vio y vivió fue una improvisación extrema y una preocupación por ejecutar una detención.

De ahí lo que se dice y lo que se cree, todo gira en una acción para ofrecer la cabeza del narcotraficante más conocido públicamente en el mundo, y digo conocido porque no se trata ni por mucho el más buscado y el que más daño haya hecho al país.

Pero ya se detuvo, y si me preguntan si esto es bueno, se puede entender que sí, que es parte de lo que hace mucho se le pide al Presidente en este país, pues los abrazos no han servido de nada. No al menos en los resultados, pues nunca como este sexenio se había visto tanta sangre.

Y la pregunta que muchos se hacen es… ¿Qué sigue?, ahora van contra los narcotraficantes más violentos y quizá no tan conocidos, se enfrentará el Gobierno federal o otros grupos delincuenciales o sólo fue contra “Los Chapitos”.

Hoy día quedó demostrado que la fuerza de los grupos delincuenciales es tan fuerte que no se tiene respuesta a ello, vimos cómo fue sitiada una ciudad, como se atacó incluso a aviones de la Fuerza Aérea Mexicana,.

Quedó de manifiesto que no existe ni capacidad ni estrategia alguna para hacer algo por un país que se hunde en el fango de las drogas y la violencia, México tiene todo para ser grande, pero no se ve como ni cuando pudiera reaccionar.

Sólo chispazos de efectividad y curiosamente se ve cuando viene a México el presidente Biden de los Estados Unidos, de ahí lo que se ha dado en llamar “entregar la cabeza de Ovidio en charola de plata”.

Así las cosas, lo sucedido en Culiacán ha generado mucha especulación, mucho más que dejar convencidos y tranquilos a una sociedad que día a día comienza a darse cuenta de una estrategia fallida, así hayan detenido a Ovidio Guzman.


De ida


Es un hecho Ovidio seguramente que deberá entregarse a los Estados Unidos donde tiene cuentas pendientes, tenerlo en la cárcel del Altiplano es simplemente dejar que las cosas sigan su marcha, bien se sabe que en este país, la delincuencia mejor organizada trabaja desde las prisiones de México.

Las extorsiones, asesinatos, trasiego de droga, así como la elaboración de la misma se organiza en celdas cómodamente adaptadas para los líderes detenidos y aparentemente fuera de circulación.

Si Ovidio Guzmán no es entregado a la justicia norteamericana, podremos decir que no sucedió nada, salvo la muerte de muchos militares y civiles en una estrategia precipitada y fallida.

Qué bueno que las acciones para detener a quienes envenenan al país y al mundo sean detenidos, pero esto no representa absolutamente nada que puede ser significativo para acabar con un mal, es simplemente pasar el poder de unas manos a otras, solamente eso.


De vuelta


Si el presidente López Obrador considera que los mexicanos quedaron tranquilos con esta detención, se le puede decir que no, por el contrario, quedó de manifiesto la poca respuesta que existe para enfrentar a otro poder de facto que es el crimen organizado.

Culiacán sigue armado hasta los dientes, sigue y seguirá siendo la tierra de los “Chapitos” sigue siendo una ciudad donde mandan los grupos delincuenciales y donde se sigue y seguirá haciendo todo tipo de droga, desde la siembra de la mariguana hasta la droga que hoy día mata a cientos de miles de personas en el mundo como es el fentanilo.

Así que no ha pasado nada, simplemente un día que se dejó de ofrecer abrazos y se vieron nuevamente los balazos, es un hecho, el Presidente tendrá que explicar muy pero muy bien a qué se debe el “cambio” de estrategia, ahora fueron balazos sin abrazo.


Aserrín


Ya veremos cómo se da la reunión de los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México, ya veremos si el sacrificio de militares y civiles fue suficiente para convencer a los visitantes y si ello abre las puertas a una buena negociación con los poderosos del norte… ¡ya veremos!


Víctor Mendoza Lambert director de Grupo Entre Todos.

Correo: vmendoza1@hotmail.com

Twitter: @VictorMendozaL

Facebook: Víctor Mendoza Lambert

WhatsApp: 6624335077


Estábamos tan acostumbrados a escuchar al Presidente con su célebre frase que pasará a la historia de “abrazos no balazos” que nunca pensamos ver esas imágenes tan violentas de lo que se hizo para atrapar nuevamente a Ovidio Guzmán conocido como El Chapito o El Ratón.

Fue sorprendente ver una estrategia de una compleja detención sin que se pensara en una reacción como lo que ya se había visto. Extraña de sobremanera que no existiera una verdadera defensa a un evento de esta magnitud.

