/ domingo 14 de abril de 2024

Paréntesis | Por una recuperación de la brevedad: Caleidoscopio de Hai-kais

In memoriam poetae praesentem in aeternum, Laura Delia Quintero

Si bien es cierto que José Juan Tablada irrumpió en la poesía mexicana del siglo pasado con una propuesta poética que, para su época, estableció una ruptura fundamental dentro del panorama de las letras de nuestro país —como apunta en la contraportada de Caleidoscopio de Hai-kais, el poeta Alonso Vidal—; también es cierto que Laura Delia Quintero se deslinda de la presencia de Tablada (con quien la podría unir nada más la referencia formal) en un afán de hacer, de esta forma poética que es el hai-kai, no un mero reflejo de la influencia japonesa dentro de las letras sonorenses sino, más bien, una búsqueda reflexiva hacia una forma de decir las cosas que, para Quintero, se vuelve una necesidad mínima —en el sentido de brevedad— y que ella, en un franco afán de ruptura con toda una tradición vanguardista, retomándola para refuncionalizarla, decide elaborar, como una artesana japonés, una serie de hai-kais. Sin embargo, párrafos más adelante haré una digresión sobre el aspecto formal entre la forma japonesa del hai-kai y el hai-ku solo como un indicio para despertar la curiosidad de quien lea este ensayo. David Huerta, citado en uno de los muchos epígrafes que pueblan, Caleidoscopio de Hai-kais (ISC/La Cábula ediciones/Qedra Khayada Editorial: 2006) dice: "…abrir una semilla y descubrir un bosque/ dentro de la semilla"; está visión aristótelica del acto y la potencia, semilla—bosque, es la que nos comparte en su poesía Laura Delia Quintero.

Lee también: Alx Cruz llega al fin de su catarsis con su poemario “Menos que un café”

Este poemario, Quintero marca una nueva línea en la obra poética de esta poeta sinaloense radicada en Hermosillo desde hace ya varios años. En Sobre las huellas del polvo (Casa de la Cultura, 1988) se ve un discurso lírico desbordado donde no hay una conciencia sobre el acto mismo de la escritura y el lenguaje, sobre el cómo decir lo que la poeta quiere decir: la expresión pura del YO que se enfrenta al mundo, a su condena y a su fragilidad. Incluso para ella, parafraseando uno de los poemas que aparecen en este primer poemario, utiliza la metáfora del árbol con un hacha hendida en el tronco, para referirse al lenguaje que usa y no le basta para enfrentarse al mundo pues tiene la herida de la imposibilidad de significar plenamente.

En relación a su libro Sobre las huellas del polvo, la poeta explicó a Carlos Sánchez lo siguiente: “Fue un desgarramiento. Yo me sentía, en ese tiempo, desollada, y además siempre pensé que el poeta debía ser sincero consigo mismo y con lo que escribe; esa fue una época muy dura para mí, y ese poemario fue un exorcismo; después no ha sido igual y espero no haber escrito poemas tan duros como los de ese tiempo, tan amargos” (cita tomada de la extinta revista andante26.com).

Caleidoscopio de Hai-kais viene a establecer un diálogo con nuestra contemporaneidad desde una tradición poética regional, nacional y universal. Laura Delia Quintero no se limita a recuperar una forma en su decir, sino que la renueva para reafirmarse ante el mundo a partir de esas breves percepciones que, en su misma fugacidad, establecen un diálogo total entre el lector y lo que la poeta ofrece como una visión que, basada en la fugacidad del instante, marca con su palabra las 170 páginas que conforman este caleidoscopio. Los hai-kais de Quintero reflejan los motivos poéticos con los que la alquimia de la poeta juega, una y otra vez, en el firme propósito de alcanzar lo inalcanzable: la soledad, el amor, el acto escritural, la lluvia, el desierto, la re-creación de sus lecturas, la injusticia social, su condición de mujer; pero sobre todo un marcado erotismo que permea de principio a fin este libro y que hace coincidir todos los demás motivos en uno solo: la pulsión de vida y su desbordamiento múltiple:

