/ miércoles 9 de octubre de 2019

Lo digo como es || No nos llamemos extrañados 

En el último tramo de la campaña que lo llevó a la Presidencia de la República, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador llamaba a votar por Morena; a tachar en la boleta electoral el logotipo de su movimiento, así sin más.

Argumentaba su solicitud en el sentido de que así se aseguraría que no habría trabas para que el proyecto que estaba proponiendo, se hiciera realidad y no encontrara barreras infranqueables en el Legislativo y en los gobiernos municipales y estatales.

Los y las votantes en su mayoría hicieron lo que el líder solicitó. Así llega el Presidente electoralmente más legítimo de todos los tiempos. Pero así también muchos por accidente, por la suerte que les dio la tómbola, por “jalar” con alguien para llenar las candidaturas en juego, por lo que usted guste y mande, el país prácticamente se pintó moreno.

No nos llamemos extrañados cuando vemos un Poder Legislativo conformado por diputadxs y senadorxs mayoritariamente de Morena que hacen lo que haya que hacer para facilitar la puesta en marcha de la llamada Cuarta Transformación.

No nos llamemos extrañadxs cuando desde el Legislativo se dan actos que en muchos otros y este espacio, han sido señalados como expresión de la entrega total de ese Poder a los designios del Ejecutivo. No nos llamemos extrañadxs porque no hay contrapesos que equilibren o por lo menos intenten equilibrar el ejercicio de Poder.

El ministro Medina Mora dejará su espacio en el Poder Judicial. De las cuentas que presuntamente — en tiempo legales se debe manejar la presunción— tiene pendiente con la justicia y las aclaraciones que —otra vez— presuntamente deberá hacer con la transparencia y rendición de cuentas, en opinión de muchos analistas, será un avance más del presidente López Obrador para hacer “más suya” la SCJN.

Por ello es que en aras de mantener un ejercicio de gobierno congruente con el discurso que se ha mantenido de respeto y —otra vez— discurso de separación de poderes, muchas voces sugieren que este es el momento oportuno para que en la designación de los integrantes del máximo tribunal de justicia en el país las cosas cambien y no tenga injerencia el Ejecutivo sino que el método se cambie y permita que esa decisión se tome precisamente por los integrantes de la SCJN, lo cual difícilmente ocurrirá.

Pero no nos digamos extrañadxs.

La popularidad, la aceptación, la aprobación, el apoyo lo tiene el Presidente. Las encuestas así lo demuestran y el habrá de disponer del nivel de sus bonos. ¿Quién no lo hace? ¿Quién no lo haría?

En el último tramo de la campaña que lo llevó a la Presidencia de la República, el entonces candidato Andrés Manuel López Obrador llamaba a votar por Morena; a tachar en la boleta electoral el logotipo de su movimiento, así sin más.

Argumentaba su solicitud en el sentido de que así se aseguraría que no habría trabas para que el proyecto que estaba proponiendo, se hiciera realidad y no encontrara barreras infranqueables en el Legislativo y en los gobiernos municipales y estatales.

Los y las votantes en su mayoría hicieron lo que el líder solicitó. Así llega el Presidente electoralmente más legítimo de todos los tiempos. Pero así también muchos por accidente, por la suerte que les dio la tómbola, por “jalar” con alguien para llenar las candidaturas en juego, por lo que usted guste y mande, el país prácticamente se pintó moreno.

No nos llamemos extrañados cuando vemos un Poder Legislativo conformado por diputadxs y senadorxs mayoritariamente de Morena que hacen lo que haya que hacer para facilitar la puesta en marcha de la llamada Cuarta Transformación.

No nos llamemos extrañadxs cuando desde el Legislativo se dan actos que en muchos otros y este espacio, han sido señalados como expresión de la entrega total de ese Poder a los designios del Ejecutivo. No nos llamemos extrañadxs porque no hay contrapesos que equilibren o por lo menos intenten equilibrar el ejercicio de Poder.

El ministro Medina Mora dejará su espacio en el Poder Judicial. De las cuentas que presuntamente — en tiempo legales se debe manejar la presunción— tiene pendiente con la justicia y las aclaraciones que —otra vez— presuntamente deberá hacer con la transparencia y rendición de cuentas, en opinión de muchos analistas, será un avance más del presidente López Obrador para hacer “más suya” la SCJN.

Por ello es que en aras de mantener un ejercicio de gobierno congruente con el discurso que se ha mantenido de respeto y —otra vez— discurso de separación de poderes, muchas voces sugieren que este es el momento oportuno para que en la designación de los integrantes del máximo tribunal de justicia en el país las cosas cambien y no tenga injerencia el Ejecutivo sino que el método se cambie y permita que esa decisión se tome precisamente por los integrantes de la SCJN, lo cual difícilmente ocurrirá.

Pero no nos digamos extrañadxs.

La popularidad, la aceptación, la aprobación, el apoyo lo tiene el Presidente. Las encuestas así lo demuestran y el habrá de disponer del nivel de sus bonos. ¿Quién no lo hace? ¿Quién no lo haría?

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