La verdad nunca se sabrá o quizá si se sabe nunca se va a creer, el Gobierno mexicano dejó todo a la especulación, poco o nada se dijo que fuera lo suficientemente creíble para entender lo sucedido. Además no se comprende cómo mueren o al menos eso dijeron una docena de militares, cuando supuestamente la Guardia Nacional fue quien realizó la estrategia.

México inició el año 2023 de la forma más violenta jamás esperada, se sintió una acción muy acelerada y sin lo que ellos llaman “estrategia militar”. Lo que se vio y vivió fue una improvisación extrema y una preocupación por ejecutar una detención.

De ahí lo que se dice y lo que se cree, todo gira en una acción para ofrecer la cabeza del narcotraficante más conocido públicamente en el mundo, y digo conocido porque no se trata ni por mucho el más buscado y el que más daño haya hecho al país.

Pero ya se detuvo, y si me preguntan si esto es bueno, se puede entender que sí, que es parte de lo que hace mucho se le pide al Presidente en este país, pues los abrazos no han servido de nada. No al menos en los resultados, pues nunca como este sexenio se había visto tanta sangre.

Y la pregunta que muchos se hacen es… ¿Qué sigue?, ahora van contra los narcotraficantes más violentos y quizá no tan conocidos, se enfrentará el Gobierno federal o otros grupos delincuenciales o sólo fue contra “Los Chapitos”.

Hoy día quedó demostrado que la fuerza de los grupos delincuenciales es tan fuerte que no se tiene respuesta a ello, vimos cómo fue sitiada una ciudad, como se atacó incluso a aviones de la Fuerza Aérea Mexicana,.

Quedó de manifiesto que no existe ni capacidad ni estrategia alguna para hacer algo por un país que se hunde en el fango de las drogas y la violencia, México tiene todo para ser grande, pero no se ve como ni cuando pudiera reaccionar.

Sólo chispazos de efectividad y curiosamente se ve cuando viene a México el presidente Biden de los Estados Unidos, de ahí lo que se ha dado en llamar “entregar la cabeza de Ovidio en charola de plata”.

Así las cosas, lo sucedido en Culiacán ha generado mucha especulación, mucho más que dejar convencidos y tranquilos a una sociedad que día a día comienza a darse cuenta de una estrategia fallida, así hayan detenido a Ovidio Guzman.


De ida


Es un hecho Ovidio seguramente que deberá entregarse a los Estados Unidos donde tiene cuentas pendientes, tenerlo en la cárcel del Altiplano es simplemente dejar que las cosas sigan su marcha, bien se sabe que en este país, la delincuencia mejor organizada trabaja desde las prisiones de México.

Las extorsiones, asesinatos, trasiego de droga, así como la elaboración de la misma se organiza en celdas cómodamente adaptadas para los líderes detenidos y aparentemente fuera de circulación.

Si Ovidio Guzmán no es entregado a la justicia norteamericana, podremos decir que no sucedió nada, salvo la muerte de muchos militares y civiles en una estrategia precipitada y fallida.

Qué bueno que las acciones para detener a quienes envenenan al país y al mundo sean detenidos, pero esto no representa absolutamente nada que puede ser significativo para acabar con un mal, es simplemente pasar el poder de unas manos a otras, solamente eso.


De vuelta


Si el presidente López Obrador considera que los mexicanos quedaron tranquilos con esta detención, se le puede decir que no, por el contrario, quedó de manifiesto la poca respuesta que existe para enfrentar a otro poder de facto que es el crimen organizado.

Culiacán sigue armado hasta los dientes, sigue y seguirá siendo la tierra de los “Chapitos” sigue siendo una ciudad donde mandan los grupos delincuenciales y donde se sigue y seguirá haciendo todo tipo de droga, desde la siembra de la mariguana hasta la droga que hoy día mata a cientos de miles de personas en el mundo como es el fentanilo.

Así que no ha pasado nada, simplemente un día que se dejó de ofrecer abrazos y se vieron nuevamente los balazos, es un hecho, el Presidente tendrá que explicar muy pero muy bien a qué se debe el “cambio” de estrategia, ahora fueron balazos sin abrazo.


Aserrín


Ya veremos cómo se da la reunión de los presidentes de Canadá, Estados Unidos y México, ya veremos si el sacrificio de militares y civiles fue suficiente para convencer a los visitantes y si ello abre las puertas a una buena negociación con los poderosos del norte… ¡ya veremos!


Víctor Mendoza Lambert director de Grupo Entre Todos.

Correo: vmendoza1@hotmail.com

Twitter: @VictorMendozaL

Facebook: Víctor Mendoza Lambert

WhatsApp: 6624335077