La madurez de Laura Delia Quintero como poeta se hace patente no nada más en su decir sino en la actitud reflexiva ante el hecho poético / Foto: Mike Acosta / El Sol de Hermosillo

ATADURA

No sé qué hacer

llueves en mí diluvias

tifón arrasas

Sin embargo, la madurez de Laura Delia Quintero como poeta se hace patente no nada más en su decir sino en la actitud reflexiva ante el hecho poético. Busca a través de una serie de experimentaciones formales —sintácticas (la sustitución de comas por espacios de aliento más largos que es la más evidente), morfológicas (rompimientos de palabras para asumir una doble significación, neologismos, etc.), semantizaciones (verbos que se adjetivizan, sustantivizan, contaminaciones de unas palabras a otras, etc.)— dar con la realidad concreta del poema. En MULTIPLICIDAD la poeta dice:

Ave poema

pulpa de linfa y signo

ala y saeta.

La reflexión hacia el objeto que se crea se hace evidente. La propia necesidad la obliga a ir una y otra vez a la realidad concreta del poema que se vuelve un significado infinito que esclaviza su condición: Ni Fénix Ni ave / coplera en soledad / al pie de un verso; y lleva a la reflexión misma del contenido la definición de la forma poética que se contiene a sí misma, la definición del hai-kai surge de sí misma:

Un heptasílabo y

pentasílabos pares

forman Hai-kai.

La experimentación a la que somete Laura Delia Quintero a esta forma oriental no estriba simplemente en una concepción formal sino de contenido ya que el hai-kai, en sus orígenes, se abocaba a cuestiones satíricas y los juegos con el lenguaje en ese sentido. Sin embargo, la influencia de los hai-kai de la poeta no surge desde su origen jocoso, con tintes altamente folclóricos por no decir vulgares; es decir, que deriva del vulgo, en el sentido de pueblo. La marca estilística recurrente es a la variación más elaborada en temáticas que hizo el poeta Matsuo Basho (1644 – 1694) al darles un tono serio, de alcances filosóficos y, es así que el hai-kai se vuelve una forma reflexiva ante la contemplación de la naturaleza y la experiencia del poeta dando como resultado, un despliegue de imágenes concentradas que, al momento de leerlas, se desbordan en colores y frescura. En esta forma poética no hay conciencia, no hay razón, pues el poeta expone sus sentidos a la contemplación de la naturaleza; es decir, hay una apreciación estética y no un acto racional de entender la naturaleza. Con esta refuncionalización del hai-kai nace el hai-ku. Laura Delia Quintero aborda esta última forma, pero decide mantenerse en el origen de la misma. Las diferencias entre el hai-kai y el hai-ku son abismales, pero no es afán el adentrarse en ellas. Aquí se deja un espacio de curiosidad para que el lector de click, si así lo desea, en el hipervínculo donde se deslinda esta cuestión.

Si en las secciones que preceden y anteceden a “Cartas sobre el agua” “De amor y sus desfalcos”, “Óleos en re menor”, “Cuestionemas”, “Poegrafías”, “Contracorriente” y “Candoremas”— hay una explosión lírica que fluye, por no decir define, a todo el conjunto dentro de los invisibles límites de la concepción dada anteriormente para esta forma poética japonesa; en esta sección, la segunda, Quintero expone su conciencia social y hace una crítica muy fuerte al poder en turno, al otro, a partir de una conciencia del discurso, de su condición ideológicamente impuesta y que, Laura Delia poeta-mujer, somete a la ironía. Así vemos como la voz de la poeta se rebela desde la conciencia de sí misma como mujer:

Quintero rompe con los esquemas, constructos socioculturales de género, que le han sido inculcados a la mujer / Foto: Mike Acosta / El Sol de Hermosillo

OLD FASHION

¿Cuál sexo débil?

Sucio canon que esgrimen

quienes aplastan.

y:

ESCLAVITUD

Domesticadas

se someten al aro:

qué pen-de-cándidas

Finalmente, sobre este tópico, Quintero rompe con los esquemas, constructos socioculturales de género, que le han sido inculcados a la mujer. Así su voz se desdobla en una autorreflexión que se externa hacia el poema:

DESPERTAR

... y desagraviate

ni “abnegada” ni “santa”

mujer a secas.

