/ viernes 22 de marzo de 2019

Desde pequeña deseaba ayudar a la gente: Ana Chávez, bombera de profesión

Todos los días al salir a cumplir con su deber, su señora madre la despide siempre con la bendición y con el deseo de que vuelva con bien a casa

Orgullosa de su profesión, Ana Chávez comparte su pasión por ser bombera y las satisfacciones que tiene al realizar lo que más le gusta. Desde pequeña deseaba ayudar a la gente, al escuchar las sirenas y ver a los “Tragahumo” en acción la alentaba a seguir con su sueño.

Ana platicó que toma apenas 40 segundos colocarse el uniforme para salir a salvar el mundo de las llamas, y que son pocas las mujeres que se dedican a esta profesión. Actualmente, comentó, en el Departamento de Bomberos Centro de Hermosillo laboran solamente diez féminas.

Una de las experiencias más fuertes fue en su primer servicio, un incendio en la carpintería del Cereso 2, fue donde utilizó todo su equipo completo. “Se me empezó a llenar la mascarilla de humo, como principiante pensé que era normal, mi error más grande fue quedarme dentro, uno de mis compañeros al observarme me comenta que me tengo que salir porque podría intoxicarme”, agregó Chávez.

Asimismo, narró que su familia la apoyó desde el momento que tomó la decisión, es así que todos los días, al salir a cumplir con su deber, su señora madre la despide siempre con la bendición y con el deseo de que vuelva con bien a casa.

Orgullosa de su profesión, Ana Chávez comparte su pasión por ser bombera y las satisfacciones que tiene al realizar lo que más le gusta. Desde pequeña deseaba ayudar a la gente, al escuchar las sirenas y ver a los “Tragahumo” en acción la alentaba a seguir con su sueño.

Ana platicó que toma apenas 40 segundos colocarse el uniforme para salir a salvar el mundo de las llamas, y que son pocas las mujeres que se dedican a esta profesión. Actualmente, comentó, en el Departamento de Bomberos Centro de Hermosillo laboran solamente diez féminas.

Una de las experiencias más fuertes fue en su primer servicio, un incendio en la carpintería del Cereso 2, fue donde utilizó todo su equipo completo. “Se me empezó a llenar la mascarilla de humo, como principiante pensé que era normal, mi error más grande fue quedarme dentro, uno de mis compañeros al observarme me comenta que me tengo que salir porque podría intoxicarme”, agregó Chávez.

Asimismo, narró que su familia la apoyó desde el momento que tomó la decisión, es así que todos los días, al salir a cumplir con su deber, su señora madre la despide siempre con la bendición y con el deseo de que vuelva con bien a casa.