Pero también hay una conciencia sobre lo otro, lo que está más allá de su condición de género pero que, como ser humano, también es participe y lo sufre. Así, el poeta contempla todo para volverlo contención poética en el hai-kai. La naturaleza del poema, la naturaleza tal cual, la naturaleza social, etc. Laura Delia Quintero, la poeta, reflexiona sobre la deshumanización que sufre el hombre al enfrentarse, ente sin conciencia, a los medios masivos de comunicación (televisión, internet, redes sociales, etc.) y a la pobreza humana que, dentro de estos poemas, es iconizada por hombres postrados, mendrugadores, perros sonámbulos, para exponenciarse en:

FOLCLOR

Entre cruceros

Niños de mercancía

venden miseria.

Sin embargo, como ya dije anteriormente, el contenido renueva la forma del hai-kai siguiendo más la estética del hai-ku, forma destinada a la contemplación, pero en el caso de Laura Delia Quintero, la contemplación sucumbe ante su necesidad de decir las cosas de su contexto social, de hacerlas patentes dentro de los apretados límites de esta forma poética.

Poeta de su tiempo, Laura Delia Quintero no nada más asume su voz como un acto de creación sino, dueña de una voz única, de la re-creación de un diálogo con la tradición de la vanguardia mexicana. En la penúltima sección de Caleidoscopio de Hai-kas, “Contracorriente”, tiene el epírafe: Quién hubiera dicho/ que estos poemas de otros/ iban a ser míos. / (…) Quién hubiera dicho/ que estos poemas míos/ iban a ser de otros; de Mario Benedetti. Las palabras de este poeta uruguayo sirven de preámbulo para Quintero quien, de manera decidida y sin el más leve titubeo, inserta su poesía en una posmodernidad tardía que, si ya en "Cartas al agua" cuestiona la identidad de la mujer como algo construido y que la poeta deconstruye para reconstruirla, resignificarla con su palabra, la realidad de una pobreza urbana que contrasta con el discurso progresista del poder en turno; en "Contracorriente", la penúltima sección del poemario, somos testigos de la conciencia de la poeta en su contemporaneidad ya que no rechaza sus influencias sino que las asume a través de una intertextualidad tamizada por su deseo de re-crear, a los poetas que van permeando toda su poética. Hace tiempo escuché decir a alguien que realmente los lectores de poesía somos recolectores de versos y Quintero sabe que el poeta va recogiendo, aquí y allá, como una gambusina, una serie de poéticas que se potencializan al ser re-elaboradas a través de estos entes breves que llenan su libro. Una relación muy estrecha es la que esta poeta establece con las poéticas de la tradición, pero también con las contemporáneas. Laura Delia Quintero dice abiertamente quienes la marcan: Bécquer, Nervo, Neruda, Gorostiza, entre muchos otros; son las presencias que se multiplican dentro del discurso multitudinario de Quintero quien se asume como rapsoda / de cabeza a raíz / y a cualquier hora.

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Una poética que bien nos muestra a Laura Delia Quintero como una poeta consciente de sí misma: la forma que se funde al contenido y viceversa; una poeta consciente de su entorno, de su condición, de su yo polisémico, de su fragilidad ante la vida; pero también una poeta que cuestiona, que transgrede la tradición y que se inserta en una posmodernidad que nos ofrece en Caleidoscopio de Hai-kais, brevemente, gota a gota, y hace patente una propuesta novedosa en el panorama de la poesía sonorense escrita por mujeres. Laura Delia Quintero nos expone a la delgada tensión que un hai-kai logra, a través de su forma, para asistir a un decir que se vuelve discreto y vital por una recuperación de la brevedad en la que nuestros sentidos nos llevan a la reflexión sobre nuestra propia naturaleza tanto individual como conectiva.

Caleidoscopio de Hai-kais

Laura Delia Quintero G.

Instituto Sonorense de Cultura, La Cábula Ediciones, Qedra Khoyada Editorial.

2006

170 pag.

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Si bien es cierto que José Juan Tablada irrumpió en la poesía mexicana del siglo pasado con una propuesta poética que, para su época, estableció una ruptura fundamental dentro del panorama de las letras de nuestro país —como apunta en la contraportada de Caleidoscopio de Hai-kais, el poeta Alonso Vidal—; también es cierto que Laura Delia Quintero se deslinda de la presencia de Tablada (con quien la podría unir nada más la referencia formal) en un afán de hacer, de esta forma poética que es el hai-kai, no un mero reflejo de la influencia japonesa dentro de las letras sonorenses sino, más bien, una búsqueda reflexiva hacia una forma de decir las cosas que, para Quintero, se vuelve una necesidad mínima —en el sentido de brevedad— y que ella, en un franco afán de ruptura con toda una tradición vanguardista, retomándola para refuncionalizarla, decide elaborar, como una artesana japonés, una serie de hai-kais. Sin embargo, párrafos más adelante haré una digresión sobre el aspecto formal entre la forma japonesa del hai-kai y el hai-ku solo como un indicio para despertar la curiosidad de quien lea este ensayo. David Huerta, citado en uno de los muchos epígrafes que pueblan, Caleidoscopio de Hai-kais (ISC/La Cábula ediciones/Qedra Khayada Editorial: 2006) dice: "…abrir una semilla y descubrir un bosque/ dentro de la semilla"; está visión aristótelica del acto y la potencia, semilla—bosque, es la que nos comparte en su poesía Laura Delia Quintero.

Lee también: Alx Cruz llega al fin de su catarsis con su poemario “Menos que un café”

Este poemario, Quintero marca una nueva línea en la obra poética de esta poeta sinaloense radicada en Hermosillo desde hace ya varios años. En Sobre las huellas del polvo (Casa de la Cultura, 1988) se ve un discurso lírico desbordado donde no hay una conciencia sobre el acto mismo de la escritura y el lenguaje, sobre el cómo decir lo que la poeta quiere decir: la expresión pura del YO que se enfrenta al mundo, a su condena y a su fragilidad. Incluso para ella, parafraseando uno de los poemas que aparecen en este primer poemario, utiliza la metáfora del árbol con un hacha hendida en el tronco, para referirse al lenguaje que usa y no le basta para enfrentarse al mundo pues tiene la herida de la imposibilidad de significar plenamente.

En relación a su libro Sobre las huellas del polvo, la poeta explicó a Carlos Sánchez lo siguiente: “Fue un desgarramiento. Yo me sentía, en ese tiempo, desollada, y además siempre pensé que el poeta debía ser sincero consigo mismo y con lo que escribe; esa fue una época muy dura para mí, y ese poemario fue un exorcismo; después no ha sido igual y espero no haber escrito poemas tan duros como los de ese tiempo, tan amargos” (cita tomada de la extinta revista andante26.com).

Caleidoscopio de Hai-kais viene a establecer un diálogo con nuestra contemporaneidad desde una tradición poética regional, nacional y universal. Laura Delia Quintero no se limita a recuperar una forma en su decir, sino que la renueva para reafirmarse ante el mundo a partir de esas breves percepciones que, en su misma fugacidad, establecen un diálogo total entre el lector y lo que la poeta ofrece como una visión que, basada en la fugacidad del instante, marca con su palabra las 170 páginas que conforman este caleidoscopio. Los hai-kais de Quintero reflejan los motivos poéticos con los que la alquimia de la poeta juega, una y otra vez, en el firme propósito de alcanzar lo inalcanzable: la soledad, el amor, el acto escritural, la lluvia, el desierto, la re-creación de sus lecturas, la injusticia social, su condición de mujer; pero sobre todo un marcado erotismo que permea de principio a fin este libro y que hace coincidir todos los demás motivos en uno solo: la pulsión de vida y su desbordamiento múltiple:

La madurez de Laura Delia Quintero como poeta se hace patente no nada más en su decir sino en la actitud reflexiva ante el hecho poético / Foto: Mike Acosta / El Sol de Hermosillo

ATADURA

No sé qué hacer

llueves en mí diluvias

tifón arrasas

Sin embargo, la madurez de Laura Delia Quintero como poeta se hace patente no nada más en su decir sino en la actitud reflexiva ante el hecho poético. Busca a través de una serie de experimentaciones formales —sintácticas (la sustitución de comas por espacios de aliento más largos que es la más evidente), morfológicas (rompimientos de palabras para asumir una doble significación, neologismos, etc.), semantizaciones (verbos que se adjetivizan, sustantivizan, contaminaciones de unas palabras a otras, etc.)— dar con la realidad concreta del poema. En MULTIPLICIDAD la poeta dice:

Ave poema

pulpa de linfa y signo

ala y saeta.

La reflexión hacia el objeto que se crea se hace evidente. La propia necesidad la obliga a ir una y otra vez a la realidad concreta del poema que se vuelve un significado infinito que esclaviza su condición: Ni Fénix Ni ave / coplera en soledad / al pie de un verso; y lleva a la reflexión misma del contenido la definición de la forma poética que se contiene a sí misma, la definición del hai-kai surge de sí misma:

Un heptasílabo y

pentasílabos pares

forman Hai-kai.

La experimentación a la que somete Laura Delia Quintero a esta forma oriental no estriba simplemente en una concepción formal sino de contenido ya que el hai-kai, en sus orígenes, se abocaba a cuestiones satíricas y los juegos con el lenguaje en ese sentido. Sin embargo, la influencia de los hai-kai de la poeta no surge desde su origen jocoso, con tintes altamente folclóricos por no decir vulgares; es decir, que deriva del vulgo, en el sentido de pueblo. La marca estilística recurrente es a la variación más elaborada en temáticas que hizo el poeta Matsuo Basho (1644 – 1694) al darles un tono serio, de alcances filosóficos y, es así que el hai-kai se vuelve una forma reflexiva ante la contemplación de la naturaleza y la experiencia del poeta dando como resultado, un despliegue de imágenes concentradas que, al momento de leerlas, se desbordan en colores y frescura. En esta forma poética no hay conciencia, no hay razón, pues el poeta expone sus sentidos a la contemplación de la naturaleza; es decir, hay una apreciación estética y no un acto racional de entender la naturaleza. Con esta refuncionalización del hai-kai nace el hai-ku. Laura Delia Quintero aborda esta última forma, pero decide mantenerse en el origen de la misma. Las diferencias entre el hai-kai y el hai-ku son abismales, pero no es afán el adentrarse en ellas. Aquí se deja un espacio de curiosidad para que el lector de click, si así lo desea, en el hipervínculo donde se deslinda esta cuestión.

Si en las secciones que preceden y anteceden a “Cartas sobre el agua” “De amor y sus desfalcos”, “Óleos en re menor”, “Cuestionemas”, “Poegrafías”, “Contracorriente” y “Candoremas”— hay una explosión lírica que fluye, por no decir define, a todo el conjunto dentro de los invisibles límites de la concepción dada anteriormente para esta forma poética japonesa; en esta sección, la segunda, Quintero expone su conciencia social y hace una crítica muy fuerte al poder en turno, al otro, a partir de una conciencia del discurso, de su condición ideológicamente impuesta y que, Laura Delia poeta-mujer, somete a la ironía. Así vemos como la voz de la poeta se rebela desde la conciencia de sí misma como mujer:

Quintero rompe con los esquemas, constructos socioculturales de género, que le han sido inculcados a la mujer / Foto: Mike Acosta / El Sol de Hermosillo

OLD FASHION

¿Cuál sexo débil?

Sucio canon que esgrimen

quienes aplastan.

y:

ESCLAVITUD

Domesticadas

se someten al aro:

qué pen-de-cándidas

Finalmente, sobre este tópico, Quintero rompe con los esquemas, constructos socioculturales de género, que le han sido inculcados a la mujer. Así su voz se desdobla en una autorreflexión que se externa hacia el poema:

DESPERTAR

... y desagraviate

ni “abnegada” ni “santa”

mujer a secas.

Pero también hay una conciencia sobre lo otro, lo que está más allá de su condición de género pero que, como ser humano, también es participe y lo sufre. Así, el poeta contempla todo para volverlo contención poética en el hai-kai. La naturaleza del poema, la naturaleza tal cual, la naturaleza social, etc. Laura Delia Quintero, la poeta, reflexiona sobre la deshumanización que sufre el hombre al enfrentarse, ente sin conciencia, a los medios masivos de comunicación (televisión, internet, redes sociales, etc.) y a la pobreza humana que, dentro de estos poemas, es iconizada por hombres postrados, mendrugadores, perros sonámbulos, para exponenciarse en:

FOLCLOR

Entre cruceros

Niños de mercancía

venden miseria.

Sin embargo, como ya dije anteriormente, el contenido renueva la forma del hai-kai siguiendo más la estética del hai-ku, forma destinada a la contemplación, pero en el caso de Laura Delia Quintero, la contemplación sucumbe ante su necesidad de decir las cosas de su contexto social, de hacerlas patentes dentro de los apretados límites de esta forma poética.

Poeta de su tiempo, Laura Delia Quintero no nada más asume su voz como un acto de creación sino, dueña de una voz única, de la re-creación de un diálogo con la tradición de la vanguardia mexicana. En la penúltima sección de Caleidoscopio de Hai-kas, “Contracorriente”, tiene el epírafe: Quién hubiera dicho/ que estos poemas de otros/ iban a ser míos. / (…) Quién hubiera dicho/ que estos poemas míos/ iban a ser de otros; de Mario Benedetti. Las palabras de este poeta uruguayo sirven de preámbulo para Quintero quien, de manera decidida y sin el más leve titubeo, inserta su poesía en una posmodernidad tardía que, si ya en "Cartas al agua" cuestiona la identidad de la mujer como algo construido y que la poeta deconstruye para reconstruirla, resignificarla con su palabra, la realidad de una pobreza urbana que contrasta con el discurso progresista del poder en turno; en "Contracorriente", la penúltima sección del poemario, somos testigos de la conciencia de la poeta en su contemporaneidad ya que no rechaza sus influencias sino que las asume a través de una intertextualidad tamizada por su deseo de re-crear, a los poetas que van permeando toda su poética. Hace tiempo escuché decir a alguien que realmente los lectores de poesía somos recolectores de versos y Quintero sabe que el poeta va recogiendo, aquí y allá, como una gambusina, una serie de poéticas que se potencializan al ser re-elaboradas a través de estos entes breves que llenan su libro. Una relación muy estrecha es la que esta poeta establece con las poéticas de la tradición, pero también con las contemporáneas. Laura Delia Quintero dice abiertamente quienes la marcan: Bécquer, Nervo, Neruda, Gorostiza, entre muchos otros; son las presencias que se multiplican dentro del discurso multitudinario de Quintero quien se asume como rapsoda / de cabeza a raíz / y a cualquier hora.

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Una poética que bien nos muestra a Laura Delia Quintero como una poeta consciente de sí misma: la forma que se funde al contenido y viceversa; una poeta consciente de su entorno, de su condición, de su yo polisémico, de su fragilidad ante la vida; pero también una poeta que cuestiona, que transgrede la tradición y que se inserta en una posmodernidad que nos ofrece en Caleidoscopio de Hai-kais, brevemente, gota a gota, y hace patente una propuesta novedosa en el panorama de la poesía sonorense escrita por mujeres. Laura Delia Quintero nos expone a la delgada tensión que un hai-kai logra, a través de su forma, para asistir a un decir que se vuelve discreto y vital por una recuperación de la brevedad en la que nuestros sentidos nos llevan a la reflexión sobre nuestra propia naturaleza tanto individual como conectiva.

Caleidoscopio de Hai-kais

Laura Delia Quintero G.

Instituto Sonorense de Cultura, La Cábula Ediciones, Qedra Khoyada Editorial.

2006

170 pag.

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